Entender la economía feminista

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La mayoría de la gente asocia el feminismo con actividades políticas, del cual por supuesto es parte. Mientras que existen ahora muchas variedades de feminismo, todas tienen en común el fin de remediar las desventajas impuestas contra las mujeres a través de la historia. Este fin ha sido manifestado dentro de la disciplina económica a través de esfuerzos para promover el avance de la mujer dentro de la profesión y en ocasiones aplicando análisis económicos para fines feministas. Si bien efectivamente existen grupos interesados en remediar las desigualdades históricas debido a diferencias de género que por ejemplo alientan el avance de las mujeres en la profesión, la economía feminista se relaciona más con las implicancias de reconocer que el género afecta a la forma de “hacer economía”. Aun así, las consecuencias de recientes teorías feministas acerca del sexismo y la ciencia vistas desde el punto de vista de la Economía, son aún menos familiares para muchos economistas. Académicas feministas han documentado como ciertas creencias sobre el género—en otras palabras, creencias sobre las características y roles sociales del hombre y la mujer—han sido importantes dentro del plano intelectual tanto como en el social. La reciente teoría feminista lleva a cuestionar muchas de los valores básicos que dan soporte a la práctica económica de hoy en día.

La teoría feminista causa dudas acerca de la aceptabilidad de la práctica económica, no porque la economía sea en general demasiado objetiva, sino por el contrario, porque no es lo suficientemente objetiva. Varias perspectivas parciales y llenas de prejuicios sexuales—particularmente masculinos—sobre el tema, los modelos, métodos y pedagogía han sido mal percibidas como imparciales y asexuales en la Economía, así como en otras disciplinas científicas. Tradicionalmente, las actividades masculinas han sido el centro de la materia, mientras que los modelos y métodos han reflejado un desarrollo históricamente y psicológicamente masculino al valuar la autonomía y la separación más que la dependencia y la conexión.

Si admitimos que la práctica económica este basada en la práctica humana, desarrollada y refinada dentro de comunidades humanas, entonces debemos admitir la posibilidad de que las limitaciones humanas, los intereses y prejuicios tendrán serias consecuencias dentro de la cultura económica. El análisis feminista de la economía comienza con la premisa básica de que la economía, como toda otra ciencia, es construida socialmente.

La mayoría de las académicas feministas ven las tendencias masculinas en la ciencia principalmente como una cuestión de género, no de sexo. La entrada de más mujeres dentro de las disciplinas científicas ha sido visto como una contribución a la transformación de las disciplinas, no precisamente porque las mujeres “traigan algo distinto” al campo económico por virtud de su sexo, pero más bien porque la iluminación de prejuicios sexuales al nivel de la estructura social de la ciencia que hace que los prejuicios sexuales a otros niveles sean también mas visibles. El decir que “la economía contemporánea es masculina,” es entonces decir que ésta refleja creencias sociales sobre la masculindad, no que refleja la hombría de sus practicantes tradicionales. El decir que una economia menos basada en la masculinidad sería más adecuada es decir que las creencias sociales sobre la economía deben cambiar y que la economía debe de ser enriquecida por una diversidad de practicantes, no que la economía debe de ser practicada por eunucos ó seres asexuales.

La economía feminista, para reiterar, no es una economía “hmujer-ahorro-cinturon_u10237343embra”, para ser practicada sólo por mujeres, ni es la economía femenina que utilize sólo técnicas suaves y modelos cooperativos. La teoría feminista sugiere que la economía ha sido menos útil al implícitamente reflejar un ideal distorcionado de la masculinidad en sus modelos, métodos, temas y pedagogía. Las académicas feministas discuten que el uso de una gama más amplia de herramientas para estudiar y enseñar un territorio más amplio de la actividad económica puede hacer a la economía una disciplina más productiva para ambos practicantes, hombres y mujeres.

 

Extracto del artículo de Julie A. Nelson “Economía Feminista”.

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Un Comentario

  1. Efectivamente como dices es muy difícil que la sociedad entienda que lo científico no es objetivo per se, sino que la ciencia está hecha por personas bajo ciertos paradigmas y creencias construidas por esas personas y que, concretamente en la Economía, como en tantas otras disciplinas, esos creadores han pertenecido a un sólo género.

    El hecho de que dentro del ámbito de pensamiento económico se vea la economía feminista como una cuestión de, por y para mujeres es algo que como en muchos otros ámbitos se utiliza para degradar esas cuestiones com secundarias y que no responden a un problema del colectivo social.


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