Conciliación Masculina: ¿Un reto para el siglo XXII?

Las políticas de tiempo tienen como finalidad última promocionar el cambio de la organización temporal vigente en las sociedades del bienestar“.
    Según nos comenta Teresa Torms en su artículo: “Las Políticas de conciliación; políticas laborales versus políticas de tiempo”.
    Este cambio radical que se necesita para conciliar las dos realidades de la vida de las personas trabajadoras, es un cambio profundamente social, y como consecuencia de este cambio social se conseguiría con total seguridad la estabilidad entre la vida laboral y familiar.
    Profundizando más en este cambio social imprescindible, me fundamento en el texto de Margaret Maruani , “De la sociología del trabajo, a la sociología del empleo”; se recoge en este texto la verdadera realidad que se esconde tras el empleo, y cómo esta realidad laboral no es solo construida por el mercado, sino que es definitoria totalmente la realidad social que la rodea, tanto que yo casi me atrevería a decir que la realidad laboral de muchas personas es construida en función de su vida familiar. Pero, llegamos aqui al punto importante de esta cuestión ¿Quienes son esas personas? ¿Que tipo de empleo tienen? ¿Cuáles son las consecuencias de esta, presupongamos, “libre” elección?
     En España actualmente, casi no existen políticas de conciliación entre la vida laboral y familiar de las personas; y las pocas que hay se reducen a colocar a estas personas que manifiestan su imposibilidad de conciliación en puestos de media jornada, con la consiguiente bajada salarial, disminución de las prestaciones y protección social y por supuesto la asociada precariedad e inestabilidad laboral que llevan pareja estos puestos. Todo esto parece una vergüenza, que nadie debería de padecer, pero ¿porque esto sigue ocurriendo en pleno siglo XXI?
    La respuesta para mí esta clara, la mujeres  son  las que concilian , y por lo tanto las que asumen todas esas pérdidas en beneficio de su propia familia. ¿Y que pasa con los hombres? La realidad en cuanto a las políticas de conciliación en España está muy clara, sólamente un 1.38% de los hombres que están empleados a media jornada lo hacen justificando esta elección en el cuidado de menores o personas mayores, frente al 98.62% de mujeres que así lo manifiestan.
 

 

       Y es aquí donde creo yo que debería producirse ese cambio social radical que empuje a los hombres a responsabilizarse de su parte de acción en el cuidado de sus familias y mayores, su parte en las tareas domésticas y el reconocimiento de la mujer como un igual que debe tener los mismos derechos y deberes reales, obviando por supuesto el hecho de que aunque legalmente las mujeres españolas hemos alcanzado la igualdad  la realidad cotidiana de la mayoría de las mujeres españolas no es así; y cuando esto sea así, juntos mujeres y hombres podremos luchar por una meta común: La conciliación de la vida laboral y familiar de cualquier persona. Tenemos que mirar la conciliación como un tema que nos concierne a todos, y dejar de verlo como “cosa de mujeres”.  Porque, actualmente de la forma que dicha conciliación está planteada políticamente y de la forma en que toma cuerpo en la vida cotidiana nos encontramos con que la conciliación en España y podríamos generalizar al resto del mundo incluso a países que dan lecciones de igualdad como es Suecia, la conciliación tiene un apellido: FEMENINA.

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  1. Estoy de acuerdo con la compañera en que un reparto equitativo de responsabilidades familiares y tareas domésticas, fomentaría la igualdad entre hombres y mujeres ya que facilitaría similares oportunidades de participación social, política y/o laboral.

    Nos encontramos en un momento en el que las mujeres desean participar del espacio público y tener un empleo, entre otras cosas porque éste conlleva la independencia económica y personal, esto lleva en ocasiones a que la mujer soporte una doble jornada.

    El no repartir significa que esto obliga a las mujeres a tener que elegir entre el trabajo remunerado y la familia o intentar hacer ambas cosas a la vez:
    • Suele buscar empleos a tiempo parcial para poder seguir haciéndose cargo de las responsabilidades familiares.
    El 81,1% de los contratos a tiempo parcial son suscritos por mujeres. http://www.inmujer.migualdad.es/mujer/mujeres/cifras/tablas/W583.XLS
    • Suele buscar ayuda en familiares cercanos (generalmente la madre u otra mujer) para que cuiden de sus hijos e hijas.
    El 38,2% de las abuelas cuida de los niños y niñas a la salida del colegio. http://www.inmujer.migualdad.es/mujer/mujeres/estud_inves/Estudio_Abuelas.pdf
    • Suelen prescindir de su propio tiempo libre y espacio para sí mismas por la sobrecarga de trabajo.
    • Suelen estar menos motivadas en su promoción profesional ya que ésta llevaría aparejada una dedicación mayor en detrimento de las obligaciones y cuidados familiares.
    • Suele conllevar a problemas de salud tanto físico como psíquico.
    De acuerdo con los datos de una Encuesta de opinión realizada por el Instituto Palacios de Salud y Medicina de la Mujer, el hecho de tener que compaginar la vida laboral con la familiar convierte a la mujer en el sexo más vulnerable ante la crisis y más del 40% de ellas asegura tener ansiedad por este motivo.
    http://www.psiquiatria.com/noticias/ansiedad/epidemiologia/40901/

  2. En mi opinión, la palabra conciliación ya esconde tras de sí desigualdad, puesto que está pensada por y para las mujeres. CORRESPONSABILIDAD es el término por el que comenzar a recomponer la organización del trabajo, y por extensión, la organización de la vida. Una de las múltiples formas de reconversión sería con los permisos de paternidad individuales e intrasnferibles. Hay una plataforma, la PPIINA, que los está pidiendo desde hace años, para que los padres, de forma obligatoria, disfruten de los permisos de paternidad, y no los puedan “ceder” a sus parejas, pues está demostrado que cuando los permisos de paternidaqd son transferibles, éstos mayoritariamente terminan “disfrutandolos” las mujeres. Pero no solamente pasa en España, pues países tan a la vanguardia como Noruega, Suecia o Finlandia, a pesar de tener reconocidos derechos en los varones padres, los permisos de paternidad vuelven a mostrar graves desequilibrios. A modo de ejemplo, en Noruega, en 2005, y según las estadísticas oficiales, los hombres se tomaron el 9,3% del total de horas de permisos disfrutados al año, mientras que las mujeres el 92,7% restante. Sigue habiendo mucho desequilibrio en la actitud de corresponsabilizarse de quienes son cosa de la pareja, las criaturas.
    Os invito a que visiteis su página web, y si os apetece os unais a este movimiento:
    http://www.nodo50.org/plataformapaternidad/

  3. Yo tambien considero que el igual reparto de responsabilidades familiares y de las tareas que se producen en el hogar fomentaría la igualdad entre el hombre y la mujer.
    Con ello se conseguirá que la mujer pueda ir más allá que el ámbito de lo domestico, al que siempre se queda reducida desde hace muchísimos años.
    La mujer podrá participar en lo social, en lo político, en lo económico, podrá tener una vida abierta y más tiempo para el empleo; porque ellas también tienen derecho.
    Es un tema por el que hay que luchar para conseguir la igualdad y la conciliación.


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