EXPLOTACIÓN DE GÉNERO: LAS EMPLEADAS DEL HOGAR INMIGRANTES EN ESPAÑA

natacha1España es uno de los países con mayor número de mujeres inmigrantes dedicadas al servicio doméstico interno, las investigaciones al respecto son escasas. Si miramos a nuestro alrededor no paramos de ver mujeres inmigrantes que realizan tareas de cuidado bien a nuestros mayores o menores y que realizan las tareas domésticas, pero ¿quien se ha parado a analizar la situación de estas mujeres inmigrantes, y qué impacto tiene la contratación ilegal de las mismas?

La pregunta no es sencilla,  pero para responderla podemos decir que el sector doméstico se encuentra cimentado en la discriminación y desvalor del género femenino además de no obviar las diferencias de clases.

Durante esta última década donde la prosperidad económica en España ha significado un mayor crecimiento en la adquisición de bienes y consumos, las familias no sólo de clase alta, sino las de clase media han aprovechado la llegada masiva de inmigrantes para contratar de forma ilegal e inhumana a un gran número de mujeres provenientes de numerosos países, sobre todo de América Latina.

El servicio doméstico nos sirve de termómetro para analizar cómo son y qué dinámicas se dan en el interior de las relaciones de desigualdad. Dentro de la jerarquía social, las trabajadoras del servicio doméstico se encuentran en los estratos más bajos, nos encontramos con una doble discriminación por ser mujer e inmigrante.

La situación de muchas de estas mujeres inmigrantes es y ha sido muy penosa. Además de sus empleadores ignorar todos los derechos laborales de estas mujeres (un exceso de horas de trabajo, mal pagadas…) habría que analizar el impacto que ha tenido tanto en la economía familiar, como a nivel nacional. Por un lado la familia contratante se ha visto muy beneficiada, ya que por un ínfimo sueldo ha dispuesto de una persona a cualquier hora del día para desempeñar las tareas de cuidado y domésticas, así que ellos han mejorado en calidad de vida eliminando de sus quehaceres diarios este tipo de trabajos, mientras que a nivel económico nacional se han dejado de pagar los seguros sociales, el estado deja de percibir lo que por cualquier relación contractual de este tipo debería de percibir.

Es necesario plantearnos, ¿cómo explicamos la subordinación general de la mujer si las propias mujeres contratan a otras mujeres para realizar tareas domésticas típicamente asignadas al rol femenino? Esta nueva cadena de subordinación jerárquica hombre-mujer-empleada doméstica contradice la lucha de la mujer por la igualdad. Por tanto, el feminismo debe hacerse replanteamientos sobre la explotación de género, teniendo en cuenta otras variables que juegan un papel fundamental a la hora de abordar muchos análisis sobre la división sexual del trabajo.

El actual desmantelamiento de los sistemas sociales implica una mayor demanda de los servicios domésticos, la cual es cubierta por las capas más pobres de la sociedad. El servicio doméstico, además, también coadyuva a la recomposición de la mano de obra inmigrante internacional, cuyos flujos obedecen a la división internacional y sexual del trabajo.

Desde la perspectiva de la división sexual del trabajo, el servicio doméstico permite mitigar la eterna contradicción: da una solución individual al problema del trabajo doméstico, que no es asumido por los miembros de la unidad familiar, ni tampoco por el sistema social en su conjunto.

Así, las consecuencias de la contratación de servicio doméstico para la economía global surgen de la disponibilidad de un servicio doméstico abundante y relativamente barato, que afecta a la calidad de vida de los estratos medios y superiores que pueden pagarlo.

 

 

 

 

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Un comentario

  1. Es muy importante lo que cuentas, hay que resaltar que las mujeres inmigrantes que realizan un trabajo doméstico remunerado son las principales perjudicadas de la falta de regulación de este sector.
    La legislación del servicio doméstico excluye a las trabajadoras internas, tienen que estar disponibles las 24 horas al día siete días a la semana y son las únicas que aceptan este tipo de trabajos.
    El régimen laboral del trabajo doméstico en España, de 1985, es mucho más restrictivo que el general establecido en el Estatuto de los Trabajadores. Por ello se hace imprescindible una reforma legislativa que dote de derechos a estas trabajadoras. Así como un cambio de conciencia por parte de la sociedad que no puede convertir a estas mujeres en las nuevas esclavas del siglo XXI, es una vergüenza lo que está sucediendo.


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