El Empoderamiento de las Mujeres

Para comenzar,  quisiera definir  qué es empoderamiento. Este concepto hace referencia  al proceso por el cual las pesonas fortalecen sus capacidades, confianza, visión y protagonismo como grupo social para impulsar cambios positivos de la situación que viven. Consiguiendo,  que los individuos, pueblos, comunidades y/o grupos sociales que están marginados se conviertan en el eje central de los procesos de decisión, de los programas y proyectos de intervención.  Muchas veces, el  empoderamiento va dirigido en exclusividad a las mujeres para fomentar su autoconfianza, seguridad en sí mismas y  asertividad.

¿Y por qué empoderamiento dirigido sólo para  las mujeres? Ello es debido a las estructuras de poder, patriarcales y de dominación masculina, extendida casi por completo (sino en su totalidad) en todo el mundo. El machismo y el patriarcado durante siglos (aunque sería más correcto hablar de milenios) han subordinado a las mujeres a la merced y voluntad de los hombres, no pudiendo, sólo hasta hace muy poco en la historia, y no en todas partes del mundo, ser dueñas de sí mismas ni poseer nada. Ellas, más que personas, eran, y algunas todavía lo son, objetos y propiedad de un hombre; primeramente, un padre y después, un marido o en su caso, un hermano, cuñado… Pero nunca una mujer debía de estar sola, porque en su caso sería marginada aún más de lo que está por la condición misma de ser mujer.

Esta situación de subordinación, de cosificación de la mujer, ha hecho que a lo largo de la historia  se pueda hablar de feminización de la pobreza. Es decir, el estado de falta de recursos, capacidades o libertades es más extendido, por un sesgo sexistas, entre las mujeres o los hogares a cargo de mujeres.

Por esto, los movimientos feministas están luchando para paliar esta discriminación social, política y, sobre todo, económica que recae sobre las mujeres de todo el mundo. En la IV Conferencia de la Mujer, celebrada en  Pekín, se consolida el término de empowerment (empoderamiento) y por primera vez se consolida la idea de potencialización de las mujeres en la sociedad.

En la Conferencia de Beijíng también se consiguió un logro muy importante: el reconocimiento, por parte de algunos gobiernos, de que algunos aspectos de la pobreza están vinculados al género. Esto dio lugar a una reorientación de las políticas de erradicación de la pobreza, abordando necesidades específicas de la mujer.

Por esta razón, debemos abanderar “EL EMPODERAMIENTO DE LAS MUJERES” desde los movimientos feministas como una capacidad, una herramienta necesaria para salir de esta situación de sometimiento a las que nos vemos obligadas.

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  1. El empoderamiento de la mujer pasa a mi entender por una toma de conciencia, un modo a análisis personal que nos coloca a todas ante el cristal de las famosas “gafas moradas” del feminismo; debemos de luchar por la igualdad desde el convencimiento personal de que luchamos por un derecho que nos va a costar, pero que al menos tenemos la opción de reivindicarlo que no han tenido otras mujeres. Nuestra realidad social es cambiante, las tecnologias avanzan, la medicina, la ciencia, ¿Y la mujer? ¿Cuando se deconstruiran los estereotipos sobre la mujer? Y más importante aún ¿De quién es la responsabilidad de llevar esto a la práctica? Yo considero que es vital que el hombre tome conciencia de la realidad de la mujer, y que mire su diferencia como algo construido y nunca como algo natural; pero es más importante aún que la mujer haga esto mismo y deje de amontonar a sus espaldas expectativas irreales sobre lo que un ser humano por ser mujer u hombre esta mejor dotado para hacer. Y llego a la famosa frase “el peor machista es una mujer”; debemos ceder responsabilidades y confiar en que el otro puede hacer las cosas igual de bien que nosotras y hay que desvincularse del estereotipo de mujer, madre y esposa que durante siglos las mujeres venimos cargando sobre nuestras espaldas.
    Así, me gustaría concluir con una frase:
    “Mujer:¡Empoderaté! y delega”

  2. Mujer e invisibilidad social han sido sinónimos durante demasiado tiempo, y esta es la causa principal de la falta de conciencia de grupo del género femenino. Nunca hemos luchado juntas para conseguir nuestros objetivos por el simple hecho de ser mujer, los terrenos que se hemos conquistado han sido pormovidos desde otros colectivos de los que formabamos parte (sindicatos, grupos feminstas…).
    Es imprescindible el empoderamiento femenino y, por lo tanto, las medidas que se están tomando para conseguirlo, porque sólo a través de él las mujeres podemos ser conscientes de la importancia que hemos tenido y que tenemos para el desarrollo de la sociedad.


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