Mi propio pensamiento económico

trenEl reconocimiento del trabajo doméstico realizado por las mujeres dentro de la economía es obvio, añade valor al trabajo remunerado del varón, cuya misión ha sido la de proveer con la fuerza de su trabajo ingresos a la unidad familiar, siempre ha supuesto un coste de oportunidad, pero ese tren ya paso.

Yo a veces pienso que hubiese sucedido si las mujeres en vez de aportar “la dote” (recuerdo para las más jóvenes que era una cantidad que se pagaba al marido para colaborar alpago-mujer1 sustento de la nueva familia, además ellas aportaban el ajuar, es decir, ropa de cama, toallas, etc), enfin si se trataba de comprar una mujer para su uso, disfrute y servicio, no debería haber sido al contrario y recibir la mujer una cantidad mensual por tales servicios. Quizás ahora no estaríamos hablando del reconocimiento del trabajo doméstico y de cuidados, sino que hubiesemos partido de una situación bien distinta, nuestra lucha estaría ya situada en una negociación del convenio colectivo matrimonial, que recogiera nuestro derecho a percibir 2 días más de vacaciones por cada 10 años de matrimonio, porque los 30 días fueron un logro en 1931, la lucha por un salario digno no sería una teoría, sino que nuestros sindicatos se habrían ocupado de regular la maternidad, que se ha tenido que hacer mediante una ley orgánica, esas mínimas condiciones laborales hubiesen favorecido de forma diferente nuestro acceso al mercado laboral. Porque nuestro convenio colectivo también contemplaría nuestro acceso al mercado laboral. Alguna pensará ingenua de ella ¿te olvidas del amor?, eso no existía entonces, daba igual se pertenecía a una clase social y había que mantenerla a toda costa, ese era el momento de haber cambiado el papel de la mujer en la economía, aunque hubiese sido un simple precio como mercancia.

mujer-y-textilPorque en definitiva, allí empezó el comercio de mujeres decentes y que nadie se escandalice, porque iban vírgenes al matrimonio, no hablo de prostitución, hablo de la venta de un bien llamado mujer, que contribuia al estado de bienestar con la fuerza de su trabajo y su mano de obra como cocinera, asistenta, enfermera, niñera, maestra, y otras tantas funciones, y entoncés había pago en especie, ¿porqué vender una hija que iba a ser tan productiva como para cuidar a unos padres en la vejez? El trabajo de la mano de obra siempre ha tenido precio, excepto el femenino, pagaban por desprenderse de una mano de obra utilísima y necesaria, ya que era capaz de generar mano de obra y además en caso de necesidad para las clases más humildes eran mano de obra barata.

Pero la historia no fue así, en vez de luchar por ser mercancia y conventirnos en un objeto de consumo, quisimos ser buenas hijas, amantes esposas, excelentes madres, simplemente por amor, y además tambien tuvimos la necesidad de aprender a ser valoradas, de tener un salario para poder sobrevivir si necesitabamos mantener a nuestros hijos, nuestros esposos caían enfermos, o morían, porque despues empezamos con querer realizarnos como personas, y accedimos a una doble jornada, a un doble empleo que siempre se considero y aún se sigue considerando complementario al salario masculino.

mujer-muy-formadaEs posible que comparadas con un caballo de pura raza utilizado únicamente como semental, las mujeres salgan peor paradas en la comparación. Los potrillos alcanzan un importante valor en el mercado, los hijos pueden ser directores generales, pero nadie paga por ellos, ellos cobran por el trabajo que realizan. Por las hijas, bueno, eran una ruina, había que casarlas y deshacerse de ellas pronto, ocasionaban un gasto a la familia pero a pesar de que han permitido la perpetución de la especie, ninguna economista feminista ha conseguido todavia el reconocimiento y contribución REAL a la economía del trabajo doméstico y de cuidados que realiza la mujer, todo se queda en simples teorías y en análisis de los distintos sistemas económicos, porque la economía también es cosa de hombres, aunque haya muchas algunas mujeres que necesitan que nos las olvidemos por su reinvindicación, y argumentación sería y profesionalmente planteada como fueron Priscilla Wakefield, Julie Victoire Daubié que analizó los problemas sociales y económicos que llevaban a situaciones desesperadas de probleza a la mujer. También Barbara Bodichon y Harriet Taylor defensoras de la igualdad legal como objetivo prioritario para conseguir la cambiar la situación de las mujeres. Y para finalizar no me gustaría olvidarme de Sheppard, que lucho por el reconocimiento y valoración del trabajo doméstico, ni de Margared Reid para todas ellas mi más sincero agradecimiento, en las que me he basado para realizar una critica del tema desde una perspectiva un tanto irónica, y espero sinceramente no haber molestado a nadie.

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  1. No sé, yo considero esta visión de la mujer muy materialista, sería llegar a considerar a la mujer como un objeto que se puede comprar o vender, tengo una visión un poco más romántica de que la mayoría de las mujeres se casarían enamoradas o prefiero pensar eso, antes de considerar que la mujer en otros tiempos era como comprar un esclavo al que trabaja sin pagarle nada a cambio.


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