EL COSTE DE LA PÉRDIDA DEL TALENTO FEMENINO

brecha-salarialLa semana pasada se publicó en prensa un estudio realizado por el Instituto Vasco de la Mujer-Emakunde poniendo de manifiesto que las mujeres vascas están dejando de ganar 7.263,55 millones de euros brutos al año al renunciar a su carrera laboral por el cuidado de la familia y el hogar. Este estudio, realizado en una de las áreas más prósperas en términos económicos del país, con seguridad se podría extrapolar al resto del territorio nacional, incluso obteniendo resultados más nefastos que aumentasen esa cifra.

¿Cuáles son las causas que lo justifican? Pues las de siempre: quizás la principal es que las mujeres abandonan durante determinados periodos de su vida, bien por la crianza de sus hij@s o por el cuidado a familiares, su carrera profesional, lo que implica que cuando se reinsertan han perdido un tiempo irrecuperable en esa carrera de fondo que constituye la vida laboral. Y es que, como decía una profesora mía, todas y todos tenemos que correr en las mismas condiciones, si bien esto no es así, pues mientras ellos lo hacen con deportivas del último modelo nosotras corremos esa misma carrera con unas sandalias.

Por supuesto hay otras causas añadidas, entre las cuales se incluyen: las mujeres tenemos un mayor número de contratos temporales frente a la mayoría de indefinidos que ostentan los hombres, ocupamos un porcentaje abrumador en los contratos parciales frente a los hombres, recibimos una menor formación continua en horario fuera de trabajo que ellos, etc.

Cualquier persona que no tenga ninguna perspectiva de género, al leer estas causas, podría posicionarse en la postura, con la que por desgracia nos topamos de bruces bastante a menudo a lo largo de nuestras vidas, de que encima que no tenemos que preocuparnos por ganar el “verdadero salario” de la casa (para eso ya están nuestras parejas) pues nos quejamos, y no sabemos sacar provecho de esos contratos parciales (que luego no lo son tanto) que permiten compatibilizar vida profesional y personal. Además, ¡qué más da si tenemos contratos temporales, mientras que nuestros maridos estén indefinidos! ¡Ellos hacen más cursos después del trabajo, se lo han currado más y po tanto se los merecen!!

La otra postura igualmente terrible y machista es la que justifica estas causas desde el punto de vista de que lo mejor que le puede suceder a una mujer es ser madre, y lo digo con conocimiento de causa, pues el bombardeo con el tema de la maternidad que te empieza a caer en tu entorno más próximo a partir de los 30 años se hace insoportable. Claro que ser madre tiene que ser algo maravilloso para quien lo desee (se trata de una elección, nunca de una IMPOSICIÓN por el hecho de ser mujer, como ciertos sectores de la sociedad nos quieren hacer ver), ¿pero por qué se tiene que convertir en algo incompatible con la vida profesional?

Desde mi punto de vista, todas estas causas tienen un denominador común: la conciliación familiar siempre se ha entendido única y exclusivamente como responsabilidad de la mujer. Los quehaceres domésticos, el cuidado de los familiares, etc. siempre han recaído en una muy mayor proporción sobre las espaldas femeninas. Por lo tanto, lo que ha fallado en el sistema cuando se ha producido la incorporación de la mujer al mercado laboral (algo también por discutir, pues la mujer ha trabajado siempre) es que no ha habido un verdadero pacto de CORRESPONSABILIDAD entre hombres y mujeres en el ámbito privado. Cuando eso se produzca, hablaremos de una verdadera IGUALDAD.

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  1. Cuando la mujer dejó de dedicarse por completo a la casa y a la familia, nadie tomó el relevo.
    Los días de nosotras siguen teniendo 24 horas, como antes; sólo que ahora estamos obligadas a estirarlas hasta el límite. La conciliación de la vida familiar y la laboral se convierte, en muchos casos, en un verdadero infierno. Necesitamos un cambio de politicas, de actitud,… que se adapten a la realidad de la vida.

  2. El tiempo de las justificaciones de tipo que el sueldo de la mujer es complementario ha pasado ya. Pero no ya simplemente por las razones obvias que de ello emana, como que nuestro trabajo es tan trabajo como el de ellos, y nuestro salario tan sudado como el suyo; sino simplemente por la realidad social de hoy dia: hay muchas mujeres que no tienen sueldos complementarios, mujeres solteras, familias monoparentales, parejas homosexuales…incluso hay parejas que poseen economias independientes dentro del mismo hogar. Sin embargo esta ideologia de complementariedad se sostiene cuando el mercado laboral sólo nos ofrece oportunidades de trabajo que ratifican dichas justificaciones, y cuando en los casos citados antes, son necesarios más de un empleo para poder subsistir. Así se crea un círculo vicioso que se debe romper por algún lado, ya que es muy difícil romper una creencia cuando hay una base real y práctica sobre la que se sostiene, y a su vez dicha creencia hará que esa realidad se mantenga y justifique.

  3. La mujer ha trabajado siempre y ha llevado sobre sus espaldas la carga del hogar, la familia, los hijos y las hijas y lo que hiciera falta. Hoy que hemos logrado al menos la igualdad formal entre hombres y mujeres y trabajamos día a día porque esta sea una realidad con la que lograr una sociedad equilibrada, me parece justo tener en cuenta a aquellas mujeres como nuestras madres, nuestras abuelas…que no túvieron esa oportunidad,que no oyeron hablar de igualdad ni a lo mejor sabían lo que era la conciliación ni la corresponsabilidad, pero que merecen hoy un gran reconocimiento social ya que gracias a ellas el sistema familiar,económico y social ha podido funcionar y muchas de las mujeres somos hoy día lo que somos porque ellas un día fueron capaces de trabajar por sí mismas en una sociedad que les exigía mucho,con una familia que las esclavizaba,sin más oportunidades que las que se esperaba de ellas.Gracias a todas esas mujeres que tuvieron que olvidarse de ellas mismas para que los demás pudieran salir adelante.

    • He conocido a muchas de esas mujeres admirables. Mujeres que al enviudar tomaban las riendas de la casa y, en algunos casos, se sacrificaban aún más para que sus hijos pudieran estudiar. A veces, cuando los viudos eran ellos, eran las madres o las hermanas solteras las que se hacian cargo de esos niños.
      Sí, la mujer siempre ha estado en la doble, triple jornada y sin recibir más salario que el trabajo bien hecho.
      Lo que se ha conseguido hasta ahora en mejoras, no nos quita ese estigma de pensar con la parte equivocada del cerebro, según dice
      la Premio Nobel Rita Levi-Montalcini.

  4. Estoy completamente de acuerdo con la idea de que únicamente cuando exista una real corresponsabilidad entre hombres y mujeres con respecto a las tareas domésticas y al cuidado de los hijos e hijas, sólo en esa medida habrá una verdadera igualdad que permitirá a las mujeres enfrentarse a un mundo laboral en igualdad de condiciones con los hombres.

  5. Lamentable que tengamos que ponerle precio al talento desperdiciado de las mujeres, hasta los estudios que ponen de manifiesto que las mujeres son mano de obra con poco rendimiento.

    Que extraños genes hay en una mujer que le impiden progresar profesionalmente, y la que demuestra su valía tan solo lo hace en parte en la mayoría de los casos, porqué ¿renuncia? o porqué ¿la rechazan?, porqué ¿valora más ser reproductiva o productiva? ¿es genético o es inculcado?. Deberíamos reflexionar un poco sobre porque los hombres no desperdicían su talento, ya que sin su colaboración no sería posible la reproducción, su labor no finaliza ahí, sino que ese es el comienzo de la corresponsabilidad.


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