Las Desigualdades de la Ley de Igualdad

La Ley Orgánica 3/2007 para la Igualdad efectiva de hombres y mujeres se crea en el marco de la búsqueda de medidas que regulen las discriminaciones existentes por razón de género en diversos ámbitos de la vida. Uno de esos ámbitos es el que concierne al cuidado y la crianza de los hijos, regulando los permisos de maternidad y paternidad.

ca2z2v8lActualmente, la ley recoge que la mujer tiene derecho a 6 semanas de descanso obligatorio, intransferibles, más 10 semanas para la atención y el cuidado del hijo/a, las cuales sí son transferibles. Además, este permiso es ampliable en caso de parto múltiple (2 días por bebé) o en caso de discapacidad del niño/a (2 semanas más). Esta misma ley, establece que el padre, de los 2, 3 o 4 días de permiso que poseía anteriormente (según convenio colectivo), amplía su derecho a 13 días ininterrumpidos, los cuales pueden tomarse en régimen de jornada completa o jornada reducida, siempre según acuerdo entre empresario y trabajador (¿En beneficio del hijo/a, o de la empresa?).

Es decir, mientras que la madre tiene que estar obligada, quiera o no, a estar 6 semanas de descanso obligado por salud, el padre puede o no, pues es una opción libre el tomar sus días por paternidad.  Éste es una de principales causas de discriminación laboral, ya que, a vistas del empresario, el contratar a una mujer supone una certeza de absentismo en caso de que ésta quede embarazada, sin embargo, en el caso del hombre, sólo es una posibilidad.

En el caso de las 10 semanas restantes para la mujer, ésta puede cederle parte o la totalidad del tiempo al padre, pudiendo ambos compartirlo al mismo tiempo o en fechas diferentes. Pero la realidad es que, a fecha de 2008, sólo el 1,7 % de las parejas compartían ese tiempo. El resto son las mujeres las que disfrutan íntegramente de esas 10 semanas. Creo que es difícil que él asuma algo que no le viene definido como propio, sino como cedido. ¿Es su responsabilidad como padre cedida por la madre? Y ¿ por qué en caso de fallecimiento de la madre sí se le reconoce al padre esas 10 semanas como propias? Mientras esté la madre, el padre es secundario.

Para disfrutar de estas licencias, hacen falta una serie de requisitos. A ambos se les exige una mínimos de 180 días cotizados en últimos 7 años, o 360 días en toda la vida laboral. Sin embargo, para la mujer, éste mínimo desciende a la mitad si ella tiene entre 21 y 26 años, y se elimina si la madre es menor de 21. Pero para él no.

En cuanto a excedencias laborales para el cuidado de los hijos, tanto el padre como la madre pueden acceder a 2 años con reserva de puesto, y esto es ampliable a 30 meses en caso de familia numerosa o de categoría especial.  En españa, el uso de estas excedencias es casi exclusivo de las mujeres. Este tipo de excedencias suele traducirse en una reducción del salario proporcional, así como de las posibilidades de promoción en el trabajo. Si ellos son los que más ganan, y su trabajo suele ser de mayor calidad y estabilidad, ¿cómo va a ser el hombre el que decida pedir la excedencia si  ella también tiene  la posibilidad?.

images6La ley recoge también otro permiso, tal vez menos conocido, como es el permiso de lactancia. En éste, se recoge que la madre tiene derecho a una hora disponible al día para atender al bebé hasta los 9 meses de edad. Esta hora puede fraccionarse en dos o disponerse en reducción de jornada al inicio o al final de la misma, incluso puede acumularse en jornadas completas. El caso es que este permiso puede disfrutarlo tanto el padre como la madre, pero no de forma simultánea. Es decir, se ha de decidir si es el hombre o la mujer quien lo coge, y por supuesto son ellas, una vez más, las que lo reconocen como propio.

En definitiva, esta ordenación jurídica reconoce una serie de derechos a padres y madres que resultan positivos. Pero éstos son desiguales, lo que se traduce en una concepción tradicional de la mayor importancia de la maternidad frente a la paternidad en la crianza y cuidado de los hijos. Además, en la mayoría de los casos, da lugar a la opcionalidad de la corresponsabilidad, la cual es entendida al final en términos femeninos, pues esa opcionalidad presupone de una sociedad corresponsable de  partida, que por desgracia, sabemos que aún no lo es. 

Desde aquí abogo por unos permisos iguales, ya que sólo desde esa perspectiva puede entenderse la corresponsabilidad a nivel de conciencia, tanto de hombres como de mujeres.

También abogo por una obligatoriedad del permiso de paternidad. Recordemos que una de las  causas a las que refieren los empresarios a la hora de preferir a un hombre que a una mujer para un determinado puesto de trabajo es el mayor absentismo de ésta a causa de la maternidad. Si para el hombre fuese igualmente obligado, éste dejaría de ser causa de discriminación laboral de las mujeres. Incluso podría revertir la situación, ya que una mujer sería potencialmente ausentable una vez cada 9 meses, pero ellos lo serían en mayor medida, ya que podrían incluso encadenar permisos de paternidad durante toda su vida laboral.  Pero, ¿se revertiría realmente la situación de discriminación contra el hombre, o surgiría una especie de corporativismo masculino en el que destacarían otras característcas para mantener la situación de desigualdad a su favor?.

Y estas medidas serían totalmente asumibles por el Estado a nivel político y financiero, ya que actualmente España es uno de los países de la UE que menos PIB destina a estos permisos, con un 0,7%, muy por debajo de la media europea de 1,5% . Además, permitiría que las mujeres pudiesen desarrollarse profesionalmente de la misma manera que los hombres, con lo que se ganaría el talento de la mitad de la población. Y las empresas, tendrían que prescindir obligatoriamente de sus gestores y directivos de forma temporal, lo que supondría una oportunidad de aprovechar ese talento y aumentar la presencia de las mujeres en dichos cargos.  

 En definitiva, no hemos llegado a una ley intachable e inequívoca, aunque sí muy positiva, que debe revisar los conceptos que está manteniendo, pues a veces, cuando intentamos resolver algo, lo que hacemos es producir el efecto contrario.

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Para más información os dejo este enlace, en el que podréis además firmar una petición por la igualdad de los permisos de paternidad y maternidad (sección “Campañas”).

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  1. Estoy totalmente deacuerdo en el planteamiento que haces. Me parece que el permiso de paternidad obligatorio podría cambiar muchas cosas. También pienso que tendría que venir acompañado de un proceso de concienciación y sensibilización hacia su verdadero significado, pues el hecho que existiera no conlleva que muchos padres cambién sus actitudes y comportamientos y empiecen a entender el verdadero sentido de la paternidad.

  2. Yo considero muy positiva la aprobación de esta Ley. Seguramente hay cosas que se podrían mejorar pero aún así, la realidad social que denuncias va a necesitar de algo más que una ley (que es fundamental) para ir transformándose. Por primera vez en nuestro ordenamiento jurídico se incorpora la corresponsabilidad al establecerse un permiso de paternidad que no es transferible. Es decir, que o se ejerce o se pierde. También se incentivan las excedencias masculinas precisamente para animar a los hombres a solicitarlas.
    Con esta ley se protege la lactancia obligando al empresario a evaluar los riesgos que, desde el punto de vista de la salud laboral, puedan existir para la trabajadora.
    Y también es destacable que se eliminen los requisitos de cotización y se extienda con carácter universal la prestación de 600 euros como mínimo para la madre que, efectivamente, tiene que suspender su actividad laboral durante las 6 primeras semanas. Antes, perdía el salario, ahora disfruta de una prestación y no se queda nadie sin ingresos. Y en cuanto a la obligatoriedad de permanecer 6 semanas de baja por maternidad considero, con independencia de que podamos discutir el período en cuestión, que si no existiera esta medida habría que exigirla. Es la mujer la que da a luz y podríamos comprobar que, de no estar recogida en la ley, más de una mujer se vería obligada a ir al trabajo sin estar en condiciones tras un parto por miedo a perder su empleo. Yo considero que la salud es lo primero y que esta medida es un avance. También la igualdad está en dar un trato diferente a quiénes parten de realidades distintas.


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