El sexo oculto del dinero.

sexo oculto del dineroEl otro día el título de un libro llamó mi atención “El sexo oculto del dinero. Formas de la dependencia femenina.” (Coria, 2004). En él plantea la autora la diferencia que existe entre ser independiente económicamente y ser autónoma económicamente, conceptos que nos podrían parecer iguales, pero que no lo son: una mujer puede tener un ingreso propio, pero perfectamente puede no saber como adquirir bienes, o gestionar sus ingresos para recibir beneficios, o incluso decidir la forma de distribuirlos (especialmente si se encuentra en una relación de pareja o familia), es decir tomar decisiones entre distintas alternativas entre diferentes opciones que se le presentan.

Considero que a las mujeres en general no se nos enseña a manejar el dinero en beneficio propio, la imagen del dinero es que es algo sucio y es mejor que otros se encarguen de él, muy distinto a la ‘economía doméstica’ en la cual una mujer es altamente valorada si sabe ‘llevar las cuentas del hogar y distribuir lo que tiene a disposición’ (recordemos lo que he hablado antes del canon de Ángel del Hogar). Entonces nos encontramos con un doble estándar que se explica en lo que la autora plantea <<El dinero, omnipresente en la vida cotidiana e inevitable en la interacción social –en nuestra cultura-, es sin embargo silenciado y omitido en muchos aspectos. Y estos silenciadores no son ingenuos y tampoco  inocuos.>> (Coria, 2004: 14)

En casi cualquier lugar del mundo (exceptuando quizá pequeñas comunidades que realizan intercambio o “trueque” de bienes menores) el dinero tiene ciertas características que lo hacen reconocible por cualquier persona: se puede transportar (incluyendo el ‘dinero plástico’ es decir las tarjetas de crédito o débito), se puede transferir, lo podemos manipular, transformar según la divisa de cada país y, sobre todo en el mundo capitalista, lo podemos acumular.

Pero su utilización requiere necesariamente de ciertos conocimientos y habilidades, de forma tal que pueda servir para el uso que es concebido: como medio de intercambio de bienes y servicios para satisfacer ciertas necesidades (básicas o no). De esta forma, se han establecido pautas y prácticas que privilegian un intercambio orientado hacia el beneficio. Muy distinto ocurre con las prácticas esperadas tradicionalmente de las mujeres, es decir las prácticas maternales, en las cuales el objetivo es el intercambio con otros seres pero con un sentido altruista y abnegado, de entrega más que de recibir.

Al dinero se le asocian ideas tales como el raciocinio, la frialdad, habilidades especulativas, egoísmo, etc. Pero estas no se valorarán de la misma forma según sea una mujer o un hombre quien esté manejando el dinero puesto que en el caso de las primeras, estas ideas son claramente contrarias a las prácticas maternales antes mencionadas. De esta forma, muchas mujeres prefieren dejar en manos de sus parejas (me refiero al caso de parejas heterosexuales) las transacciones que se necesitan para llevar a cabo las decisiones tomadas respecto del uso del dinero (en el caso que ambos decidan, lo que tampoco sucede siempre, por ejemplo en el caso de violencia económica), perdiendo así autonomía, pero manteniendo su independencia.

Según la autora, las dificultades que se le plantean a las mujeres a la hora de realizar trámites con su dinero, más que dificultades “(…) Se trataría de comportamientos sintomáticos que resultan de un conflicto inconsciente no resuelto entre lo que han internalizado como el ‘modelo femenino de comportamiento’ y los requerimientos de las prácticas concretas con el dinero” (Coria, 2004: 73)

Por otra parte, se puede decir que hay ‘dos tipos de dinero’, por ejemplo usualmente en oficinas se dispone de una ‘caja chica’, pequeñas cuantías de dinero que se utiliza para gastos corrientes e imprevistos, las cuales son gestionadas por el personal administrativo (que suele ser femenino), muy distinta es la situación de los grandes capitales de una empresa, cuyas decisiones son tomadas por las más altas jefaturas (tradicionalmente hombres).


La relación entre el patriarcado y el modelo económico de acumulación de bienes (Capitalista) nos presenta nuevos desafíos, puesto que el control que ejercen los hombres en el ámbito económico y las nuevas formas de dominación que se presentan frente a las acciones de independencia de las mujeres (impedir su autonomía) lleva a mantener las jerarquías establecidas, ante lo cual se hace necesario reconocer estas situaciones, hacerlas visibles y trabajarlas tanto personal como colectivamente.

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  1. Enhorabuena por el post, creo que es algo que tod@s vemos en nuestra vida cotidiana, pero que se silencia bastante en la opinión popular.

    Es muy muy típica la imagen de la pareja heterosexual en la que ella gestiona el dinero que hay en la casa, que como bien indica la compañera, suele ser poco y está destinado a las gestiones cotidianas, mientras que suele ser el hombre el que gestiona el dinero en cuentas bancarias y el que decide las grandes compras (incluso cuando los dos trabajan): vivienda, automóvil, segundas residencias, etc.

    Estoy totalmente de acuerdo que esto sucede por el rol inculcado desde niñas: las mujeres no debíamos ser ambiciosas, ni aspirar a obtener grandes beneficios; nuestra educación siempre ha ido en torno a los afectos y los cuidados.

  2. Es muy importante lo que planteas. Debemos aprender a tomar decisiones y a gestionar nuestro dinero.
    La independencia económica es fundamental para terminar con la subordinación en las relaciones de pareja.
    Si somos independientes economicamente también lo somos para gestionarlo, como adquirir una vivienda, adquirir o no un coche, suscribir un contrato…
    Aprender a tomar decisiones sobre nuestro dinero establecer nuestras propias prioridades en como invertirlo , y no asumirlo como una tarea exclusivamente masculina,es fundamental para ejercer una verdadera independencia economica.

  3. Al igaul que mis compañeras te felicito por el post.

    Creo que lo que en él se dice es totalmente real pero que las mentalidades van cambiando. Cada vez más las feminas jóvenes entran a formar parte en las decisiones relacionadas con el dinero, un ejemplo soy yo misma; estoy construyendo mi casa y lo normal es que el hombre sea quien valore presuspuestos, solicite préstamos hipotecarios, … pero yo participo activamente en todas estas actividades.

    Quizás nos han educado para no formar parte pero si somos decididas podemos conseguirlo.

  4. A mí también me parece muy interesante lo que expones, pero debo decirte que hay algo que no encajo bien (o mejor debería decírselo a la autora).

    En mi opinión la independencia económica de la mujer es aquella situación en la que ésta no depende del dinero de nadie para subsistir, sino del suyo propio, pero tampoco de las decisiones sobre el mismo. Como tú misma te refieres a la violencia doméstica, hay situaciones en las que las parejas de algunas mujeres las “obligan” a que sean ellas las que traigan el dinero a casa, y en otros casos “controlan” ese dinero como forma específica de hacer daño. ¿Pero eso ya las hace independientes económicamente?. Personalmente no lo conceptualizaría así.

    Por tanto, para mí, no tendría sentido esa distinción entre independencia y autonomía, aunque me quedo con la visibilización de esta otra realidad de muchas mujeres, llamenla como quieran.

  5. Estoy absolutamente deacuerdo con mis compañeras, acabo de terminar un libro de Marcela Lagrade sobre la importancia de la autonomía y la independencia de la mujer. A la mujer se nos educa para gestiones pequeñas y sin valor para el hombre y en general para la sociedad, el de gestionar el hogar. Pero es él el que maneja el dinero y la economía fuera del mismo. Gracias a dios la cosa está cambiando, debido a la educación desde el patriarcado que hemos recibido nos educan para ser dependientes del hombre y nunca personas autónomas e independientes. Poco a poco las mujeres vamos siendo más libres y más autónomas que nunca, y no necesitamos que ningún hombre nos controle y nos limite, vamos levantando nuestras alas y empezamos a ser libres. Para mi el control del dinero no es más que una forma de controlar y suprimir la libertad de la mujer.


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