LA IMPORTANCIA DE LA IGUALDAD FORMAL Y EFECTIVA

constitucion-espanola1-225x3001En muchas sociedades modernas como la española, en las que subyace un patriarcado de consentimiento, se produce la paradoja de que la igualdad formal recogida en las leyes no se corresponde con la igualdad real. Así, la igualdad que manifiesta nuestra Carta Magna no se refleja cuando se analizan los obstáculos a los que día a día se enfrentan determinados colectivos, y en nuestro caso concreto el de las mujeres, que constituye más de la mitad de la población.

Centrándonos en el plano laboral, se puede afirmar que vivimos en una sociedad en la que el mercado de trabajo determina nuestra posición social, lo que indudablemente va a repercutir en nuestro derecho a la sanidad, la educación, la vivienda, etc. Por tanto, aquella persona que está excluida del mercado laboral lo está también desde un punto de vista social. Teniendo en cuenta que según los datos publicados en Mujeres y Hombres en España 2008 por el Instituto de la Mujer, que refleja que la tasa de actividad femenina española es de un 49,4% (que dista mucho de ese 60% fijado como objetivo en la estrategia de Lisboa para 2010), se puede concluir que un alto porcentaje de las mujeres españolas sufre la exclusión social.

El mercado laboral español presenta también una fuerte segmentación vertical, siendo ocupados los cargos más altos en su mayoría por hombres, relegando a las mujeres a los más bajos y por consiguiente peor pagados, y una gran segmentación horizontal, dividiéndose en sectores masculinizados y feminizados, siendo estos últimos “casualmente” los menos remunerados.

A todo esto hay que añadir que las mujeres copan la gran parte del trabajo parcial, puesto que siguen estigmatizadas con el rol de cuidadoras, y mientras que los varones prefieren tener jornadas laborales más largas pero que les aporten más dinero, las féminas se decantan por jornadas parciales que bajan su poder adquisitivo pero que a cambio les permiten disponer de más tiempo para sus quehaceres cotidianos extra laborales.

Esta discriminación sufrida por las mujeres en el ámbito del empleo es consecuencia de causas socio culturales, pero también de causas derivadas de la normativa laboral y sobre todo en ocasiones debido a que los operadores jurídicos y los interlocutores sociales no la conocen en toda su magnitud o no están lo suficientemente comprometidos a aplicarla y controlarla. Y es que el conjunto normativo que regula la prohibición de discriminación por razón de género en el empleo y las condiciones de trabajo es extenso y complejo, siendo en general la normativa Comunitaria en este sentido amplia y poco conocida por quienes debieran y encontrándose el ordenamiento español a este respecto en situación de incumplimiento durante mucho tiempo.

Por lo tanto y desde mi punto de vista, para que se consiga una igualdad efectiva entre mujeres y hombres en el ámbito laboral, se debe apostar por el objetivo común de aumentar tanto cualitativa como cuantitativamente el empleo y las posibilidades de acceso a él. Para ello, es fundamental por un lado el trabajo de los legisladores que elaboran este conjunto normativo y los operadores jurídicos que se encargan de garantizar su cumplimiento, y por el otro, de los interlocutores sociales en los continuos Acuerdos Interconfederales para la Negociación Colectiva. Así, hay que tomar una serie de aspectos en consideración que si se analizan de una manera exhaustiva y se toman las medidas oportunas para mejorarlos, pueden contribuir a una integración racional y no sexista de todas las personas a cualquier puesto de trabajo en condiciones de igualdad de oportunidades. La herramienta principal para que todos estos aspectos se regulen y mejoren es la negociación colectiva.

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Un Comentario

  1. Hablas de la negociación colectiva como solución. Creo que en parte llevas razón, pero en este país las negociaciones colectivas a nivel laboral entre empresarios y trabajadores es llevada a cabo a través de los sindicatos. Y desgraciadamente, el órgano que representa los intereses de los trabajadores es una entidad en la que las desigualdades de género también están presentes.
    Los puestos de responsabilidad dentro de estas organizaciones están ocupados mayoritariamente por hombres, cuyas negociaciones se basan primero en los derechos de los trabajadores, y en segundo término de las mujeres como colectivo específico dentro de estos. Es más, dudo que muchos de ellos tengan una conciencia de género que vaya más allá de la visión de la mujeres como un trabajador más, con los mismos derechos y obligaciones, sí, pero con una realidad laboral distinta que en la mayoría de los casos se obvia.


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