DECÁLOGO DE NEGATIVAS DE LA MUJER TRABAJADORA

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“Es hora de que la mujer se plante y diga ¡basta! La mujer hoy en día es la principal perjudicada, junto a los niños, por los actuales usos horarios españoles, y para que esto cambie la sociedad debe mentalizarse de que hombres y mujeres deben ser iguales en todos los ámbitos.”


Con motivo del pasado Día de Internacional de la Mujer Trabajadora, la Comisión Nacional para la Racionalización de los Horarios Españoles preparó un Decálogo con los diez NO aconsejables que las mujeres deben decir para que puedan conciliar mejor la vida laboral, personal y familiar.

Esta Comisión es una entidad sin ánimo de lucro cuyos fines son concienciar a la sociedad sobre el valor del tiempo y la importancia de su gestión, y promover medidas que faciliten una racionalización de los horarios en España. Está integrada por los representantes de 112 instituciones y entidades; 7 ministerios, 10 comunidades autónomas, empresarios, sindicatos, universidades, sociedad civil, etc.

Desde mi punto de vista, el Decálogo acierta con la idea de que es imposible conciliar la vida laboral y familiar tanto para hombres como para mujeres con los horarios establecidos en el mercado laboral español, pues no se puede comenzar a trabajar a las nueve de la mañana y terminar pasadas las ocho de la tarde, y además de esto, tener que asumir las cargas familiares y domésticas; sencillamente es imposible, y esto es lo que lleva a miles de mujeres españolas (que son las que en la mayoría de los casos asumen las responsabilidades domésticas) a aceptar contratos parciales para poder soportar ese doble rol, lo que sin duda merma sus posibilidades de promoción dentro de la empresa así como disminuye sus ingresos económicos. Otras desgraciadamente se ven abocadas a renunciar de manera definitiva a trabajar. Por tanto, creo que el establecer horarios de trabajo más al uso del resto de Europa es un punto clave para que mujeres y hombres puedan incorporarse al mercado laboral de una manera más satisfactoria y puedan conciliar su vida profesional con la personal.

Dicho esto, no estoy de acuerdo desde la óptica en la que está elaborado, en el sentido de que transmite la sensación de que la única que tiene que conciliar es la mujer: nosotras somos las que no tenemos que renunciar al trabajo (aunque los quehaceres domésticos se den por hecho que son nuestra responsabilidad) o las únicas por lo visto que conciliamos frente a las empresas, y entonces ¿qué pasa con los permisos estipulados por ley para los varones al tener un bebé? ¿sólo conciliamos nosotras? Por otro lado, debemos hacerlo pero ojo, sin descuidar ni un ápice nuestra responsabilidades profesionales.

Me parece que hay que ser especialmente cuidados@s con lo que se escribe en este sentido, porque lo que en principio puede llevar una buena intención para intentar conseguir un mercado laboral más justo en el que las mujeres venzan los obstáculos, se puede convertir en una herramienta que siga perpetuando los roles de siempre, que entienda la conciliación como algo exclusivo de mujeres y que por consiguiente cause muchas frustraciones en el colectivo femenino ante lo que es insostenible.

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  1. Conciliar la vida laboral y familiar debe de ser una responsabilidad de los hombres,de las empresas y de los responsables de legislar por tanto de los Gobiernos. Hasta ahora siempre se hablaba de conciliación pensando en las mujeres primero y después en los hombres o como mucho a partes iguales.Lo que falla en mi opinión es que la mujer siempre ha tenido claro la necesidad de conciliar pero es al hombre al que hay que hacerlo responsable de lo necesario de su implicación. Es el hombre quien tiene que aprender a conciliar, las mujeres llevamos toda la vida haciéndolo.

  2. Las mujeres nos vemos en una clara desventaja respecto de los hombres cuando queremos ingresar y mantenernos en el mercado laboral, con deseos de ascender, promocionarnos, aprender, etc.
    Una reflexión que me surge es lo que ocurre si tenemos una trabajadora y un trabajador con supuestas “iguales” condiciones en un empleo: ella tiene la maravillosa suerte de contar con una pareja que es corresponsable en el hogar (soñemos, soñemos) ¿están ambos en igualdad de condiciones? No en el caso de que el otro trabajador no sea corresponsable en su propio hogar, puesto que entonces tendrá el soporte de una mujer, con lo cual podrá dedicar más tiempo por ejemplo para estudiar, o descansar,…
    Ante esto sólo nos queda seguir desentrañando y haciendo visibles estas desigualdades…


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