Elena Salgado, la primera mujer del Ministerio de Economía

Ministra de EconomíaLeo el artículo que El País –domingo- dedica a la nueva Ministra de Economía y ya en el primer párrafo levanto los ojos buscando el nombre del periodista, quiero saber si es autor o autora. Este gesto es debido a que en la descripción que hace la periodista de la ministra escribe: ” Vestida con un traje rosa pastel, de seda, calzada con altísimos tacones de terciopelo color visón”. Necesito seguir leyendo para enjuiciar el tópico machista y ver si sólo se trata de una sutil ironía de la autora del artículo al presentarnos a la mujer que ya dirije el ministerio más importante del Gabinete o, por el contrario, resalta que pese a dirigir el más sesudo de los ministerios, es una hermosa mujer de 60 años y que, además de estar interesada en la moda, viste muy bien.

Quedo gratamente impresionada por la biografía de esta mujer. Es una inyección de optimismo esta ministra que viene decidida a trabajar y a ‘callar bocas’. “No es hora de pedir sacrificios a los españoles, sino de infundirles entusiamo. Tenemos que dar confianza a la gente”. Su discurso suena distinto al del ex ministro Solbes que le deja el puesto y la previene: “Me ha dicho que salga a la calle con chubasquero, e incluso que me lo ponga en casa a veces”. “¿Nada más?”, le pregunta la periodista. “Y que todo se puede aprender“, le responde la Ministra.

Se le reprocha a la Ministra ‘falta de experiencia y desconocimiento total de los temas a los que tendrá que enfrentarse en las circunstancias más adversas’, aunque su curriculum nos muestra una presencia constante en los Gobiernos socialistas desde 1983. En abril de 2004 estuvo al frente del Ministerio de Sanidad donde, aparte de la polémica ley antitabaco, defendió la unificación de las tallas de ropa y estableció una lucha contra la obesidad y, como apunta la periodista ‘sin dejar de lado los grandes temas: la lucha contra el cáncer, las campañas contra el sida o los estímulos a la experimentación con células madres’. En 2006, se enfrentó a los poderosos empresarios viticultores con la llamada ley del vino, una ley que ‘pretendía frenar el consumo de alcohol entre los adolescentes españoles’.

Hablan las compañeras y los compañeros de partido de la ministra y todos están de acuerdo en lo trabajadora y buena deportista que es. Hay algún ex colaborador que la tacha de poco mediática, que no es un genio pero sí es trabajadora, sensata y cuerda. Se habla de sus aficiones: el deporte, salir al monte, ir al cine, al teatro, a la ópera. También le gusta la ropa. Y la describen como de tener ‘expresión amable, pero contenida, cargada de determinación’ y sigue ‘luce una sonrisa equidistante entre la languidez de una Dama de las Camelias y la dureza de la Dama de Hierro.  

En fin, el tratamiento que recibe esta inteligente mujer, además de bella y buena deportista, no es el mismo al que estamos habituadas cuando nos presentan a un colega suyo hombre. En este caso, como en muchos otros, el discurso no deja duda de que estamos evaluando a una mujer. A la periodista le interesa dejar claro que ‘pese’ a ser una mujer tiene las mismas características de mando, seriedad y sequedad, que cualquier colega hombre. Cuando justificamos tanto que no hay diferencias, ¿no será  que realmente creemos que las hay?.

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  1. En la política una mujer siempre tiene que demostrar el doble y además demuestre lo que demuestre probablemente habrá siempre un hombre que será el que decida si ha demostrado lo suficiente para estar en tal o cual cargo. Es un mundo aún muy machista y androcéntrico. Hay que trabajar para que las personas que están en política se den cuenta de que falta el 50% de la población y que recuperarla es enriquecer las decisiones y la sociedad. No podemos generalizar si bien es verdad que se está realizando una labor magnifica desde el actual gobierno con la puesta en marcha de leyes tan importantes como la ley de igualdad.

  2. Compañera, tienes razón. Cuando una mujer pasa a ocupar puestos de poder sólo se resaltan de ésta aspectos positivos ligados a lo masculino: dureza, firmeza, seriedad… Es decir, que si hace bien su trabajo no es porque es una mujer con cualidades adecuadas, sino porque es una mujer con cualidades de hombre apropiadas. ¿No podría ser una mujer amable, tierna, menos competitiva igualmente eficaz en su trabajo?.

    Incluso, según lo que comentas, la periodista se refiere a que no posee mucha inteligencia (menos mal, porque tiene dos carreras univeristarias) pero que lo suple con mucho trabajo, y además lo refuerza como calificativo que comentan sus propios compañeros. Por otra parte, resalta eso sí, las cualidades que se valoran en una mujer: es guapa y se cuida.

    En fin, que a estas alturas no creo que ni a ella ni a nosotras extrañen artículos de este tipo. Sólo espero que lo que haga esta mujer,bueno, malo o regular, no sea juzgado en otros términos que los de su antecesor en el mismo puesto.

  3. Eso me recuerda a las críticas que le han hecho a Mª Teresa Fernandez de la Vega, pero como dice ella -me importa un pito- yo me quedo con que son dos mujeres inteligentes, profesionales, independientes, y además nunca aparece colgada del brazo de ningún sujeto con cara de capo y corbata lila . ole por nuestras ministras!!


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