¿tiempo libre para las mujeres?

Según el INE las mujeres disponen de media hora menos para disfrutar de su tiempo libre que los hombres.   Pero realmente ¿como es el tiempo libre de las mujeres?, ¿es realmente un tiempo de descanso, de ocio o de dispersión como el que disfrutan los hombres?.

Las mujeres mientras ven la televisión pueden estar remendando, doblando ropa, planchando… No se puede considerar un tiempo libre real.   Las españolas somos las europeas que menos tiempo dedicamos a dormir, por la sobrecarga de trabajo que tenemos y porque para disfrutar de tiempos de ocio lo quitamos de las horas de sueño.Los hombre siguen disfrutando de sus horas de sueño a la vez que disfrutan de sus horas de ocio.  Las mujeres seguimos empleando el tiempo libre del que disponemos en otras actividades, sobre todo en el cuidado. Cuando preguntamos a las mujeres españolas que hacen en sus horas de ocio el 80% de ellas nos dirán que cuidar a sus hijos. Actividades como salir a bailar, a cenar con amigas quedan relegadas a un segundo plano, prefieren quedarse con la familia y ver la televisión que no requiere salir de casa.

Claramente las mujeres no podemos emplear nuestro tiempo libre en aquellas actividades que nos gratifiquen mientras que no exista una verdadera corresponsabilidad en el hogar y una conciliación asegurada en los trabajos fuera de casa. Los tiempos de ocio de las mujeres son incompatibles con la vida familiar y laboral y para disponer de ellos habría que renunciar a cosas que de momento ni estamos preparadas para hacerlo ni queremos hacerlo.

Según Angeles Durán en su libro “el valor del tiempo” propone que hagamos una reinterpretación del tiempo basándose en los cambios sociales que se están produciendo, redefiniendo las fronteras temporales que ya no están configuradas en el trinomio sueño-trabajo-tiempo libre. Evidentemente Durán se plantea el disfrute del tiempo libre a medio o largo plazo, pero para compaginar ocio y trabajo en el presente hay que sacar tiempo de donde no lo hay. 

En definitiva, las mujeres podrán disponer de tiempos personales, cuando la paridad llegue al ocio, y la corresponsabilidad familiar sea efectiva.

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  1. Estoy totalmente de acuerdo contigo. Es imprescindible que la paridad y la corresponsabilidad sea efectiva, para el ocio y la vida diaria, al igual que la coeducación, para llegar a comprender que el peso del cuidado de los hijos y del hogar es una cosa a compartir por los miembros de la pareja, y dejar de exigir socialmente que las mujeres dediquen su tiempo no dedicado al mercado a seguir trabajando en excluisva dentro del hogar.

    Cuando le preguntas a una mujer que es madre o vive con su pareja, que a que dedica su tiempo libre, la gran mayoría contestan que no tienen tiempo libre (trabajen o no en el mercado laboral).

    Ese tiempo libre, que es preguntado a modo del uso del tiempo cuando no trabajan en el mercado laboral, es empleado en realizar tareas domésticas o el cuidado de los hijos.

    Una vez más se pone de manifiesto la realización de “trabajos altruistas” al cuidado de los demás a manos de las mujeres. La creencia popular extendida de que disfrutan viendo disfrutar a los demás y que si se lo dedican exclusivamente a su disfrute personal son unas “egoistas”.

    Quiero relatar una experiencia personal. Recordando a mi abuela y a mi madre, cuando terminaban las tareas domésticas diarias o no se dedicaban a nuestro cuidado, se dedicaban a coser (dobladillos de pantalones, botones, arreglos en la ropa) o realizar labores de ganchillo (¡¡¡he visto a mi abuela realizar labores de ganchillo casi dormida!!!). Mi abuela siempre me preguntaba que si cosía o realizaba algo, que si no “me daba nada” estar en el sofá sin “hacer nada”, que estar en el sofá sin hacer nada es de “flojas”. He aqui un claro ejemplo del modelo de mujer que nos han transmitido nuestras madres y abuelas. Mujeres que siempre están trabajando, que nunca descansan porque “no lo necesitan”. Su descanso se limitaba a estar sentadas en el sofá, al final del día, pero siguiendo realizando “sus labores”, siempre contribuyendo incansablemente al mantenimiento del hogar.

    Es de sobra conocido, que cuando las mujeres acaban su jornada laboral (las que acceden al mercado) se dedican al cuidado de hijos y del hogar, con horario ininterrumpido hasta acabar la noche. Sin embargo, por experiencia personal, los hombres disfrutan del privilegio de utilizar su tiempo libre, cuando terminan la jornada, de ir al gimnasio o dedicarse a realizar algún deporte, viendo como los gimnasios a partir de las 8 de la tarde estan casi exclusivamente ocupados por hombres. Las mujeres que acuden en este horario suelen ser jóvenes sin cargas familiares o domésticas en su mayoría.

    Pienso que otra creencia popular es que las mujeres madres no son capaces de disfrutar de su tiempo de ocio si no es en compañía de los hijos. Que se encuentran “vacías” o en la distancia piensan en ellos cuando salen a la calle sin ellos.

    Al igual que en cuanto una mujer se encuentra en su casa, y quedan tareas domésticas por realizar, en la mayoría de los casos, es casi “pecado mortal” salir a la calle teniendo cosas que hacer.

  2. Estoy de acuerdo contigo en que la mayoría de las mujeres utilizamos nuestro tiempo de ocio para el bienestar de los otros, especialmente de la familia.

    Señala Soledad Murillo que el espacio privado: “Es el lugar del tiempo singular, de lo propio, la condición de estar consigo mismo de manera crítica y reflexiva, es el culto a la individualidad y responde a la cualidad de ocuparse de sí mismo”.

    Aun no gozamos de la libertad para tener tiempo para nosotras que no sólo depende de los demás sino de nosotras mismas que seguimos los roles y nos cuesta delegar tareas para poder gozar de conciliación personal y no sólo laboral y familiar sin sentirnos culpables.

    El tiempo “privado”, el que las personas destinan para sí, que no está sujeto a donación o regalo, aquel que queda fuera del tiempo laboral y doméstico y nos permite adueñarnos de un tiempo propio, destinado al ocio, al estudio, a las relaciones personales, real o simbólicamente, es un mito para las mujeres (Soledad Murillo 1996).

    Esperemos que el tiempo de “ocio” de las mujeres deje de ser un mito y tengamos la conciencia de sensibilizar desde la familia el cambio educacional para erradicar roles y estereotipos. Cambiar la cultura de la sociedad es muy difícil pero en nuestras manos está cambiar nuestros patrones en el ámbito familiar.


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