Jefas de Hogar, indicadores de una realidad en Chile

Cuando pensamos en una familia la primera imagen que se viene a nuestra cabeza suele ser un padre, una madre e hijos (las hijas sólo aparecen si hacemos el esfuerzo). Pero la realidad es muy diferente, madres solas con hijos e hijas, abuelos y abuelas con nietos y/o nietas, padres (en el menor de los casos) con su descendencia… y la lista se puede alargar con tíos, sobrinas, etc. También suele pensarse inmediatamente que en esta familia quien “gana el pan” es el hombre, olvidando el aporte que realiza tanto la mujer como otros integrantes (por ejemplo en hogares extensos una abuela)

Sin embargo, me interesa destacar aquellas familias en que una mujer es la Jefa de Hogar (término que se utiliza en Chile), la cual es aquella que con sus ingresos laborales es el principal sustento económico de su hogar y tiene a su cargo personas que dependen económicamente de ella. El último Censo realizado en el país (2002), indicó que la cantidad de mujeres que tiene la jefatura del hogar aumentó de un 25% (en el año 1992) a un 32%, lo que significa que uno de cada tres hogares chilenos tiene jefatura femenina. Esto se produjo especialmente en los hogares biparentales (nuclear y extenso), es decir en aquellos en que el cónyuge está presente, pero la mujer es la económicamente activa.

Jefatura femenina por tipo de hogar. Censos 1992 – 2002 Chile

(En porcentaje del total de hogares en la categoría correspondiente)

Tipo de hogar Censo 1992 Censo 2002
HOGARES FAMILIARES

Nuclear biparental 5 11
– sin hijos 6 13
– con hijos y cónyuge inactiva 7 9
– con hijos y cónyuge activa 4 15
Nuclear monoparental 85 85
Extenso biparental 8 15
– cónyuge inactiva 7 13
– cónyuge activa 12 22
Extenso monoparental 82 82
Compuesta 31 35
HOGARES NO FAMILIARES
Unipersonal 44 45
Sin núcleo familiar 56 56
Total 25 32

% de hogares, en la categoría correspondiente, en las cuales la jefatura es femenina

El papel que juega el ser mujer y hombre en el perfil de las jefaturas de los hogares es muy claro, las mujeres, en lo referido a los hogares monoparentales, con mucha más frecuencia que los hombres forman hogares solas con hijos y/o hijas. Estas situaciones se producen tanto en mujeres que nunca han estado casadas (con hijos e hijas de uno o varios padres) y aquellas que se separan luego de una relación (matrimonio o convivencia). Las mujeres jefas de hogar se concentran mayoritariamente en formas de estado civil que significa ausencias de pareja, es decir solteras, separadas y viudas (65% en total), en comparación con los hombres (17%) quienes se presentan como casados o convivientes.

estado-civil1

Esto se ve reflejado en que ellas se encuentran en edades más avanzadas que los hombres que son jefes de hogar (tanto en el monoparental como en el uniparental): Un 41% versus 29% correspondientemente tiene más de 54 años.

Los hogares con jefatura femenina, especialmente aquellas que están solas con hijas e hijos, son más vulnerables a la pobreza, y tienen una mayor carga puesto que además del empleo, deben hacerse cargo de los cuidados y atenciones de las personas que dependen de ellas exclusivamente.

Ante esta realidad, en Chile se ha buscado dar un apoyo social, por medio del Servicio Nacional de la Mujer, con el objetivo de “entregar herramientas para mejorar las condiciones laborales y de empleabilidad de aquellas mujeres que mantienen económicamente a sus familias, a través de un programa integral,  participativo, de coordinación intersectorial y de ejecución municipal.”

jefas-de-hogar1

La nivelación de estudios, la capacitación en oficios (tanto tradicionales femeninos como no tradicionales), apoyo en guarderías, alfabetización digital, atención educativa preferencial, apoyo en salud (dental, oftalmológica, ocupacional, médica y psicológica), en bolsa de empleo, microcréditos, entre otros beneficios, intentan a través de un modelo de intervención participativo reforzar la iniciativa, la autoestima y la identidad como mujeres trabajadoras.

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  1. Todavia queda mucho por hacer. Sobre todo en materia de conciliación, las mujeres sin pareja con cargas familiares son olvidadas por la ley y las instituciones.
    Sin embargo todo es mucho más dificil para ellas. Según el FOndo Social Europeo que las mujeres al frente de familias monoparentales son el colectivo más pobre pero nadie hace caso.
    En España hay un decifit de medidas que contemplen acciones que ayuden a las familias monoparentales, o mejor dicho monomarentales, encabezadas por mujeres. No podemos partir de un modelo único de familia. Hay que atender a las dificultades concretas de estas mujeres: dificultades acceso empleo, en la conciliación, mayor pago de IRPF…
    La solución estaría en visibilizar la situación de estas mujeres, y que la ley contemplara medidas concretas en relación con las necesidades específicas de este colectivo.
    La Federación de Asociaciones de Madres Solteras ha editado una Guía para Familias Monomarentales para reivindicar el reconocimiento de las necesidades específicas de las familias monomarentales y pedir que se reflejen en las ayudas que se ofrecen desde las distintas administraciones

  2. La situación que se describe en este artículo es muy parecida a la que actualemnte, desde la crisis, se está dando en España.

    Mujeres, casadas o no, conviviendo con sus parejas o no, tienen que soportar la carga familiar a nivel económico, pero además no puede trabajar a jornada completa ya que tiene que cuidar de la casa y sus hijas/os. A ésto hay que sumarle que las prestaciones por desempleo duran solo unos meses.

    ¿No son estas mujeres unas verdaderas economistas en acción?

  3. Me parece muy bien que en Chile se estén tomando algunas medidas de intervención para mejorar las condiciones sociolaborales de las mujeres sin pareja y con responsabilidad de hijos e hijas. Evidentemente las mujeres jefas de hogar tienen una presión más fuerte sobre sus hombros pues deben cumplir con las tareas domésticas, el cuidado y atención completa a sus hijos e hijas y con el trabajo productivo que les genere los ingresos suficientes para mantener a su familia. Y es aquí donde lo tienen más difícil, pues los trabajos a los cuales ellas pueden acceder suelen ser trabajos considerados como “secundarios o complementarios” (ya que persiste la idea de que es únicamente el trabajo del hombre el que funge como el proveedor principal del hogar), por lo cual la calidad es inferior: empleos temporales, precarios y con baja remuneración.

  4. Parece que la situación de las mujeres al frente de sus casas es muy parecida en todo el mundo.
    Y por lo visto no interesa ver esa realidad.
    Que yo conozca en nuestro pais no existen ayudas especificas para ese colectivo, y es realmente dramatica la situación que estan viviendo en nuestro pais muchas de ellas.
    Si ya es dificil acceder al empleo para las mujeres con formación a ellas se les une ademas la carga familiar.
    Y aun hay quien se cuestiona: porque no denuncian las mujeres?

  5. En los tres años que he vivido en Chile -en Valparaíso y Santiago-, escuché más veces la expresión ‘dueña de casa’; el significado es el mismo que el ‘sus labores’ de la nefasta época franquista. ‘Jefa de hogar’, creo yo que va más como nuestro ‘ama de casa’. Profesión “deseada y enseñada” durante el obligatorio Servicio Social que las mujeres de mi edad teníamos que hacer si, por ejemplo, queríamos sacar el carnet de conducir.(:???
    Mundo loco, loco.


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