UNA CRISIS DE CUIDADO

UNA CRISIS DE CUIDADOcuidado1

Dicen que hay crisis. Crisis financiera, sobre todo. También crisis en la economía real y, unos pocos, hablan de crisis ecológica… Crisis por todos lados. Me gustaría reflexionar aquí sobre otra crisis, la de los cuidados, de la que creo se habla muy poco.

Lo primero que me viene a la mente es que, no es que haya cuatro- cinco, seis…- crisis, sino que todas estas cuestiones son aspectos interrelacionados de un mismo problema. En esta ocasión, me gustaría centrarme en la que se ha dado a llamar la crisis de los cuidados, intentando no olvidar que está interconectada y cruzada con las otras caras antes mencionadas del problema.

En segundo lugar, pienso en el orden de presentación de las distintas problemáticas: financiera, de economía real, ecológica y de cuidados. Y, tengo la impresión de que cuando leo un periódico, escucho o veo radio y televisión o me acerco a alguna charla o debate en distintos espacios, sólo se nombran las dos primeras, rara vez la tercera y nada la cuarta. Se habla de la pérdida de confianza en el sistema financiero, del grado loco de especulación al que se ha llegado, de las inyecciones de dinero de los estados a los bancos. Preocupa también los niveles de desempleo y la desaceleración de los sectores productivos, fundamentalmente la construcción y el automóvil. Unos pocos llaman la atención de las consecuencias del uso abusivo del petróleo o de la explotación de la naturaleza. Y la mayoría, miran con cara rara cuando se menciona la crisis de los cuidados.

En esta entrada lo que me interesa- lanzando una pocas ideas sobre las que me debato- es visibilizar esa faceta de la crisis que estamos viviendo y que me parece clave para entender todas las demás. Su análisis y las decisiones que se tomen en este sentido creo que definirán qué rumbo pueda tomar la economía, pues, desde esta perspectiva- más en concreto, desde la economía feminista de la ruptura- las decisiones y ocultaciones en los cuidados son parte de lo que ha provocado el desarrollo actual de las burbujas financieras y sus consecuencias y que ha llevado consigo también un determinado modelo económico injusto e insostenible.

Desde esta mirada, el esquema básico de la economía- empresas que proveen de bienes y servicios, familias que consumen y que aportan mano de obra para la producción y estados que tratan de solventar lo que “la mano invisible” no puede-  es cuestionado. Y es que en este esquema no aparecen dos aspectos fundamentales para el funcionamiento del sistema: por un lado, el uso y abuso de los recursos naturales necesarios para la producción de bienes y servicios- que es lo que se cuestiona desde la economía ecológica y en la que no me detendré. Y, por otro lado, se oculta el hecho de que para que la mano de obra llegue al mercado libre de cargas hay detrás muchas manos, mucho trabajo realizado. Es este aspecto el que quería resaltar para esta entrada.

Este trabajo queda oculto pues los estados de bienestar en los que vivimos los países enriquecidos surgen con los acuerdos llegados tras las dos guerras mundiales entre varones patronos y obreros. El modelo se establece sobre la base del hombre ganador de ingresos – mujer ama de casa. Las prestaciones sociales para la clase trabajadora van asociadas a las cotizaciones que se realizan en el mercado laboral. Las mujeres amas de casa, dependen del salario de sus maridos- el matrimonio es piedra angular en el sistema económico- y su trabajo queda invisibilizado en la economía: lo relevante es lo que cuesta dinero y, dentro de los trabajos, estos son los remunerados. La economía convencional centraliza sus trabajos en el mercado. El centro de la economía dominante es el mercado, olvidando todo aquello que, aunque sea relevante para la vida, no tenga asociado un precio.

Y parece que la lógica de la acumulación, del beneficio, en las que están inmersos los mercados actualmente, dista mucho de solventar las necesidades humanas, de crear un modelo justo, tanto entre hombres y mujeres como entre países y con las futuras generaciones, pues estamos esquilmando los recursos naturales que les corresponden.

Frente a la lógica de la acumulación está la lógica de la sostenibilidad de la vida. Fuera del mercado, se realizan muchos trabajos que permiten el mantenimiento real de las sociedades. Son las distintas caras del cuidado ocultas las que sería interesante revalorizar y priorizar para solventar esta crisis general.

De modo más concreto, ahora hay crisis del cuidado. Una de las causas, que no la única, con la incorporación de las mujeres al trabajo asalariado el sistema se desestabiliza. ¿Hay suficientes puestos de trabajos- en las condiciones en que está estipulado en los países enriquecidos, ocho horas, estable, cotizando? ¿Quién cuida a los dependientes sociales- fundamentalmente hombres- y del resto de las personas? ¿Qué pasa con la corresponsabilidad? ¿El estado está diseñado para hacerse cargo de estas necesidades? La lista de cuestiones puede alargarse y alargarse.

Para terminar, algo que me parece muy importante. Hay crisis de cuidado porque la situación empieza a verse como insostenible, pero cuando no lo era, y existía un equilibrio entre los hombres que salían a ganar un salario y las mujeres que quedaban trabajando en casa, el equilibrio del sistema era injusto. Injusto por la obligatoriedad del sistema y por la situación de sumisión en la que vivían las mujeres. Ahora acucia, porque se empieza a ver como insostenible, pero viene siendo injusta desde el principio y desde la raíz del sistema. Creo que sólo por eso, ya debería de ser asunto prioritario.

Bibliografía utilizada:

Perez Orozco, Amaia (2006), Perspectivas feministas en torno a la economía: el caso de los cuidados. Consejo Económico y Social, Madrid.

Carrasco, Cristina (2001), La sostenibilidad de la vida humana: ¿un asunto de mujeres? Mientras tanto nº 82, otoño- invierno, Icaria Editorial,Barcelona.

<a rel=”license” href=”http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/3.0/es/“><img alt=”Creative Commons License” style=”border-width:0″ src=”http://i.creativecommons.org/l/by-nc-nd/3.0/es/88×31.png” /></a><br />Esta obra está bajo una <a rel=”license” href=”http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/3.0/es/“>licencia de Creative Commons</a>.

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  1. Creo que cuando nos vamos dando cuenta de que algo no funciona es porque ya existe la posibilidad de querer cambiarlo.
    Hemos avanzado mucho en este país después de haber desandado el camino que tan bien trazaron nuestras mujeres republicanas en los años previos a la dictadura fascista de los militares.
    Hay que seguir luchando en honor a estas mujeres que aún teniendo a muchos de sus compañeros de partido en contra, supieron imponer su criterio y defender sus proyectos. Gracias: Clara Campoamor, Victoria Kent, Margarita Nelken, Matilde de la Torre, María Lejárraga, Dolores Ibárruri, Federica Montseny y a todas las mujeres de los movimientos de base que dieron muchas horas de su vida por la igualdad.

  2. Estamos obligados a ir hacia una sostenibilidad de la vida humana que ponga en valor todo aquello importante que hace que la vida de cualquiera de nosotros y nosotras se sostenga.Dirigir la atención hacia las formas en que las personas resuelven sus necesidades de bienes y servicios. Entendiendo como necesidades desde la objetivas,las biológicas hasta las subjetivas, afecto,cuidado,vínculos sociales…


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