SEGREGACIÓN OCUPACIONAL

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La segregación ocupacional son los estudios sobre la composición por sexo de los mercados de trabajo occidentales, que se caracterizan por mostrar un crecimiento constante de la participación femenina. Como resultado, algunos sectores -la banca por ejemplo- en los cuáles existía predominancia masculina hace tan sólo unos años se han visto ampliamente feminizados, este tipo de segregación es conocida como horizontal.

Sin embargo, la presencia de las mujeres en otros sectores tradicionalmente masculinos, y especialmente en las posiciones de poder y responsabilidad históricamente asignadas a los hombres, no se ha incrementado al mismo ritmo, hablamos por lo tanto de una segregación vertical.

Según un informe de UNIFEM (2000), en todos los sectores trabajan hombres y mujeres, sin embargo ambos sexos se encuentran distribuidos desigualmente en unas y otras áreas de actividad. Existen trabajos que son desempeñados mayoritariamente por mujeres: el trabajo de cuidado no remunerado, el trabajo voluntario, así como el trabajo informal (tanto remunerado como no remunerado). Por el contrario, quienes realizan el trabajo formal remunerado en los sectores privado, público y de ONG son mayoritariamente hombres.

El único sector en el que existe una amplia mayoría de mujeres es el de los servicios personales, mientras que otros como la construcción o la producción y distribución de energía representan una pequeña minoría. Es paradójico señalar que las mujeres que trabajan en sectores masculinizados perciben remuneraciones más levadas y más próximas a las percibidas por los varones que las percibidas por mujeres que trabajan en áreas feminizadas.

El análisis realizado por Maté, Nava y Rodríguez sobre el mercado laboral español entre los años 1994-1999, hace constatar que las ocupaciones calificadas como femeninas lo son cada vez en mayor grado, al igual ocurre con las ocupaciones masculinas, incidiendo en la importancia que los contratos a tiempo parcial tienen en el empleo femenino. La incorporación creciente de la mujer en el mercado de trabajo ha implicado un mayor grado de segregación ocupacional.

La proporción de mujeres va disminuyendo si ascendemos en la jerarquía piramidal dentro de la organización, de modo que su presencia en posiciones de poder y asumiendo responsabilidades es mínima.

Reskin & Padavic (1994) exponen que los hombres son capaces de ocupar cargos en los niveles jerárquicos superiores incluso en un ambiente feminizado, mientras que las mujeres tienen dificultades para llegar a ocupar puestos de responsabilidad no sólo en áreas donde predominan los hombres, también en aquellos trabajos donde predominan las mujeres.

El denominado “techo de cristal” está presente para las mujeres en la lucha por su crecimiento profesional. Por otro lado me parece necesario remarcar que si una mujer logra ser promocionada venciendo todo tipo de obstáculos, y consigue  un alto cargo dentro de la organización se les permite ejercer menos autoridad que a los hombres en puestos similares.

 

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ENLACES DE INTERÉS:

http://www.cinterfor.org.uy/public/spanish/region/ampro/cinterfor/temas/gender/doc/cinter/pacto/cue_gen/seg_ocu.htm

http://www.ejournal.unam.mx/dms/no15/DMS01513.pdf

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  1. La segregación ocupacional lo único que hace es reforzar los estereotipos de género. Las mujeres se concentran en las ocupaciones llamadas femeninas por desempeñar tareas que se asimilan a las tareas relacionadas con el cuidado.
    Es una manifestación de la desigualdad que se refleja en el mercado de trabajo y que además está estrechamente relacionada con la desigualdad salaria.

  2. la segregación ocupacional comporta exclusión y discriminación, así como un desaprovechamiento de recursos humanos, puesto que en la práctica puede darse el caso de que, por razón de su género, se vean excluidas de una ocupación muchas de las personas más capacitadas y adecuadas para desempeñarla.

    Las ocupaciones femeninas representan una menos proporción en el conjunto de las ocupaciones, con pocas oportunidades de ascenso, mayor movilidad e inestabilidad. Además de generar y reforzar una disparidad salarial por sexo, limita las condiciones de autonomía que el trabajo productivo potencialmente puede dar

  3. Una vez fue la lucha por el acceso a la educación y al trabajo, le siguió el voto femenino, luego los derechos reproductivos, hoy nuestras preocupaciones son diferentes, la segración ocupacional, el techo de cristal, los pies de barro, la corresponsabilidad, la violencia de género, en fin, parece que siempre las mujeres estamos dando la batalla, con el fin de lograr la preciada igualdad de oportunidades… no hay razones objetivas para impedirlo, pero el patriarcado insiste en reinventarse para jugarnos en contra…

  4. Me parece indignante que además de todas las dificultades con que las mujeres se enfrentan para acceder al mercado de trabajo, ni siquiera se les permita escalar a posiciones de mayor autoridad dentro de las áreas “típicamente femeninas”…creo que es el colmo que sean incluso ahí los hombres los que llevan ventaja.
    Esto es señal de aún nos queda un largo camino que recorrer para lograr la igualdad real y efectiva entre hombres y mujeres.


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