La situación de las mujeres en el país más sobrepoblado de América

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El Salvador es el país más pequeño de América, apenas tiene una extensión territorial de 21,040.79 Km², sin embargo cuenta con una población de 5,744,575 habitantes, lo cual lo convierte en el país con la mayor densidad poblacional (273 habitantes por Km²) del continente americano. Posee una población mayoritariamente joven, siendo el 59.2% de sus habitantes menores de 30 años.

Al analizar algunas de las causas de la alta tasa de natalidad, se observa que la iglesia juega un papel crucial en la ideología de las personas, pues ésta promueve la idea de que se deben traer al mundo los hijos e hijas que Dios mande junto a la idea de que es pecado hacer uso de métodos anticonceptivos. Según la Encuesta Nacional de Juventud (2005) de la Secretaría de la Juventud de El Salvador, el 25.1% de los y las jóvenes refleja que lo más importante para sus vidas es la religión; en esta misma línea la Encuesta de Opinión Nacional (2008) realizada con jóvenes de 15 a 24 años de edad por el Instituto Universitario de Opinión Pública (IUDOP) indica que para el 43% de los y las jóvenes encuestadas las creencias religiosas que poseen influyen mucho en sus actitudes sobre la sexualidad. En este sentido, la Encuesta Nacional de Juventud (2008) del IUDOP demuestra que el 62.2% de las mujeres jóvenes que tienen relaciones sexuales no utilizan nunca –o solo en pocas ocasiones— un método anticonceptivo, en tanto que el 65.4% de hombres jóvenes dice utilizarlo siempre o casi siempre. Así, el 23.3% de los hombres dijo haber embarazado a su pareja, mientras que el 77.2% de las mujeres expresó haber sido embarazada. El 86.2% de las personas encuestadas se encontraba casada o en situación de unión libre y el 33.3% dijo tener hijos e hijas con su pareja. Esto tiene una importante repercusión sobre la vida de las mujeres, ya que el no tener un pleno control sobre su cuerpo y su sexualidad produce en ellas serias limitaciones para su desarrollo y autonomía personal, social y económica. Partiendo del hecho de que el trabajo reproductivo es responsabilidad exclusiva de las mujeres esto toma mayor relevancia como un obstáculo para el acceso en igualdad de condiciones con los hombres al mercado de trabajo. En una de las Encuestas antes mencionada se observa que la proporción de mujeres que no trabajan y que han quedado embarazadas es más alta (79.9%) que las que sí trabajan y han quedado embarazadas (67.8%), indicando que los embarazos en las mujeres se convierten en un factor que atenúa su incorporación al mercado laboral, confinándolas de esa manera a las actividades domésticas y maternales del hogar.

Por otra parte, la educación recibida también tiene una influencia sobre la tasa de natalidad. El 48.3% de los y las jóvenes dice haber aprendido algo importante sobre sexualidad en la escuela. Sin embargo, el porcentaje de jóvenes que estudian es mayor entre los hombres, las personas de 15 a 19 años, los residentes en el área urbana y los entrevistados de mayor nivel socioeconómico. Además, entre las variables que se encuentran estrechamente vinculadas con el tema de embarazos precoces está la educación, pues en la medida que los y las jóvenes cuentan con un nivel educativo mayor, la proporción que declara haber dejado embarazada a su pareja (en el caso de los hombres) o haber estado embarazada (en el caso de las mujeres) se reduce, sobre todo entre quienes cuentan con niveles educativos superiores.

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De igual forma, me gustaría mencionar que el ámbito sanitario también contribuye a la alta tasa de natalidad en el país, ya que muchas veces los médicos o médicas -aunque  la mayoría son hombres- suelen negarse a practicar la esterilización en mujeres que han tenido un único hijo o hija o en mujeres que aún están muy jóvenes, argumentando que ellas aun pueden arrepentirse en el futuro y desear tener más hijos o hijas. La idea que está detrás de esto es por una parte el conservadurismo religioso, y por otra, la idea de que el cuerpo de la mujer es una máquina de reproducción de seres humanos donde lo que interesa es que se siga produciendo en cantidad para que haya más mano de obra barata que esté al servicio de quienes detentan el poder. Como puede observarse, la opinión de las mujeres que solicitan se les practique la esterilización es deliberadamente ignorada, con lo cual queda en evidencia el poco valor que representa para la sociedad salvadoreña la voz de las mujeres.

La vida en El Salvador es como un círculo vicioso donde se repiten de generación en generación los mismos patrones: las mujeres son las cuidadoras, los hombres los cabeza de familia; las mujeres se retiran antes de la escuela para cumplir con su rol de madre-esposa, los hombres estudian más tiempo, lo que les facilita la entrada al mercado de trabajo. Es preciso continuar luchando por romper esas barreras que perjudican primordialmente la vida de las niñas, jóvenes y mujeres adultas.

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