LOS JUGUETES TAMBIÉN PUEDEN COEDUCAR

jugutenosexista081Cuando pensamos en regalar juguetes a un niño o niña, solemos comprarles los que hemos visto en la campaña publicitaria de turno, con especial relevancia las que se hacen para televisión. En ocasiones (y sobre todo, ante fechas en las que existe una gran demanda de juguetes, como es el caso de la Navidad), estas campañas demuestran un altísimo grado de sexismo, presentando modelos no igualitarios y manteniendo identidades polarizadas. Además, muchos de ellos no reflejan el avance social ni la realidad tan diversa en la que actualmente vivimos.

Tradicionalmente los juguetes han sido clasificados “para niños” y “para niñas”; esto, que no es una condición ni natural ni espontánea, se ha convertido en una tradición aparentemente condicionada por el sexo que ha sido impuesta y aprendida durante muchas generaciones. Las niñas teníamos que adquirir los comportamientos, valores y actitudes para ser una “buena mujer”; así, nuestros juguetes tenían que potenciar nuestra obsesión por el cuerpo y la belleza (abalorios, maquillajes y peinados), para ser deseables y dependientes de ellos, como buena madre cuidadora de su bebé en un entorno suave y dulce. Los juguetes para ellos tenían que potenciar el rol clásico masculino, siempre desde planteamientos altamente competitivos, relacionados con el riesgo, la aventura, el poder y la fuerza. Desde modelos que luchaban contra el mal desde comportamientos violentos, a los que presentaban como ideal sublime masculino el ser autoritario, duro e insensible a toda clase de sentimientos.

El juego es una actividad fundamental en la infancia, además de convertirse en una excelente forma de educar. Facilita o dificulta el desarrollo de las emociones, los valores, los comportamientos y las actitudes. Se juega y se aprende a lo largo de toda la vida, pero en la niñez donde esta actividad ocupa una parte importantísima de tiempo y en la que todavía la educación familiar y escolar puede intervenir.

Como consecuencia de qué juguetes se elijan y cómo se juegue con ellos, podremos propiciar un desarrollo completo, o uno parcial e incompleto si se desarrollan valores y actitudes diferentes para niños y para niñas.

Como bien indica el Instituto Andaluz de la Mujer en su guía didáctica “La publicidad también juega”, los juegos intervienen en el desarrollo juguetes-no-sexistaspersonal, relacional y social de las personas en la niñez. Así, contribuyen en el desarrollo personal porque los juegos ayudan a definir la identidad, la imagen de sí misma que cada persona elabora a partir de diversos indicadores, entre ellos, su propia percepción de la realidad y las impresiones y comentarios que le devuelven desde el entorno, que influyen decisivamente en la autoestima. También contribuyen a determinar las expectativas de futuro de cada persona, y suponen una guía determinante de las sucesivas elecciones que se tomen a lo largo de la vida. A través del juego se refleja lo vivido, siendo un medio excepcional para canalizar las experiencias dolorosas o desagradables como las alegres y gratas.

Desde el punto de vista relacional, con el juego se va aprendiendo a interactuar con iguales, a establecer mecanismos, a descubrir potencialidades. Se aprende a actuar ante las limitaciones y los conflictos, a respetar la disponibilidad de los y las demás, a resolver nuevas situaciones que se presentan, a superar frustraciones y contrariedades.

A nivel social, con el juego se aprende a aceptar normas, reglas sujetas a pautas y a cumplirlas, así como las consecuencias que acarrea el no cumplirlas. Se forma en la importancia de la aceptación por parte del grupo y de la pertenencia o exclusión al mismo; con el juego se sufren o se disfrutan las consecuencias de todo ello.

Así, jugando se aprende a convivir dentro de las costumbres sociales y del entorno, de las circunstancias económicas y políticas, que aún no siendo conscientes de ello, determinan su socialización.

Desde mi opinión personal creo que se está fomentando mucho la lucha contra el juguete violento (que me parece genial por otro lado), pero creo que también se tendría que hacer más hincapié por parte de las Administraciones en la importancia de que las niñas y niños se diviertan con juguetes no sexistas. Desgraciadamente a esto aún no se le da mucha importancia, basta con echar un vistazo a las cifras de los juguetes más vendidos en 2008 en España que publica la Asociación Española de Fabricantes de Juguetes (AEFJ).

Si desde la escuela y la familia se posibilita que niñas y niños jueguen a distintos juegos con distintos tipos de juguetes independientemente de su sexo, estaremos construyendo una sociedad más igualitaria, equitativa, solidaria, activa, cuidadora y libre de violencia.

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  1. Creo que es muy importante destacar la importancia de los juguetes en la consolidación de los estereotipos de género.
    Si unicamente las niñas son las que tienen muñecas que cuidar, se les está transmitiendo el rol de cuidadora unicamente a ellas. Mientras ven como los niños no cuidan sino que destruyen con sus juegos, con sus pistolas…
    Hay que superar la dualidad tradicional «esto es de niños» y «esto es de niñas», y permitir que los juguetes sean empleados por ambos sexos indistintamente.

  2. Totalmente de acuerdo con lo que decís. La mayoría de los juegos con los que hemos crecido son sexistas y se siguen usando.
    Tambien me llama la atención que ahora los niños y las niñas salen poco a la calle, recuerdo jugando al poli-ladro, al escondite, al matá… con todos los roles sexistas que había que cambiar en ellos, permitían que nos relacionáramos entre niños y niñas. Creo que sería interesante recuperarlos, aunque dándoles la mirada de la coeducación, claro.

  3. Me parece un post muy acertado, todavía recuerdo la cocinita que tenia con todos mis caharritos y comiditas de plástico, o mis barbies que eran el estereotipo de mujer perfecta con su super novio o marido el Kent maravilloso, o ver a mi hermano con sus coches y sus muñecos de lucha libre. Utilizar hoy día juegos sexistas no es más que seguir proliferando una serie de esterotipos sexuales o roles, y fomentar así la división sexual del trabajo. Estoy deacuerdo con vfloria, me encantaba jugar al matar, al puli en arto, al esconder y cosas semejantes donde se relacionaban niños y niñas y no existía diferencia en cuestión de sexo, aunque se debería trabajar desde la educación en juegos coeducativos para eliminar las conductas machistas en los niños.

  4. A mi parecer el problema no esta los juguetes, sino en el uso que hacemos de ellos.
    El juguete es sexista cuando lo destinamos a un solo sexo: que problema hay cuando las niñas juegan con la granja de playmobil?
    A mi hija le encanta.
    Recuerdo un vecino que jugaba con nosotros a las casitas, el lo preferia a jugar al balon, donde sus compañeros le decian que no era “bueno” por lo cual era mucho mas gratificante para el jugar con nosotras que de camino aprendimos a ceder responsabilidades y que los hombres tambien pueden. El problema estaba en los demas niños y los vecinos.
    Porque no regalar un muñeco a un niño?
    No queremos educarlos en corresponsabilidad?


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