¿CUÁNTO VALEN LAS AMAS DE CASA?

A lo largo de la historia los economistas clásicos han centrado sus análisis económicos en la producción de mercado sin tener en cuenta los procesos de reproducción social.

Adam Smith teorizará la actividad de los hombres y mujeres de forma totalmente distinta, siendo la de los primeros el trabajo y la industria y la de las últimas, las tareas del hogar. A la actividad realizada sin remuneración, Smith le otorga relevancia como actividad necesaria para atender las necesidades de los miembros del hogar, en particular a aquella relacionada con la crianza y educación de los hijos, puesto que la considera indispensable para que estos se conviertan en trabajadores productivos y contribuyan a la riqueza de las naciones. (Smith, 1988).

 Así, desde los tiempos más remotos las mujeres han sido relegadas al espacio privado (exento de poder), mientras que el hombre ha sido el protagonista del espacio público (con poder y reconocimiento social).

Actualmente, según las encuestas elaboradas por el Instituto de la Mujer sobre el tiempo que se dedica a las tareas domésticas, las mujeres emplean 5 horas y 59 minutos frente a las 2 horas y 20 minutos que los hombres destinan a dichas tareas; es decir, las mujeres dedican más tiempo a las actividades relacionadas con el hogar que los hombres, por lo tanto; debemos comenzar a plantearnos que el trabajo doméstico es un asunto político y social, y no un asunto exclusivamente de las mujeres.

No obstante, como resultado de la incorporación de la mujer al mercado laboral, ésta además de soportar una discriminación salarial y laboral; debe encargarse como otro trabajo más de las tareas domésticas y del cuidado de los distintos miembros del núcleo familiar. Por lo tanto, la mujer está doblemente empleada (fuera y dentro de la casa). Así, como consecuencia de todos estos planteamientos podríamos cuestionarnos las siguientes preguntas: ¿Cuánto vale el trabajo doméstico? ¿Debería estar remunerado?

En definitiva, que este trabajo realizado mayormente por las mujeres se ha mantenido oculto en la economía, pues hacerlo visible supone un problema para los gobiernos y tendrían que abordarlo con el objetivo de plantear una equidad y una responsabilidad por parte de toda la sociedad; ya que actualmente los sesgos de género en las oportunidades laborales se hacen más notorios en estos tiempos de crisis económicas, recayendo toda la responsabilidad sobre las mujeres.

La mejora de los derechos de las personas dedicadas al trabajo doméstico, refiriéndonos a este como el que se realiza dentro del propio hogar; debe contribuir al reconocimiento de éste como un trabajo productivo de la economía.

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Un Comentario

  1. Creo que es evidente, que una de las causas que más ha contribuido a conformar la discriminación que las mujeres padecen en el mercado de trabajo es el reparto de los roles sociales.

    En la actualidad la relegación de las mujeres a la esfera, exclusivamente doméstica, comienza a percibirse de otra manera, puesto que la opción de acceder a un empleo está ahí. Pero las mujeres siguen encargándose de las tareas domésticas y de los cuidados de las personas, con lo cual, acceden al trabajo remunerado como una prolongación del doméstico. El trabajo es inmenso pero no esta valorado. Sobre este tema me parece muy interesante la reflexión de Cristina Carrasco sobre la sostenibilidad de la vida humana, que he comentado en uno de los posts.

    Como bien señalas y se comento en clase, Adam Smith (mano invisible) le da valor al trabajo reproductivo de las mujeres pero no le otorga valor económico. Lo considera indispensable para que los hombres puedan realizar el trabajo productivo y para la riqueza de la nación.

    El tiempo se ha convertido en un bien escaso, en un lujo al que no todas las personas tienen acceso. Este continuo ir corriendo si bien atañe a todas las personas, afecta de forma diferente a hombres y mujeres, y es que hay tiempos que se valoran más que otros, estando el tiempo personal, el de los cuidados a los y las demás, y el trabajo doméstico, subordinado y en función del tiempo del trabajo productivo.

    A las mujeres les falta tiempo para compatibilizar el empleo ( Jornada productiva) con el trabajo (jornada reproductiva, tareas domésticas y de cuidados a las y los demás).

    Las mujeres invierten gran parte de su tiempo en un trabajo que no se reconoce como tal. Como señalas, Una cantidad considerable de mujeres dedican muchas horas al trabajo doméstico, superando la jornada laboral legalmente establecida para las personas asalariadas. Además, para las mujeres el trabajo doméstico y el trabajo retribuido no son actividades mutuamente excluyentes. Para los hombres, sin embargo, la ocupación o paro en las actividades remuneradas no modifica su nivel de dedicación al trabajo doméstico. Todo ello genera, una discriminación laboral y salarial. La mayoría de las mujeres tenemos jornada parcial etc. Es evidente, que el trabajo doméstico debería estar remunerado. Creo que con la ley de la dependencia hemos dado un paso ya que creo que existe un reconocimiento económico y social del trabajo doméstico de muchas mujeres. Esto se puede ver también de manera negativa, pero yo pienso que es positivo en cuanto hay un reconocimiento y una valoración.

    Los derechos de las personas dedicadas al trabajo doméstico, tiene que ser reconocido como un trabajo productivo de la economía


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