La salud ocupacional de las mujeres salvadoreñas en las maquilas

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La salud ocupacional busca mantener y promover la salud de los y las trabajadoras y su capacidad de trabajo; mejorar el ambiente laboral con miras a mejorar la seguridad y salud en el trabajo; promover un ambiente social positivo que permita apoyar la productividad, y además, desarrollar las organizaciones y la cultura de trabajo para el soporte de la salud y seguridad ocupacional. Sin embargo, en El Salvador el derecho a la salud ocupacional carece de importancia para el gobierno, pues existe mucha tolerancia hacia la violación de los derechos laborales principalmente en el sector de la industria manufacturera. Las maquilas constituyen una importante fuente generadora de empleo y es una de las actividades estratégicas más promovidas por los gobiernos anteriores para contrarrestar la escasez de oportunidades laborales que afecta a gran parte de la población, en especial a las mujeres jóvenes. Según el Banco Central de Reserva, la mano de obra empleada en la maquila salvadoreña es primordialmente femenina: a nivel nacional se estima que el 83.96% de las personas que laboran en este sector son mujeres; el 80.69% se desempeñan como obreras, el 0.54% son técnicas de planta, el 1.31% es personal de oficina, el 1.30% supervisoras y el 0.11% son gerentes. Estos datos reflejan además de la división sexual del trabajo y de la imposibilidad para las mujeres de escalar a puestos de trabajo de mayor jerarquía, la triste realidad que atraviesan miles de mujeres salvadoreñas que se ven obligadas a trabajar bajo condiciones deplorables dentro de las maquilas por los altos índices de pobreza y escasas oportunidades de desarrollo principalmente para las mujeres.

Una investigación realizada por la Concertación por un Empleo Digno en la Maquila, destaca datos preocupantes sobre el estado de la salud ocupacional en el país. En el informe “Estudio de casos: género, salud y trabajo en la maquila textil”, se sostiene que las mujeres enfrentan diferencias de salud, producto de la doble presencia, la no diferenciación de riesgos laborales y la sobrecarga de trabajo, factores que les generan estrés laboral y/o carga mental excesiva y prolongada. Además, muchas trabajadoras están más propensas a enfermedades músculo-esqueléticas, ya que la organización del trabajo, el diseño de los puestos de trabajo y de las máquinas es inadecuado para las mujeres, causando trastornos en su salud. Estudios previos también reportan otras condiciones inadecuadas como ruido y calor excesivo, la falta de permiso a las trabajadoras para ir a orinar cuando lo solicitan, la extrema cercanía de los puestos de trabajo y la falta de equipo ergonómico. Todo esto indica que la salud de las trabajadoras continúa desprotegida tanto por las empresas como por el gobierno que lejos de velar por el bienestar de ellas, denota escasa voluntad por abordar la salud ocupacional con la importancia debida. En el país no existen registros ni estadísticas sistemáticas que evidencien los distintos riesgos y consecuencias en la salud de la población trabajadora; así como tampoco existen procedimientos que faciliten la detección y determinación del origen ocupacional de las enfermedades profesionales. En general, todas las instancias manifiestan carencias de recursos humanos y materiales para el adecuado cumplimiento de la vigilancia, promoción y defensa del Derecho Humano a la Salud y Seguridad Ocupacional. Por lo tanto, es necesario luchar por la aprobación de políticas y legislaciones que garanticen la protección de la salud de las mujeres dentro de las maquilas, que tal como se muestra en el siguiente video, son las que como siempre se llevan la peor parte.

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Un Comentario

  1. Lamentable situación sin duda la que sufren estas mujeres. Y este tipo de situaciones suelen darse cuando además de ser mujeres nos acucia la necesidad. Indagando en los textos que ha dejado la compañera me he encontrado que el salario mínimo de estas mujeres no representa ni la mitad de lo que una familia necesita para vivir (en el texto se habla de canasta básica, que deduzco es eso). ¿Cuál es realmente la situación de estas mujeres para aguantar esas condiciones laborales cuando ni siquiera eso les va a solucionar la papeleta de la subsistencia?.

    La realidad de las mujeres es un ejemplo de cómo la feminización de la pobreza es un hecho, y cómo esto aumenta las desigualdades y nos deja a las mujeres en una situación en la que la que lo primordial es sobrevivir hoy.


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