FORMACIÓN ACADÉMICA VS FORMACIÓN DOMÉSTICA

Con el paso de los años, la formación y educación de las mujeres ha variado, en cuanto a contenido académico se refiere. Se ha  pasado de una formación académica específica en el ámbito doméstico, a una formación académica específica para insertar a las mujeres en el mercado laboral. La gran mayoría de las “mujeres de hoy”, no saben coser el dobladillo de unos pantalones, cocinar comida tradicional, etc… pero esa “no especialización” no supone que no se exiga como tareas extraescolares al género femenino las conocidas como tareas del hogar.

Al esfuerzo que supone tener una carrera profesional basada en los estudios académicos, hay que unir la formación doméstica que  transmiten madres, abuelas, etc…con las consecuencias que ello conlleva. Se puede ser un gran portento estudiantil, pero todo ello se tira por la borda cuando no se sabe freir un huevo. Se exige que se estudie y se rinda tanto dentro como fuera de casa. Esa escasa formación es lo que hace que se escuchen comentarios tales como “ya no se come igual que antes”, o “la ropa de hoy no tiene la calidad de la de antes”, o incluso “la artesanía está despareciendo”.

Es cuando aparece la doble frustración de una formación incompleta. Una formación académica, proporcionada para “servir” al mercado laboral, que te capacita como profesional y a la que en la mayoría de las ocasiones se renuncia o se pospone durante un tiempo, lo que conlleva a la desprofesionalización,  para resolver las necesidades o demandas que la vida privada exige. La otra frustración es palpable, cuando habiendo abandonado la carrera profesional, hay que enfrentarse a las exigencias del trabajo en el hogar, y no se cuenta con los recursos, ni conocimientos y tampoco con las habilidades necesarias, en la mayoría de los casos, para satisfacerlas.

Es en esta situación, cuando la figura de la CONCILIACIÓN, COEDUCACIÓN y la DESIGUALDAD DE OPORTUNIDADES en el mercado laboral hacen su presencia. Conciliación para poder sobrevivir a la esquizofrenia que supone la doble jornada, característica casi exclusiva del género femenino, coeducación para que ambos géneros adquieran capacidades y habilidades propias del hogar y desigualdad de oportunidades en el acceso al mercado laboral, porque llegado el momento escogido para formar una familia, la red empresarial es consciente de que una mujer no sale rentable (embarazos, excedencias, reducción de jornada laboral o demanda de horas o días para el cuidado de hijos, familia, etc…), porque a día de hoy, lamentablemente, la gran mayoría de las mujeres renuncian a su vida “pública” en ¿beneficio? de la vida “privada”.

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  1. La “desespecialización” a la que hacés referencia creo que se está dando en ciertos sectores, como son los de clase media (media alta), que son los que tienen la posibilidad de realizar una carrera universitaria. Como bien apuntas, al mismo tiempo se le exige que rinda en el ámbito público, así como en el privado.
    Diferente es el caso de las mujeres de sectores más carenciados, donde la oferta formativa pasa por cursos que en estos momentos no son de tanta utilidad, ya que la posibilidad de inserción laboral es bastante escasa, porque se ha pensado en la formación sin tener en cuenta el mercado laboral y la discriminación que sigue sufriendo la mujer en ciertos sectores. Estas mujeres siguen realizando el trabajo doméstico y de cuidado (como parte del trabajo de reproducción social) como el contrato social de género les exige, y con los suficientes conocimientos.
    Me parece muy importante lo que mencionas sobre la coeducación, ya que es fundamental para ir rompiendo los estereotipos actuales.
    Para ir cerrando, es importante destacar que, mal o bien, mayoritariamente el trabajo doméstico lo siguen realizando las mujeres (5h 59m frente a 2h 20m), como muestra el trabajo de Mujeres en Cifras, 25 años, realizado por el Instituto de la Mujer.

  2. La igualdad de oportunidades en el acceso al empleo es un derecho contemplado en nuestro Ordenamiento Jurídico, derecho que obedece en la actualidad a la igualdad jurídica que no real. Vamos a partir de que todas las mujeres hemos, al fin, conseguido acceder al mercado laboral, sin entrar en las discriminaciones que también existen dentro de él. Las mujeres empezamos a hacer cábalas sobre como organizar empleo, cuidados, trabajo doméstico…volvemos a pensar si en el trabajo nos permitirán flexibilizar nuestra jornada para llevar al colegio a las criaturas….y es que la encuesta de los usos del tiempo del Instituto de la Mujer refleja bien estas cuestiones: http://www.inmujer.migualdad.es/MUJER/mujeres/cifras/tablas/W202.XLS como dice la compañera la doble jornada es soportada por la mayoría de las mujeres. La conciliación queda como un pacto del ámbito privado que en algunas familias será cumplido y en otras no y es que el tema de la corresponsabilidad es fundamental para el acceso y mantenimiento en el ámbito laboral de las mujeres y sin embargo todavía hay mucho por hacer al respecto.
    También estoy de acuerdo en la “excelencia” que se exige a las mujeres en la realización y conocimiento de las tareas propias del hogar. Es como si las mujeres naciéramos sabiendo planchar, cocinar, coser…y aunque has estudiado toda tu vida ese conocimiento doméstico tienes que tenerlo por el hecho de ser mujer (teoría de las capacidades innatas).
    Los nuevos tiempos demandan un cambio en el imaginario social que exige el esfuerzo de los poderes públicos y de la sociedad en su conjunto para ello.

  3. Es verdad que la formación y la educación de las mujeres ha variado. Antes, se fraguo el molde moral de lo que se llamo el ángel del hogar. A partir de esa valoración como seres maternales, las mujeres se conciencian de realizar bien su función y demandaban que las enseñaran. La ciudadanía empieza por el derecho a ser educadas. La educación se convierte en la piedra angular. De esta forma, mentalizaban de las buenas costumbres al ámbito de lo público.

    Aunque todo ello llevo, a la lucha por el acceso a la educación. Efectivamente los cambios sociales que es estaban operando exigían que las mujeres se valieran por si mismas ya que muchas veces no tenían el amparo de sus padres o las que no se casaban por ejemplo entraban en una situación de precariedad.

    En la segunda mitad de los años 70 a la segunda mitad de los 80 se consolida la presencia feminista en las universidades. Esta presencia se materializa principalmente en el ámbito de la cultura.

    Con todo ello se paso de una formación académica específica en el ámbito doméstico a la formación académica para insertar a las mujeres en el mercado laboral. Ahora todo ha cambiado, creo igual que tu “las mujeres de hoy” no son como las de antes . La posición de la mujer española en el mercado de trabajo ha evolucionado notablemente en la última década.

    Pese a ello, es cierto que persiste en el mercado de trabajo una situación de discriminación de la mujer. Es muy frustrante cuando por motivos de necesidad tienen que abandonar su carrera profesional o sus aspiraciones para enfrentarse a el trabajo del hogar y al cuidado de los hijos.

    Aunque hemos avanzado mucho, todavía el papel del cuidado por desgracia continua estando interiorizado en las mujeres.

    Ante eso, se intentan poner soluciones , como bien comentas. Pero por ejemplo la conciliación no se puede quedar ahí, necesita ser respaldada con financiación presupuestaria suficiente etc.

    Todo ello lo que esta generando, es que surge la visibilización de problemas que hasta hace poco tiempo estaban escondidos como la baja tasa de natalidad…. Yo creo que para solucionar este tema la sociedad en su conjunto se tiene que hacer cargo de la parte de los costes que le corresponde asumir en la solución de problemas que nos afectan a todos y a todas, como es el de este tema.

  4. En la actualidad la relegación de las mujeres a la esfera, exclusivamente doméstica, comienza a percibirse de otra manera, puesto que la opción de acceder a un empleo está ahí. Pese a ello, como bien han comentado en el post, la posibilidad de inserción laboral es escasa, ya que se ha pensado la formación sin tener en cuenta el mercado laboral y la discriminación que aún padecemos las mujeres.

    Creo que el papel del cuidado, por desgracia, continua estando interiorizado en las mujeres. Las mujeres siguen encargándose de las tareas domésticas y de los cuidados de las personas, con lo cual, acceden al trabajo remunerado como una prolongación del doméstico.

    Esta doble jornada laboral da lugar a que tengamos menos tiempo de ocio, menor tiempo dedicado a nosotras mismas, y disponemos de menos tiempo para nuestra formación.

    Evidentemente, todo está relacionado con la conciliación de la vida laboral y familiar y con el reparto de responsabilidades en el ámbito doméstico.


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