LAS RELACIONES SOCIALES DE GÉNERO

generos1En los años setenta, el feminismo académico anglosajón impulsó el uso de la categoría gender (género) con la pretensión de diferenciar las construcciones sociales y culturales de la biología.

Esta categoría fue creada para explicar que los roles sociales asignados y ejercidos por las mujeres y los varones no son producto de diferencias biológicas “naturales” ni de sexo, sino el resultado de construcciones sociales y culturales asumidas históricamente.

Además del objetivo científico de comprender mejor la realidad social, estas académicas tenían un objetivo político: distinguir que las características humanas consideradas “femeninas” eran adquiridas por las mujeres mediante un complejo proceso individual y social, en vez de derivarse “naturalmente” de su sexo.

Suponían que con la distinción entre sexo y género se podía enfrentar mejor el determinismo biológico y se ampliaba la base teórica argumentativa a favor de la igualdad de las mujeres.

El género facilita un modo de decodificar el significado que las culturas otorgan a la diferencia de sexos y una manera de comprender las complejas conexiones entre varias formas de interacción humana.

Usar el concepto de género para designar las relaciones sociales entre los sexos, plantea una ventaja: mostrar que no hay un mundo de las mujeres aparte del mundo de los varones, que la información sobre las mujeres está relacionada con la información sobre los varones. Lo que define al género es la acción simbólica colectiva. Mediante el proceso de constitución del orden simbólico en una sociedad se fabrican las ideas de lo que “deben ser” los varones y las mujeres. La cultura marca a los seres humanos con el género y el género marca la percepción de todo lo demás: lo social, lo político, lo religioso, lo cotidiano.

El concepto de género, entonces, “alude a las formas históricas y socioculturales en que varones y mujeres interactúan y dividen sus funciones. Estas formas varían de una cultura a otra y se transforman a través del tiempo. El género es una categoría que permite analizar papeles, responsabilidades, limitaciones y oportunidades diferentes de varones y mujeres en diversos ámbitos tales como una unidad familiar, una institución, una comunidad, un país, una cultura. De esta forma, el concepto de género no hace referencia a las características derivadas de las realidades biológicas o naturales, sino a aquellas que varían de una cultura a otra, según su manera de organizar la acción y la experiencia individual y colectiva. Distingue entre lo biológico y lo social, a partir del reconocimiento de que las diferencias entre varones y mujeres son tanto biológicas como sociales”(Aguirre, R., 1998).

La lógica del género es una lógica de poder, de dominación. Según Bourdieu, la forma paradigmática de violencia simbólica, definida como aquella violencia que se ejerce sobre un agente social con su complicidad o consentimiento.La eficacia masculina, siempre  radica en el hecho de que legitima una relación de dominación al inscribirla en lo biológico, que en sí mismo es una construcción social biologizada; en otras palabras, la vuelve “natural” ver más…

 

 

 

Anuncios

  1. Cada vez que alguien define el género como algo cultural que se basa en la diferencia biológica de los sexos tengo que referirme irremediablemente a Verena Stolcke.

    Esta antropóloga plantea que el sexo es una construcción tan social y cultural como el propio género, y se pone de manifiesto en que la división sexual de los cuerpos ha sufrido transformaciones a lo largo de la historia, y que en diferentes culturas no se da la división bisexual occidental, sino que existen más de dos sexos.

    Asemeja el proceso de distinción conceptual de sexo y género con el de raza y etnicidad, y como tales distinciones sirven para reafirmar aún más el biologicismo de los primeros conceptos de ambas dicotomias.

    La diferenciación de sexo y género se traduce en dos afirmaciones: una, la diferenciación de dos mundos, uno natural y otro cultural que inciden de forma diferente en las personas; y la segunda se reafirma que todo aquello que se base en la diferenciación sexual es natural, y por tanto, inmutable.

    Para quien le interese el tema y no lo haya leido ya, recomiendo el texto de Stolcke ¿Es el sexo al género lo que la raza a la etnicidad? en el que se amplian y detallan todas estas cuestiones.

  2. Bueno ya se acercaba a esta idea Simone de Beauvoir en su libro publicado en 1949 El segundo sexo, “No se nace mujer, se llega a serlo”.

    Años más tarde Judith Butler aporta la ruptura de la distinción entre género y sexo. No sólo el género es una construcción cultural, como sostuvo en su día Simone de Beauvoir, sino que también lo es la misma categoría de sexo. Esto le conduce a negar la existencia de la naturaleza, pues se trata de una invención de la cultura generalmente androcéntrica y un discurso falogocéntrico que normalizan y naturalizan lo heterosexual, modelando los cuerpos y marginando así el resto de sexualidades. Naturaleza, y también identidad, no son más que esencias, ideales normativos que disciplinan y censuran en contra de la libertad sexual.

    La teoría de Butler se basa en la idea de la “performatividad”, entendiendo acto preformativo como aquel que inagura una nueva realidad, y que la autora ejemplifica con los Drag Queens. En efecto, el discurso crea la situación que nombra, sobre todo, a medida que se repite y se sedimenta en la cabeza de la gente. De este modo, como una repetición y un ritual, la performatividad permite la naturalización de una posición de sujeto en el contexto de una
    posición de sujeto en la interioridad de un cuerpo.
    Así, una de sus frases más célebres de su libro Gender Trouble (traducido como el Género en Disputa) apunta: “Una nace su sexo, pero llega a ser su género”.

    Desde mi punto de vista, lo que Butler quiere decir con esta frase es que todas las personas tenemos un proyecto de identidad, de lo que realmente queremos ser, pero esto se ve
    influenciado por un constructo social. Asumimos modelos de masculinidad y feminidad que varían en función del contexto histórico, cultural y geográfico. Para Butler, el género es un performance, es algo construido (ni natural ni innato), la unión del proyecto (nuestra elección de cómo ser) y el constructo (a lo que nos tenemos que amoldar).


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s