Mujeres, ¿la clave del éxito?

Os dejo una información que he recibido por e-mail en el día de hoy, y que quiero compartir con vosotras:

medirEl escritor Gabriel García Márquez dijo en una ocasión: “Lo único realmente nuevo que podría intentarse para salvar a la humanidad en el Siglo XXI es que las mujeres asuman el manejo del mundo”. Aunque se trate de una generalización demasiado simple para ponerla a prueba, el caso del fondo de inversión Audur Capital, una empresa creada y manejada por mujeres en Islandia, pareciera indicar que hay algo de cierto en esta afirmación.

Tras la crisis financiera global desatada el año pasado, la economía de la isla nación -en la que sólo viven 300.000 habitantes- comenzó a desmoronarse. Fusiones empresariales y quiebras bancarias se convirtieron en algo cotidiano e incluso el gobierno se vio forzado a renunciar. Sin embargo, en medio del colapso y el caos en que se sumieron cientos de instituciones financieras, Audur Capital fue una de las pocas que logró mantenerse en pie sin siquiera recurrir a la ayuda financiera del gobierno. ¿Cómo? y ¿por qué? Según le explicaron a la BBC Halla Tomsdottir y Kristin Petursdottir, directoras de esta empresa, la clave se encuentra en la participación de las mujeres.

La razón por la que es tan importante que exista un equilibrio entre hombres y mujeres es que éstas últimas aportan distintos valores, dicen. “Todo tiene que ver con poner en práctica nuestros propios valores”, añaden. Midiendo el riesgo Tener conciencia de los riesgos es precisamente uno de estos elementos que, en opinión de las directoras de Audur Capital, pertenece al mundo de las mujeres. “Nosotras somos muy cuidadosas. Somos conscientes de los riesgos, pero no los evitamos. Mientras que los hombres directamente asumen riesgos”. Además, dicen, “las mujeres traen más ideas. Piensan a más largo plazo, piensan en el equipo y no solamente en ellas mismas. Piensan más en la gente y ven oportunidades de negocios que a los hombres se les escapan”.

Por otra parte, sostienen Tomsdottir y Petursdottir, sienten menos temor a hacer el ridículo. Esta diferencia es crucial, porque “las mujeres están dispuestas a hacer preguntas tontas. Queremos entender. No vamos a asumir riesgos en algo que no comprendemos, por eso preguntamos: “”¿qué son las hipotecas de alto riesgo? o ¿quién va a devolverle el dinero a los bancos?”””. Pero con agregar una o dos mujeres a un comité directivo el problema del balance no se resuelve.

En opinión de ambas, si no hay un número considerable y (ellas creen que la clave está en el número tres) es lo mismo que nada: “Tener a alguna para aparentar equilibrio no sirve. Lo que se necesita es una verdadera diversidad. Sino, a la mujer en cuestión le dejas dos opciones: o quedar marginada o pertenecer. La mayoría elige pertenecer, ser aceptada y entonces comportarse como ellas mismas se hace mucho más difícil”.

Mujeres para superar la crisis Si bien gran parte del éxito de su empresa se debe a esta diferencia en las maneras de percibir el riesgo, así como en entender el concepto de ganancia en un sentido más amplio, también, argumentan las empresarias, hay una razón más pragmática que explica la importancia de tener mujeres en las juntas directivas. “El 80% de las decisiones sobre lo que se compra en una casa son tomadas por las mujeres. Tanto su capital humano como su capital financiero está creciendo, por eso es fundamental incluir a las mujeres en la toma de decisiones para entender mejor este mercado creciente”. Y aunque uno pueda o no estar de acuerdo con estos principios, Tomsdottir y Petursdottir cuentan con el aval de su propio éxito, sobre todo en un contexto donde el fracaso económico es la moneda más corriente. “Nuestros valores nos permitieron sobrevivir a la crisis. Triplicamos nuestra clientela, cuando todo el mundo la perdía. Todo esto lo logramos a través de la confianza que infundimos y los valores que defendemos”.

Si bien la experiencia de estas dos mujeres no puede menos que sorprender, no es la única institución financiera que parece funcionar mejor gracias a su particular demografía. Hay casos como el del banco Mann Deshi Mahila Sahakari en India, creado hace más de una década por mujeres y para las mujeres, que ha dado muy buenos resultados y también se han publicado no hace mucho tiempo informes, como el elaborado por la empresa Catalyst en Estados Unidos, que indica, por ejempo, que entre las 500 empresas más grandes del país, aquellas que cuentan con el porcentaje más alto de directoras reportan más ganancias.

No obstante, y pese a la abundancia de información sobre el aporte de las mujeres a la economía, las estadísticas continúan mostrando que éstas siguen teniendo mucha menor participación que los hombres en los ámbitos donde se toman decisiones y si bien se ha avanzado en términos de desigualdad laboral, la disparidad de género en este terreno sigue siendo asombrosa.

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Un Comentario

  1. Me parece muy interesante el palnteamiento de este artículo, abre la puerta a la autoestima de las mujeres para participar en intervenciones económicas, fuera de la economía familiar. El análisis que se realiza de la forma de enfrentarse al riesgo y de la reflexión según el género es un tema muy importante en el proceso de socialización, puesto que desde temprana edad estas características se vislumbran en niños y niñas. Si la manera de estas mujeres del texto anterior de llevar a la economía a mejor término, son consideradas buenas para la sociedad ¿ no tendríamos que generalizar esas características “femeninas” por el bien de las poblaciones?


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