Por un trabajo decente

La Organización Internacional del Trabajo, dedica este año 2009 una campaña para “la igualdad de género en el corazón del trabajo decente”educacion-oit,  que tratará doce temas relacionados con el género. Uno de los temas tratados es, Infancias decentes: educar tanto a las niñas como a los niños.

Este artículo que esta dirigido a  los niños y las niñas  que trabajan, por lo tanto no esta representada el conjunto de la sociedad, sino más bien una serie de paises desfavorecidos y con bajos niveles de ingresos, en los cuales se dan las circunstancias propicias para que sean los niños los que acceden a la educación, y las niñas por regla general lo hagan dificilmente.

Para tratarse de un tema desarrollado por una organización internacional, debería haberse tenido desde mi punto de vista, mucho más rigor, no es preciso educar a las niñas, sino que es imprescindible que se eduque tambien a los niños. Es cierto que la educación da acceso a un trabajo de calidad, pero las niñas de los llamados países desarrollados como España, donde la educación es obligatoria hasta los 16 años, siguen sin tener las mismas oportunidades que los niños, considero que el problema fundamental en todos los países sea la forma de educar, pero como decía Einstein “dar ejemplo no es la principal manera de influir sobre los demás,  es la única”, por lo tanto, es preciso que nos replanteemos padres, madres y educadores, que nuestra actitud y nuestra manera de comportarnos influirá decisivamente en el aprendizaje de las futuras generaciones.

No es suficiente con la educación, para que implantar un modelo obsoleto que no esta dando sus frutos en los países donde se tiene acceso a la cultura, para la mujer mayor educación no es igual a mejores condiciones laborales, la mujer precisa desprenderse de la carga emocional  heredada del “cuidado y bienestar de los otros”, que curiosamente existe en todos los países.

Un trabajo decente no es suficiente, es precisa una sociedad decente, donde hombres y mujeres reconozcan que todos estamos igualmente implicados en el cuidado de los hijos, y que el “trabajo” doméstico forma parte de nuestras vidas y es otra fuente de ingresos en la economía familiar. Por lo tanto, yo creo que ya va siendo hora de establecer una regulación de las tareas domésticas con la debida asignación al género,  como primera medida de educación.

ver artículo

Consultar Organizacion Internacional del Trabajo

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  1. Es necesario que el cuidado del hogar se naturalice tanto para el hombre como para la mujer, el primer pilar es la educación desde donde se puede favorecer esta responsabilidad.

  2. Sin duda la educación es fundamental, pero ¿quién educa a quienes educan? Suele ponerse altas expectativas en la educación como forma de resolver las actuales desigualdades, pero olvidamos que, en su mayor parte, el profesorado no se encuentra preparado ni motivado para este tema.
    Y la perspectiva a futuro no es mejor. Los planes de estudio de las carreras no contemplan en la mayoría de las veces cursos al respecto (y ni pensar en incluirlo transversalmente) y por otra parte, la alta sobrecarga de trabajo que ya tiene el profesorado muchas veces dificulta la formación permanente.

    Creo que se hace necesario una reforma mucho más concreta en estos niveles para realmente ver cambios a futuro


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