ACCESO AL EMPLEO

En los últimos meses ha aumentado el número de parados hombres en mayor proporción que las mujeres, aunque la tasa de paro femenina supera a la masculina, debido a la relación con la población activa, ya que no todas las mujeres en edad de trabajar buscan activamente empleo.

Cada vez hay más mujeres inactivas que se quieren incorporar al mercado laboral, inflando la población activa, ocupada mayoritariamente por hombres.

Pero habría que preguntarse cómo y en qué condiciones se busca empleo desde una perspectiva de género.

 Si analizamos los métodos de acceso y mantenimiento del empleo por parte de unos y otras se detectarían importantes diferencias.

Desde los servicios de orientación laboral se pueden obtener datos significativos en cuanto a la predisposición, necesidad, prioridad y condiciones laborales que manifiestan los/as propios/as desempleados/as.

Por una parte los hombres ofrecen una disponibilidad absoluta horaria e incluso geográfica si llevan demasiado tiempo buscando, mientras que la demanda de las mujeres perfila unas condiciones que dificultan el acceso a un empleo de calidad.

De ésta forma las mujeres  limitan la jornada laboral, intentando solaparla a la jornada escolar, con el objeto de disponer de tiempo para el cuidado familiar (acompañamientos hijos al colegio, actividades, en casa, cuidado de mayores, tareas del hogar, etc.…).

Igual ocurre con la disponibilidad geográfica, sin plantearse jamás la búsqueda de empleo fuera de la localidad de residencia por su absoluta responsabilidad familiar.

Si analizamos lo datos, es fácil advertir que los hombres con responsabilidades familiares limitan dicha responsabilidad a la cobertura económica, dejando el resto de tareas a las mujeres (afecto, acompañamiento y cuidado de los componentes de la familia, hogar, compras, etc.), quienes a su vez, asumen éstas tareas como propias, ocasionando mayor presión en las que además se atreven a buscar un empleo.

Cabe en éste sentido examinar el sistema de roles marcado por la sociedad para detectar las diferencias genéricas existentes que perjudican enormemente a las mujeres y poder así ponerles freno y eliminar de una vez por todas las barreras impuestas por la sociedad y que nosotras hemos ido manteniendo.

Se pueden aprovechar las medidas políticas recientes que invitan a la conciliación laboral y familiar, pero insistiendo en la sensibilización de género para que se impliquen mujeres y hombres en conciencia y educación, y empresas e instituciones en facilidades y control.

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