Hacia la incorporación de las mujeres en la economía dominante

economia mundial

Las mujeres están sobrerepresentadas a nivel mundial entre los grupos más desposeídos, los pobres y los de menor incidencia política, además, son objeto de exclusión social y violencia en razón de su género, cuyas formas e intensidades varían en cada sociedad. La desigual distribución del trabajo doméstico entre hombres y mujeres, así como las relaciones de dominación ejercidas por los hombres, tanto en el ámbito público como en el privado, contribuyen a perpetuar la situación de pobreza y exclusión que experimentan las mujeres, dificultando aun más el logro de vías transformadoras de las relaciones económicas dominantes.

Tal como apuntan Cécile Sabourin y Josée Belleau en el Cuaderno de Propuestas para el Siglo XXI, el cual fue el resultado del Taller Mujeres y Economía en el año 2001, en todas partes las mujeres se enfrentan con la economía “dominante” donde los actos de producir, consumir e intercambiar están sometidos a los imperativos de la rentabilidad “financiera” y de la globalización “corporativa”. A pesar de que las mujeres son esenciales para las actividades de la economía dominante, sólo es tomada en cuenta una parte de las actividades económicas que éstas realizan, mientras que el resto de su aporte o es invisibilizado, y por lo tanto no retribuido, o es devaluado a través de una escasa remuneración. Además, el hecho de que sean los hombres quienes controlan los recursos y los medios de producción e intercambio hace que a las mujeres se les dificulte la realización de actividades económicas, inclusive fuera del  campo de la economía dominante.

En el Taller Mujeres y Economía, organizado por la Fondation Charles Léopold Mayer pour le Progrès de l’Homme, se concluyó que en todas partes las mujeres se ven confrontadas con el mismo discurso hegemónico –acerca de la inevitable globalización y la ineludible competencia-, que lleva a la explotación creciente de los grupos menos ricos, específicamente, de las mujeres. Frente a esta situación, se desarrolla un discurso unánime entre los y las participantes –que en su mayoría eran mujeres- para poner en adelante la autonomía, la creatividad, la responsabilidad colectiva y la satisfacción de las necesidades humanas esenciales y fundamentales; promoviendo así la construcción de un nuevo paradigma económico que reconozca la igualdad entre mujeres y hombres, así como las dimensiones espiritual, mental, física y social de la persona, y un desarrollo armonioso y equilibrado entre el centro y la periferia, entre el Norte y el Sur, el Este y el Oeste.

Del taller surgieron ocho principios que constituyen pistas valiosas para establecer y profundizar como fundamentos de un nuevo paradigma económico, los cuales se enuncian a continuación:

  • Multifuncionalidad de las actividades productivas y del trabajo femenino: esto requiere el reconocimiento de que en una actividad económica juegan un papel importante la creación de vínculos interpersonales, la expresión de convivencia, la oportunidad de encuentros interculturales entre personas de edad y origen distintos.
  • Decompartimentación y distribución del trabajo y las responsabilidades: las relaciones de trabajo en el seno de proyectos, iniciativas, asociaciones o empresas, llevadas a cabo por mujeres, se caracterizan por la búsqueda de relaciones de igualdad donde los miembros o participantes en el proyecto tienen la posibilidad de adquirir capacitación y experiencia y asumir por turno las responsabilidades de gestión y producción.
  • Reconocimiento de la conciliación de roles y actividades, así como distribución equitativa del tiempo y las tareas: es absolutamente necesario lograr una distribución equitativa entre hombres y mujeres de las tareas que permanecen invisibles (trabajo doméstico) a pesar de ser esenciales para el funcionamiento de la economía y el conjunto de la vida cotidiana, así como el reconocimiento efectivo del tiempo que requieren estos actos.
  • Reconocimiento de los saberes tradicionales y saberes de experiencias adquiridos fuera de la esfera dominante: los saberes (saber-hacer, saber-ser) que las mujeres han desarrollado fuera del mercado del trabajo contribuyen al bienestar de las personas y colectividades, por lo cual es fundamental valorizarlos y reconocer tanto su rentabilidad económica como su rentabilidad social.
  • Organización de espacios de producción y de vida sobre la base del tiempo y las necesidades de las personas y las comunidades: dado que los espacios de producción son cada vez más incompatibles con las distintas responsabilidades familiares y sociales, asumidas por mucha gente, y en particular por las mujeres, la vida en familia y la vida comunitaria exigen una cierta proximidad entre los lugares de trabajo y de residencia. La organización espacial de áreas de vida debe también favorecer una interacción armoniosa entre las necesidades individuales y colectivas.
  • Una Jerarquización de las prioridades que tome en consideración la vida y la persona humana: las necesidades fundamentales de las personas deben incluir tanto la seguridad alimentaria como todas las otras formas de seguridad, entre ellas el acceso a la salud, a un entorno sano y a la educación, a la preservación y enriquecimiento de los vínculos sociales entre las personas, etc.
  • Transparencia en las prácticas a todos los niveles: ésta debe consistir en la expresión franca y la distribución de la información relativa a las dimensiones fundamentales de la vida socioeconómica, es decir, estado y distribución de los ingresos y procesos de toma de decisión a todos los niveles, tanto en el seno de la familia, como en las organizaciones y a nivel del Estado.

Como puede observarse, estos principios representan un buen punto de partida para el establecimiento de nuevos paradigmas económicos que incluyan una perspectiva de género, es decir, que permitan la incorporación de las mujeres en el mundo de la economía para que esta última deje de ser un espacio exclusivo para los hombres.

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  1. muy interesante. Creo que desde luego se recogen muchas de las premisas que podemos asumir la mayoría de las feministas y que, desde luego, si se logran implantar, el modelo pudiera cambiar a mejor.

  2. Magnifico proyecto,ojalá se tenga en cuenta y se pueda llevar a la práctica,de lo contrario seguiremos en la teoría. Pero para pasar a la acción hay muchos intereses en juego que no van a dejar que una nueva organización desde una perspectiva de género sea posible.No perdamos la esperanza y sigamos trabajando por ello.

  3. Me parece un proyecto maravilloso y ojalá se lleve a la práctica, porque sino estaremos en la misma situación siempre de desigualdad.
    ES muy necesario sueguir trabajando en la misma línea para conseguirlo…


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