La Salud Laboral de las Mujeres.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) define la salud como “un completo estado de bienestar en los aspectos físicos, mentales y sociales” y no solamente la ausencia de enfermedad. Por ello, la salud debe entenderse como un estado que siempre es posible de mejorar y que implica considerar la totalidad de los individuos, relacionados entre sí y con el medio ambiental en que viven y trabajan.

De este modo, el trabajo puede entenderse como fuente de salud, ya que a través del empleo satisfacemos necesidades 23no sólo económicas, sino otras favorables para la manuntención de un buen estado de salud. Sin embargo, el trabajo puede ser visto como un arma de doble filo, pues también puede causar daño a la salud. Las condiciones sociales y materiales en las que se desarrolla el trabajo pueden afectar a nuestro bienestar de forma negativa.

Dentro del trabajo encontramos una serie de factores materiales de riesgo, que dependen de las maquinarias y materiales utilizados, independientes de las personas. Pero hay otros factores sociales del riesgo que vienen determinados por los aspectos individuales de las personas, entre ellos el género.

Hasta hace poco, la prevención de riesgos laborales era investigada y aplicada sin tener en cuenta el sexo de las personas. La Comisión Europea en el documento: “Cómo adaptarse a los cambios en la sociedad y en el mundo del trabajo: Una nueva estrategia de Salud y Seguridad (2002-2006)” establece como objetivo integrar la dimensión de género en la evaluación de riesgos, las medidas preventivas y los mecanismos de indemnización, de forma que se tenga en cuenta las particularidades de las mujeres en lo que respecta a la salud y seguridad en el trabajo.

Estudios recientes evidencian que las mujeres, en determinadas ocupaciones, tienen más problemas de salud que los hombres que realizan la misma tarea. Además las mujeres, en general, tiene una autopercepción de su salud mucho más negativa que los hombres. Por ejemplo, las mujeres sufrimos más trastornos musculo-esqueléticos. Ello es debido a la combinación de múltiples factores como las condiciones laborales y su interacción con las mismas, que es diferente; la menor fuerza muscular de las mujeres; las responsabilidades familiares asociadas; factores hormonales y una mayor reacción psicológica a los factores organizacionales.

El empleo y sus características están segmentados por la variable género. La temporalidad, el empleo a tiempo parcial, una alta precariedad y la presencia masiva en determinadas ocupaciones son factores que influyen en la salud de las mujeres. Así mismo, otro factor importante es la doble jornada de las mujeres, donde la adjudicación femenina de las responsabilidades domésticas y familiares representan una vulnerabilidad mayor de las mujeres en su participación en el trabajo.

El empleo femenino presenta una serie de características generales y específicas:
– exige agilidad, velocidad, atención y precisión.
– implican monoonía, sedentarismo y poca creatividad.
– son trabajos en posturas forzadas, sentadas o de pie.
– o son trabajos en los que se precisa mucha rapidez y destreza manual.
– implican una responsabilidad hacia el cuidado y atención de otras personas.
– son trabajos poco cualificados y alejados de responsabilidad.
– implican estrés por acumulación de tareas.
– transmiten una inseguridad en el mantenimiento del puesto de trabajo.

Y las principales consecuencias son:
– estrés mental derivado de la organización del trabajo.
– dolores musculares.
– ansiedad, depresión.
– falta de ovulación, trastornos en la menstruación.
– esterilidad, abortos.

master_doctorado_2008Así que, como hemos visto, las desigualdades por razón de género en el ámbito laboral no son sólo una cuestión de justicia social y desarrollo humano, sino que abarca aspectos como la salud, considerada como un derecho fundamental de todos los seres humanos. En mi opinión, aunque por nuestras diferencias biológicas es necesaria una especificidad en la prevención de riesgos laborales según los géneros, éstas serían mucho menores si desapareciesen otras discriminaciones laborales entorno a la mujer que no atienden a ninguna diferenciación de tipo biológico o natural.

 

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Un Comentario

  1. Bonito artículo y estupendo comentario, pero que poco efectivas son las normativas y leyes, porque en trabajos realizados en economía sumergida, quien puede quejarse de malestar, cuando levantar la cabeza por ejemplo de una máquina de coser, hablar con una compañera, etc. supone tu despido, no estoy hablando del siglo XIX hablo ya del XXI.

    Esta misma semana, he visto un reportaje sobre unas mujeres en un pueblo de Andalucía, felices todas ellas pueden trabajar, pero el trabajo en cadena, y la presión, provoca accidentes, estress, y la postura multiples dolores de espalda, regresan a casa agotadas, pero felices su trabajo no peligra en estos tiempos de crisis.


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