Entre el techo de cristal y el suelo pegajoso

mujer-trabajoEl Mercado de trabajo sigue siendo un entramado perverso que no permite que las mujeres desarrollen su carrera profesional y lleguen a los puestos de toma de decisiones.

Cuando una mujer decide dedicarse a su carrera profesional, centrar sus esfuerzos en un puesto de trabajo, con las expectativas de ir mejorando su posición, se encuentra obstáculos, trabas invisibles relacionadas con las construcciones sociales de la feminidad y de la masculinidad.

Las mujeres están socializadas para el cuidado y la gestión de la vida, esto no incapacita a ninguna mujer a tomar decisiones, sin embargo el imaginario social patriarcal concluye siempre que los hombres hacen mejor unas tareas y las mujeres hacen mejor otras. Cuidar, dialogar, pensar en las personas que te rodean, son cualidades que no tienen ningún valor económico, de hecho son profesionalmente castigadas, se busca gente seria, segura de sí misma, que no dude, que no tenga miedo a pisotear a la competencia.

Se denomina techo de cristal a una superficie superior invisible en la carrera laboral de las mujeres, difícil de traspasar, que nos impide seguir avanzando. Su carácter de invisibilidad viene dado por el hecho de que no existen leyes ni dispositivos sociales establecidos ni códigos visibles que impongan a las mujeres semejante limitación, sino que está construido sobre la base de otros rasgos que por su invisibilidad son difíciles de detectar.

Algunos de los estereotipos que configuran el “techo de cristal” se formulan de la siguiente manera: “las mujeres temen ocupar posiciones de poder”; “a las mujeres no les interesa ocupar puestos de responsabilidad”; “las mujeres no pueden afrontar situaciones difíciles que requieran autoridad y poder”.
Estos estereotipos tienen múltiples incidencias: por una parte, convierten a las mujeres en “no-elegibles” para puestos que requieran autoridad y ejercicio del poder. Por otra, hay mujeres que asumen este estereotipo interiorizándolo, repitiéndolo casi sin cuestionarlo y como si fuera resultado de elecciones propias.

Llamamos “suelo pegajoso” las fuerzas que mantienen a tantas mujeres atrapadas en la base de la pirámide económica. El llamado “suelo pegajoso” se refiere al trabajo maternal, trabajo conyugal y trabajo doméstico, los cuales imponen una ‘adhesividad’ a las mujeres, que les cuesta trabajo salir a realizar una carrera laboral, a las responsabilidades y cargas afectivas y emocionales que en el ámbito doméstico acaban recayendo sobre las mujeres, atrapándolas con los lazos de los afectos que dificultan o impiden su salida y realización personal lejos del ámbito familiar. El enfrentamiento, la rebelión y la ruptura no siempre son posibles y crean situaciones emocionales y familiares conflictivas y desgarradoras. Constituye una forma de esclavitud con lazos de seda. En nuestra sociedad afecta más a las mujeres del mundo rural y a las inmigrantes laborales.

A este suelo pegajoso también nos referimos cuando las posibilidades de ascenso de la mujer se ven disminuidas por el hecho de que al tener que hacerse cargo de sus familias, no pueden aumentar su formación con cursos fuera del horario laboral, tienen más dificultades para asistir a reuniones o comidas de empresa, etc.
Este efecto de suelo pegajoso tiene una relación directa con la sobrecarga que sufren las mujeres con la doble jornada y la falta de conciliación por parte de los varones, y hace que las mujeres en vez de progresar en su carrera profesional, abandonen sus puestos de trabajo o reduzcan sus jornadas.

El suelo pegajoso también conforma todas aquellas profesiones feminizadas y que por ello pierden valor y disminuye también su sapegamento-760801lario. La división sexual del trabajo no sólo reparte puestos entre las personas en función de su sexo, sino que valora los puestos de forma desigual, minusvalorando de forma sistemática aquellos asociados a las mujeres. Por tanto, para acabar con la desigualdad de género no basta con repartir puestos desiguales entre las personas en función de criterios distintos al sexo, sino que exige cuestionar la distinta valoración de los diferentes trabajos, recursos y saberes puestos en marcha.

Otra forma de llamar a este suelo pegajoso es “gueto de terciopelo” que define sectores profesionales y laborales que se feminizan y acaban considerándose trabajos aptos para mujeres lo que inmediatamente conlleva a una reducción salarial, empeoramiento de las condiciones laborales y dificultades de ascenso.

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  1. Si es verdad, el techo de cristal que según la OIT es un muro transparente pero sólido hecho de actitides y prejuicios organizativos, se mantiene a pesar de que hay una mayor participación de las mujeres en el mercado de trabajo y en los puestos de dirección.

    Solo hay que observar la Universidad de Huelva, existe un gran número de profesoras, yo diria que casi igual que profesores, sin embargo, si nos vamos a los altos cargos casi todos son hombres, así por ejemplo:

    Ej. Existen 8 Vicerrectorado, pues solo hay una mujer Vicerrectora, el resto hombres.

    Ej. Si vamos a la gerencia de la Universidad, el gerente es hombre, el vicegerente es hombre, su asesor técnico es hombre… sin embargo, su secretariado está compuesto por mujeres.

    Ej. El jefe de gabinete del rector es hombre, sin embargo sus administrativas mujeres.

    Y que decir del Rector que siempre ha sido un cargo de hombre.

  2. Lamentablemente nuestras sociedades actuales llevan en las venas todo el torrente de estereotipos de género que el sistema patriarcal se ha encargado de construir y reproducir a lo largo de la historia de la humanidad. Coincido contigo en la idea de que muchas mujeres han interiorizado, asumido, naturalizado la amplia gama de estereotipos que desprestigian las capacidades de las mujeres. Yo personalmente he conocido muchas mujeres que aseguran ser menos capaces que los hombres para realizar tareas de liderazgo, lo cual me genera una terrible sensación de impotencia, pero a la vez me anima a seguir luchando por construir un mundo mejor.

  3. Hola, estoy realizando una investigación acerca de la segmentación de sexos en el panorama laboral publicitario para el proyecto de fin de carrera y encuentro familiares algunos de los datos, ¿es posible que no esté correctamente referenciado el post o no me he dado cuenta? Un saludo.

  4. Pingback: POLIKRACIA / El feminismo del Partido Popular - POLIKRACIA


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