LA SEGREGACIÓN OCUPACIONAL POR RAZÓN DE SEXO EN LA ECONOMÍA ESPAÑOLA, 1994-1999

 Las investigaciones empíricas que se han centrado en el análisis de la posición de las mujeres en los mercados de trabajo de diferentes economías revelan diferencias importantes con respecto a la posición de los hombres. Este articulo se centra en el estudio de la distribución del empleo femenino por ocupaciones y trata de medir el grado de segregación ocupacional existente y su variación en los últimos años. 

El fenómeno de la segregación se caracteriza por estar muy extendido y ser persistente en los mercados de trabajo, por lo que afecta negativamente a funcionamiento de estos mercados debido a las rigideces que causa en la movilidad entre ocupaciones masculinas y femeninas, perjudicando a las mujeres y reduciendo sus oportunidades, además de generar diferencias en  ingresos con respecto a los hombres, ello menoscaba la condición social y económica de las mujeres con consecuencias negativas en el ámbito de la educación y de la formación profesional ya que además tienen que interumpir su labor profesional para dedicarse al cuidado de los hijos.

Las teorías que explican la segregación ocupacional entre sexos se clasifican en: teoría neoclásica del capital humano, teoría de segmentación de los mercados de trabajo y teorías no económicas o feministas. La teoría neoclasica interpreta la segregación ocupacional como consecuencia del menor capital humano femenino, la división del trabajo en el seno de la familia determina que la mujer dedique más tiempo que el hombre a la familia a lo largo de su vida, anticipando una vida laboral más corta y discontinua, según esta teoría la mujer escogeran las ocupaciones en que las inversiones de capital humano sean menos importante. También influyen las preferencias de los empresarios a la hora de contratar trabajadores masculinos y femeninos, lo habitual es que el trabajo más cualificado se ofrezcan a los hombres, tambien de forma adicional piensan que el trabajo femenino resulta más caro por llevar aparejados unos costes laborales debido a que en las mujeres recaen la mayor parte de responsabilidades familiares teníendo unos índices de absentismos y rotación más elevados que los hombres, Otro factor es que los empresarios pueden tener prejuicios en torno al sexo, raza, edad… Las teorías de segmentación de los mercados de trabajo, el punto de partida de estas teorías es que la segregación ocupacional y las diferencias salariales observadas entre los distintos grupos de trabajadores (hombres y mujeres) pueden reflejar aspectos no competitivos del mercado de trabajo, presuponen que los mercados están segmentados y que es dificil para los trabadores pasar de una parte a otra. Doeringer y Piore (1971) diferencian entre mercado primario (empleos estables y bien pagados) para los hombres por tener menos interrupciones en su vida laboral y secundario (inestable y mal pagados), para las mujeres.

Las teorías feministas, se centran en factores ajenos al mercado de trabajo y comportamientos no económicos para tratar de explicar la división de las ocupaciones por sexo, la idea básica es que la desventaja que tienen las mujeres en el mercado es un fiel reflejo del lugar subordinado en que la sociedad y la familia le asigna, haciendo hincapié en los estereotipos comunes y dominantes en la sociedad sobre las mujeres.

Podemos deducir que la contratación a tiempo parcial de las mujeres han aumentado desde 1994 a 1999 y cada vez son más mujeres que ocupan  empleos como : Administrativas, Cualificadas de los Servicios Profesionales, No cualificadas, Técnico de apoyo, mientras que los grupos de alta cualificación como directivas se mantienen en el mismo periodo de tiempo, el resto de los grupos ocupacionales se podrían calificar como masculinos. Este hecho hace evidente la segregación ocupacional por razón de sexo, las ocupaciones femeninas son cada vez más femeninas y las masculinas más masculinas.

Son necesarias medidas que reduzcan las diferencias existentes entre los hombres y las mujeres en el mercado laboral para que exista una situación de igualdad entre los dos sexos.Seguimos teniendo  desventaja  y discriminación con respecto a los varones en el mundo laboral, “La discriminación laboral tiene cara de mujer”.    ver más ….

Anuncios

  1. Las mujeres historicamente han realizado siempre un trabajo que complementa al salario del cabeza de familia, o comúnmente, llamado hombre o varón, por lo tanto, hoy día aunque las mujeres hemos evolucionado, queremos ser independientes y autónomas, nos hemos formado, seguimos atendiendo a la familia y el hogar, parece ser que el salario lo queremos para nuestras cosillas, porque si hubiese igual salario a igual trabajo, muchas cosas cambiarían, y eso parece no gustar mucho. Tendremos que seguir esperando a que las leyes de igualdad nos echen una mano.

  2. Estoy de acuerdo en que la segregación por géneros de las ocupaciones laborales genera desigualdades entre hombres y mujeres. Lo que también creo es que no lo hace por sí sola. Estas distinciones entre profesiones masculinas y femeninas conlleva tras de sí una visión de los géneros que de no ser resueltas de otra manera difícilmente podría por sí sola dar cuentas de esas desigualdades, y por tanto deshacerlas.
    Por ejemplo, el caso de la enfermería. Al ocupar los hombres la disciplina, antes exclusiva de mujeres, ésta ha adquirido un mayor prestigio que antes no poseía. O como el caso de la medicina, en que a pesar de haber ocupado las mujeres gran parte de la disciplina sigue habiendo distinciones entre lo que es un médico y lo que es una médica, dicho por las propias profesionales que prefieren que se les denomine como “médicos” a secas, porque tiene una connotación de superioridad.
    Es decir, creo que no se trata de una distinción por sexos, sino por géneros, y hasta que no redefinamos los mismos con la igualdad como base difícilmente podremos superar barreras como la existencia de profesiones de primera y de segunda que correspondan con hombres y mujeres respectivamente.

  3. Estoy rodeada de una serie de mujeres profesionales, casadas, con hijos -algunos ya universitarios, otros en sus primeros años de primaria- que no tienen otra ayuda en casa que la de sus maridos. Y digo ‘ayuda’ porque eso es lo que ellos aportan. No hay una distribución de los tiempos de igual a igual y este consenso es, normalmente, aceptado por la mayoría de estas mujeres como válido porque, como algunas de ellas dicen, “él no lo hace igual que yo, así que prefiero hacerlo yo”.
    En la mayoría de estos casos son ellas, las mujeres, las que están mejor cualificadas profesionalmente, desarrollan un trabajo mejor remunerado y aun tienen tiempo para una mínima vida social y algunos placeres como la lectura, participar en la educación de los hijos, ir al cine, etc. Ellos
    dicen estar demasiado cansados para tener que participar en estas ‘obligaciones’ también, ya tienen bastante con ‘ayudar en casa’. Así que, se relajan frente a la televisión y si hay fútbol ¡pues mejor!
    Mi reflexión va hacia estas mujeres tan capaces y que aceptan a unos compañeros tan ¿flojos?…


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s