Feminización de la pobreza

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Hablar de feminización de la pobreza es hablar de una realidad que viene de lejos: el feminismo lleva tiempo utilizando esta expresión para connotar el creciente empobrecimiento material de las mujeres, el empeoramiento de sus condiciones de vida y la vulneración de sus derechos fundamentales.

La mayoría de los 1.500 millones de personas que viven con 1 dólar o menos al día son mujeres. Además, la brecha que separa a los hombres de las mujeres atrapados en el ciclo de la pobreza ha seguido ampliándose en el último decenio, fenómeno que ha llegado a conocerse como “la feminización de la pobreza”. En todo el mundo, las mujeres ganan como promedio un poco más del 50% de lo que ganan los hombres.

Las mujeres que viven en la pobreza a menudo se ven privadas del acceso a recursos de importancia crítica, como los préstamos, la tierra y la herencia. No se recompensa ni se reconoce su trabajo. Sus necesidades en materia de atención de la salud y nutrición no son prioritarias, carecen de acceso adecuado a la educación y a los servicios de apoyo, y su participación en la adopción de decisiones en el hogar y en la comunidad es mínimo. Atrapada en el ciclo de la pobreza, la mujer carece de acceso a los recursos y los servicios para cambiar su situación.

La Plataforma de Acción aprobada por la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer, celebrada en Beijing en 1995, identificó la erradicación de la carga persistente y cada vez mayor de la pobreza que pesa sobre la mujer como una de las 12 esferas de especial preocupación que requieren la atención especial y la adopción de medidas por parte de la comunidad internacional, los gobiernos y la sociedad civil.

Un logro importante de la Conferencia de Beijing ha sido el reconocimiento por los gobiernos de que algunos aspectos de la pobreza están vinculados al género. Ello ha dado lugar a los esfuerzos que se realizan por reorientar las políticas de erradicación de la pobreza de manera que aborden específicamente las necesidades de la mujer, especialmente en las zonas rurales. También ha conducido a la introducción de una definición más amplia de la pobreza, en la que no sólo se toman en cuenta las necesidades básicas mínimas, sino que incluye también la denegación de oportunidades y opciones.

Los efectos negativos de la mundialización de la economía mundial repercuten desproporcionadamente sobre la mujer. La vinculación cada vez mayor de la economía a los mercados mundiales a menudo da lugar a una reducción de los gastos públicos y de los programas sociales, trasladando el costo a las familias, donde suelen ser las mujeres las que llevan sobre sus hombros la carga adicional.

La globalización, en su versión neoliberal, es un proceso que está ahondando cada vez más la brecha que separa a los pobres de los ricos. Sin embargo, no se puede desconocer que las grandes perdedoras de esta nueva política económica son las mujeres. En efecto, patriarcado y capitalismo se configuran como las dos macrorrealidades sociales que socavan los derechos de las mujeres, al propiciar la redistribución de los recursos asimétricamente, es decir, en interés de los varones.

La potenciación del papel económico de la mujer es un factor de importancia crítica para liberar a millones de personas que están atrapadas en el círculo de la pobreza y el hambre. Proporcionando a la mujer acceso a las oportunidades económicas y educacionales, así como la autonomía necesaria para aprovechar esas oportunidades, se superaría un importante obstáculo que entorpece la erradicación de la pobreza.

La Plataforma de Acción de Beijing también exhortó a los países a “emprender reformas legislativas y administrativas con miras a conceder a las mujeres pleno e igual acceso a los recursos económicos, incluido el derecho a la herencia y la posesión de tierras”. Sin embargo, el progreso realizado en esa esfera ha sido lento. Sólo un número reducido de países han modificado sus leyes para posibilitar a la mujer el acceso a la herencia de tierras.pobreza-y-mujer

Tanto en los países desarrollados como en los países en desarrollo se ha producido un aumento en el número de hogares encabezados por mujeres. Por lo general se asume que los hogares encabezados por mujeres que no tienen acceso a remesas provenientes de hombres que trabajan son más pobres que los hogares encabezados por hombres.

Cifras de la feminización de la pobreza:

– Las mujeres y las niñas constituyen el 70% de la población que vive en la pobreza, representan dos tercios de las personas analfabetas y por su condición de género tienen limitado el acceso a la educación, a la salud y otras necesidades sociales básicas. Las mujeres experimentan una mayor morbilidad en casi todas las etapas de la vida. Esta desventaja persiste aun excluyendo los problemas reproductivos.

– Todos los años, medio millón de mujeres mueren durante el embarazo o el parto; es decir, cada día muere una mujer por minuto debido a esas causas. En el África Subsahariana una mujer tiene 100 veces más posibilidades de morir durante el embarazo o el parto que una mujer en Europa Occidental.

– Las niñas representan dos tercios de los 300 millones de niños que carecen de acceso a la educación. Las mujeres representan, de manera análoga, dos tercios de los 880 millones de adultos analfabetos que hay en el mundo.

– 130 millones de niñas y adolescentes en todo el mundo han sido objeto de mutilación genital; una de cada cinco mujeres es víctima de violación o de intento de violación una vez en su vida; entre el 25 y el 75% de las mujeres -dependiendo del país- sufren agresiones físicas o psicológicas en el entorno familiar

– El 64% de las personas de los países del Sur que viven con VIH son mujeres jóvenes y niñas.

– Las mujeres trabajan en la región subsahariana una media de 13 horas semanales más que los hombres en la producción de alimentos. Sus explotaciones agrícolas son más reducidas y menos mecanizadas que las de los hombres y sus tierras de menor calidad. A esto hay que añadir el problema de la canalización del agua que obliga a las mujeres a transportarla sobre la cabeza de dos a cuatro veces por día según la estación, desde distancias que pueden llegar hasta 16-32 kilómetros.

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  1. Muchas gracias por los datos que das… son espeluznantes..! ¿dónde los puedo encontrar? sobre todo el porcentaje de la pobreza, que le 70% son mujeres y niñas, que me interesa mucho.
    Me gustaría aportar un dato más que me da que pensar… es del texto que tenemos de “Tendencias mundiales del empleo de las mujeres” de la OIT: son las principales productoras de cultivos básicos como arroz, maíz y trigo, que constituyen de 60 a 80 por ciento de los alimentos que se consumen en la mayoría de los países en desarrollo…

  2. Siendo un problema de tan larga data en la realidad, pero de tan corta visibilización, la feminización de la pobreza, a pesar de los esfuerzos, parece agravarse.
    Algunas de las estrategias que se han utilizado para su superación son los microcréditos, programas de capacitación y empleo, subsidios directos, etc.
    Pero un factor que no suele tomarse en cuenta es el que en hogares que se encuentran al límite de la pobreza, muchas mujeres son afectadas por una limitada y desigual distribución de los recursos al interior de esa familia (por ejemplo ante situaciones de violencia de género).
    Por lo cual es una problemática probablemente más grave de lo que las cifras indican actualmente.

  3. Me ha encantado tu post, es horrible tener a la vista datos tan escalofriantes, la mujer es la gran olvidada incluso dentro de la pobreza. Hablamos de mutilaciones, muertes por embarazo, el no tener acceso al empleo y la formación…no entiendo la actitud tan pasota por una gran parte de la sociedad y por parte de los diferentes gobiernos. Uno de los motivos por los que debemos luchar las mujeres es por defender nuestros propios derechos, como es el ejemplo de los pequeños microcréditos que entre las mismas mujeres se ayudan para poder emprender un pequeño negocio y salir adelante con sus familias… pero esto es sólo un ejemplo, debemos luchar de forma más comprometida y activa para erredicar estas escalofriantes cifras.

  4. Me parece que la feminización de la pobreza es una de las manifestaciones más claras de las desigualdades entre hombres y mujeres, de las discriminaciones a las cuales se ven expuestas las mujeres, de la marginación y exclusión social que viven las mujeres -sobre todo las de los estratos más bajo y las de los países menos desarrollados-.
    Los datos que has publicado me parecen escalofriantes porque tristemente representan la realidad que viven millones de personas en el mundo.

  5. Realmente los datos son escalofriantes.
    Pero lo mas triste, es que son una realidad que en los ultimos tiempos de “crisis” se hacen cada vez mas visibles incluso en nuestro pais.
    El programa de inserción laboral con colectivos desfavorecidos en el que trabajo
    las derivaciones son en un 90% mujeres, muchas de ellas acuden con bebes menores de un año en sus carritos, otras muchas preguntan insistentemente en que horas se desarrollan el programa pues no tienen disponibilidad para dejar a sus hijos fuera del horario escolar a pesar de que sus parejas se encuentran en desempleo.
    Otras muchas se desmoronan llorando en la entrevista, mujeres sin pareja con varios hijos a cargo sin formación y que solo han trabajado por horas en casas.
    Muchas otras mayores de 45 que han trabajado durante muchos años sin estar dadas de altas por lo que no pueden justificar su experiencia laboral.
    A pesar de todo esto entre los seleccionad@s, el porcentaje de mujeres no es mas del 60%.
    Con lo cual llego a concluir, que a pesar de que se nos incluya en programas de empleo claramente no estan destinados a nosotras, con el engañoso dato de que la mayoria de los convocad@s son mujeres.

  6. Yo siempre he pensado que en estos casos y en estos temas los datos y las estadisticas, aunque reales, son manejados de forma sesgada. Como cuando nuestros amigos del colectivo vegano nos enseñan los videos más horribles y horripilantes de masacres de animales.

    No obstante, este artículo maneja una muy buena visión al aceptar que la categoría de análisis de feminización de la pobreza, es una categoría para entender ciertos aspectos de la realidad y que encierra muchos matices. Porque no se debe entender la pobreza en el planeta como un asunto exclusivo de un género humano, o de la misma palabra “género”, porque entonces tendríamos una realidad sesgada y un gran número de políticas públicas para mitigar la descomunal cantidad de pobreza femenina (y quién sabe si reproduciéndola) mientras muchos hombres se mueren de hambre bajo algún puente. Ningún concepto recoge dentro de sí por entero a la realidad, y, por lo tanto, no hay que olvidar que son herramientas conceptuales de análisis y no la realidad en sí misma, aun cuando sean muy palpables y descriptivas como en este caso, no sea que halla el riesgo de que dichas herramientas se trasformen luego en herramientas con algún matiz ideológico.


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