MUJER Y ÁMBITOS PÚBLICOS

Es curioso como con respecto al mundo de la política a los ciudadanos pretenden hacernos ver que existe total igualdad entre hombres y mujeres. A través de los medios de comunicación podemos ver que muchas mujeres ocupan altos cargos, pero la ciudadanía sabe que la mujer sigue siendo una “mandada” por el hombre, dado que los puestos más altos siguen siendo ocupados por hombres. Es lo que se conoce como “techo de cristal” para las mujeres, se mueven por ese mundo pero no logra acceder a la cumbre, es decir, al poder y ello puede ser por un cúmulo de factores sociales y personales.

Puede ser que no exista demasiada exigencia hacia la mujer de tipo intelectual ni de conocimientos para acceder al mundo de la política, pero sí es verdad que tienen más presión social y personal las mujeres que los hombres.

Una mujer tiene que superar barreras sociales dado que no ha sido una posición femenina a lo largo de la historia de esta sociedad patriarcal y demostrar que a pesar de ser mujer hace lo mismo que un hombre, pero sería justo que se depositase sobre ella  la misma confianza que en un hombre.

Por otro lado también es posible encontrar la situación de que sea la propia mujer la que se pone esa barrera para llegar al puesto más alto. Dado que siempre la mujer ha sido la cuidadora principal de la familia y la casa el hecho de tener un alto cargo les supondría ocupar mucho tiempo del que necesitarían para su familia, y entonces renuncian a dicho puesto.

Además a todo lo dicho hay que añadir que lo que haga una mujer en su puesto va a estar siempre cuestionado y sometido a evaluación. Es decir, si sale mal se achacará al factor “es mujer”, cosa que no es común que se comente de un hombre.

Es importante la presencia de las mujeres en la vida política (al igual que en todos los ámbitos) puesto que aportan ideas desde una perspectiva diferente a la de un hombre y de ese modo considero que se podrían abordar los problemas desde las dos vertientes y llegar a una pronta solución saliendo ambos beneficiados. Pero para ello lo fundamental es ofrecer igualdad de oportunidades a la hora de la participación y tener en cuenta las opiniones.

A pesar de todo ello, se puede decir, entre comillas, que a nivel político la mujer ha avanzado mucho y casi no existe discriminación hacia ella, por lo que ha pasado de no haber ninguna mujer con cargo político a haber muchas que participan; pero si miramos porcentajes la discriminación y violencia en otros ámbitos de la vida siguen siendo muy elevados, sobre todo si al ámbito privado o doméstico nos referimos.

Por eso es necesaria la participación de tod@s, hombres y mujeres, para que en todos los ámbitos de la vida tengamos las mismas oportunidades, y la discriminación desaparezca por completo. La lucha sería totalmente diferente si no hubiera resistencia de una parte, pero ¿Cómo hacemos ver que somos iguales, y qué nuestra presencia, opiniones, sugerencias son tan importante como la de ellos?

En el siguiente artículo de Cecilia Castaño Collado, “Mujeres y poder político” se pueden encontrar algunas respuestas.

 http://www.democraciaparitaria.com/noticias_detalle.php?noticia=44

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Un Comentario

  1. Cada vez más, las mujeres participan en la esfera pública, ya sea en los movimientos sociales organizados (ONG´s, asociaciones de todo tipo) como en los partidos políticos. Sin embargo, las mujeres mayores, esas mujeres que han hecho una revolución silenciosa, conquistando dia a dia su espacio, en los años complicados de la dictadura, ya casi no están. Las mujeres en política tienen una media de edad de 40 años, con formación académica alta, y con una disponibilidad casi total para estar siempre ahí, en las reuniones a deshoras, en los eventos organizados en fines de semana, en cualquier punto de la geografía provincial, andaluza o nacional; y dirán… ¡ bueno, la política es así, quien no quiera que no esté…!. Sí pero no, porque es cierto que es un servicio a la sociedad, pero no se ejerce en iguales condiciones por mujeres que por hombres. Ellas tienen que renunciar a tener hijos, o si los tienen, no pueden tener los que realmente les gustaría. Ellos están respaldados por sus parejas e hijos e hijas, familias tradicionales que ayudan a su función pública.
    En el congreso celebrado este fin de semana en Matalascañas por el Partido Comunista Andaluz, un partido de izquierdas, poquísimas mujeres eran delegadas, y menos aún están en la ejecutiva, algo también que se refleja en Izquierda Unida, donde los varones siguen ostentando la representación pública, tanto orgánica como en el Parlamento Andaluz.
    No sé si los otros partidos, los mayoritarios lo hacen por convencimiento o por la “obligación” de cara al electorado, pero lo que sí es cierto es que las mujeres tienen que estar en los partidos y en los gobiernos, pero en igualdad de oportunidades. La Democracia no sólo es cantidad, también calidad en el ejercicio de ésta.


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