Cuidados y dependencia

He leído el artículo de Cristina Carrasco “ Mujeres, sostenibilidad y deuda social” y estoy de acuerdo con su reflexión sobre el concepto de “sostenibilidad de la vida humana” .

 Es muy interesante, como trata una nueva perspectiva diferente a la habitual y nos habla ,en la crisis económica que actualmente estamos padeciendo, sobre “la crisis de los cuidados”. El tema de la dependencia y los cuidados es algo necesario y fundamental que por supuesto tiene que ser tratado como un tema social.

 Los conceptos de dependencia y cuidados nos afectan a todos y a todas. Todo el mundo somos dependientes y necesitamos cuidados. Pero si miramos hacia atrás, El concepto de ciudadanía, entendido como el disfrute de los derechos, no ha tenido las mismas connotaciones en todas las fases históricas. Siempre la “ciudadanía”  ha exigido requisitos, donde se ha excluido a las mujeres del discurso.

 A las mujeres se les asigna la esfera de lo privado. Se diferencia el espacio público (para hombres) y el espacio privado (para mujeres). En esa separación de espacios las mujeres quedaban adscritas en el orden de lo doméstico, dejando el tema de los cuidados y la dependencia en manos de las mujeres.

  Antes se fraguo el molde moral de lo que se llamo el ángel del hogar. Las mujeres tenían que ser ángeles, eso sí, ángeles recluidos en sus hogares. Todas debían ser obedientes, abnegadas, humildes y cariñosas. Todas debían estar siempre dispuestas y disponibles para las atenciones que requirieran el resto de los miembros de la familia y una virtud indiscutible era tener probada su honradez o castidad. Por desgracia , el cuidado estaba y aún sigue estando interiorizado en la mujer.

 Con la ley 39/2006, de 14 de diciembre, de Promoción de la Autonomía Personal y Atención a las personas en situación de dependencia creo que se ha dado un gran paso. Personalmente, pienso que es un reconocimiento del trabajo de miles de mujeres que han estado asumiendo el trabajo de los cuidados sin ningún tipo de reconocimiento económico ni social.

 Como bien indica Martha Nussbaum en su libro Poverty and Human Functioning: Capabilities as Fundamental Entitlements:“Solo en sociedades donde los trabajos de cuidados no estén determinados por sexo, género, raza, o cualquier otra categoría social, entonces puede tener sentido el ideal de igualdad o justicia social. Toda sociedad ofrece y requiere cuidados y , por tanto, debe oranizarlos de tal manera de dar respuesta a las dependencias y necesidades humanas manteniendo el respeto por las personas que lo necesitan y sin explotar a las que están actuando”(p.70).El cuidado de la dependencia  es un asunto social y político que nos afecta a todos y a todas.

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  1. Esta ocultación del ámbito del cuidado, el cual forma parte del trabajo reproductivo responde al modelo androcéntrico que ha fraguado nuestra sociedad.
    Ese modelo androcéntrico está presente en todos los ámbitos y en economía no es una excepción, ya desde los pensadores clásicos las escuelas de economía centraron sus estudios en la producción de mercado. La justificación de esto se realiza con la teoría del valor de trabajo de Adam Smith, que será seguida por David Ricardo y Marx , de acuerdo con ella “el trabajo es la fuente del valor”, asociando trabajo y trabajo asalariado, el ámbito reproductivo que no es remunerado queda fuera.
    Debo añadir que si bien el análisis no contempla el ámbito del cuidado Adam Smith si le reconoció importancia aunque considero que desde un punto de vista excesivamente utilitarista, las escuelas neoclásicas no contemplarán si quiera este planteamiento.
    Por tanto el ámbito del cuidado, su aportación al bienestar social y el trabajo de las mujeres no formarán parte de los análisis de la economía por lo que las necesidades que se generen desde este ámbito no serán abordadas. Comparto con la compañera la aportación positiva de la Ley de Dependencia en este ámbito, por otra parte también considero la necesidad de que se sigan creando políticas para insertar a los hombres en el ámbito del cuidado como elemento fundamental de una sociedad que responda a la igualdad efectiva (artículo 9.2 C.E).

  2. Es muy interesante la crítica que hace Cristina Carrasco a la economía resaltando la importancia que tiene el trabajo reproductivo para la sostenibilidad social que expone mi compañera.

    Les invito a ver el documental “Educación emocional desde el útero materno” donde podemos ver la preocupación existente por la salud física de la embarazada pero nadie se preocupa por la emocional que puede producir también efectos perjudiciales en la salud del futuro/a ciudadano/a. Pone de relieve la importancia del trabajo reproductivo dependiente no sólo de la mujer sino de todo lo que le rodea, incluida su pareja, para evitar problemas en la futura sociedad.

    Concluye con un mensaje de Vivette Glover, profesora de investigación en Psicobiología perinatal del Imperial College de Londres, que dice: “mejorar el estado emocional de la mujer embarazada es mejorar la salud de la sociedad”.

    http://www.rtve.es/alacarta#687437

  3. Toda la reflexión de Cristina Carrasco me parece también muy acertada, así pues no me atrevería a criticar esta forma femeneizada de trabajo. Ahora bien, sí que me gustaría hacer una segunda lectura del tema de los cuidados con el trabajo doméstico.
    Alrededor de mí conviven hombres inmiscuidos cualitativamente en el trabajo de los cuidados y el afecto; en alguna ocasión al tratar estos temas puedo extraer versiones que no tienen nada que ver con la que las autoras hacen. Si bien sobre ellos ha caido el peso de la socialización con respecto al trabajo remunerado, asumiendo en sus conciencias el peso de mantenedores de familia, no quieren que caiga sobre ellos el estigma del abandono; es decir, quieren ser cuidados y cuidar a sus niños y mayores pero les han hecho creer que la mujer lo hace de forma más eficiente.
    La otra lectura para hacer se trata del reconocimiento y de permitirles a los hombres los cuidados, y darles plenas responsabilidades sobre sus familiares. A veces nosotros pecamos de bastarnos para todo y no les hacemos partícipes, dejándolos fuera del ambito doméstico que tiene que ver con los cuidados. Así que ¡OJO¡ no lo podemos abarcar todo, hay que hacerlos responsables y partícipes darles espacios, dejandolos actuar a su manera y respetando su formas de cuidar, cuando más si nuestro trabajo no remunerado hay que compatibilizarlo con el remunerado, no nos hagamos las polivalentes tan gratuitamente.


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