“EL PUNTO DEL GASPACHO LO TENEMOS TODAS”

Es fácil alardear del crecimiento y/o desarrollo económico de un país, por ejemplo, para no irnos demasiado lejos, España. Sin pensar en ningún momento en los costes sociales que este logro supone, y sobre todo , quienes  soportan y aguantan sobre “sus espaldas” dichos costes. Es cierto, que para que un sector económico y, más concretamente una empresa, prospere necesita de muchos elementos como puede ser la tecnología, políticas económicas adecuadas, capital…pero sobre todo y ante todo necesita de un capital humano capacitado. Y con capacitado no me refiero únicamente a cualificado, es decir, que sean personas capaces de desarrollar un empleo, y que puedan hacerlo con las mejores herramientas personales posibles; dichas herramientas son el aseo personal, buena alimentación, descanso, una socialización adecuada, hábitos de trabajo y responsabilidad ante el mismo, etc.

Y es aquí donde juega un papel tan sumamente importante, olvidado y oculto el trabajo doméstico. Este trabajo es  conocido dentro del mundo económico como Trabajo Reproductivo,  no productivo, que no produce riqueza económica. ¿Pero seguro que no produce riqueza económica? Antes de contestar a esta pregunta definamos qué es trabajo doméstico. Lissete González, integrante del Colectivo Atabal, A.C. señala que el trabajo doméstico “no es una simple suma de tareas caseras (lavar,planchar, cocinar, cuidar,lavar,servir…), es además el eje central para mantener un equilibrio efectivo y afectivo, entre necesidades y deseos de todos los integrantes de la familia.” Si analizamos esta definición vemos que este trabajo es un conjunto amplísimo de sumas de trabajos, si por un instante pensasemos en tener que poner precio de mercado a cada una de ellos y si los sumásemos nos daríamos cuenta que un trabajador no podría permitirse el lujo de pagar todas esas tareas. Entonces si es tan sumamente caro el trabajo doméstico, si se mercantalizara al completo, por qué decimos que no produce riqueza, la produce ahorrándonos el tener que pagarlo lo cual hace que nuestros salarios podamos gastarlo en otras cosas. Y si no pudiésemos costearnos el trabajo doméstico quién cuidará de nuestros mayores, de nuestros menores, quién educará a nuestros jóvenes, quién nos alimentará y nos proporcionará una casa habitable…quién hará de nosotros personas con capacidades y herramientas para desarrollar un empleo, qué harían las empresas con trabajadores no capacitados. Si el Estado y las Empresas tuviesen que hacerse cargo de todas estas necesidades de la vida de cada una de las personas que vivimos en un país, ¿creemos que realmente tendrían capacidad económica suficiente? Esta respuesta se responde fácilmente: NO, no podrían.

Entonces ¡BASTA YA! de desvalorizar al trabajo doméstico, es tan necesario como el mismo trabajo productivo, y ¡BASTA YA! de considerarlo un trabajo de mujeres, no somos nosotras las que tenemos ese don único para tener “el punto del gazpacho”, no se nos da mejor las tareas del hogar por ser mujeres, el trabajo doméstico es para todos y responsabilidad de todos.

Bibliografía

http://www.cimac.org.mx/noticias/semanal01/s01070303.html

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s