CONCILIACION DE LA VIDA, LABORAL, FAMILIAR Y PERSONAL

Para abordar este tema, me gustaría tomar como referencia una noticia de prensa actual, un análisis de impacto de la implementación de estas medidas por sexo, un estudio del INE (Instituto Nacional de Estadística) y un Estudio sobre la conciliación de la vida familiar y la vida laboral del Instituto de la Mujer, a través del Observatorio para la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres
Noticia de prensa: USO, propone ampliar medidas de conciliación familiar a familias con personas mayores a su cargo
El presidente de AJUPE-USO Carlos Solas, ha propuesto esta mañana implementar medidas que faciliten la conciliación de la vida laboral y familiar para aquellas personas con mayores a su cargo. “¿Por qué a niños sí y a mayores no?”, se ha preguntado (http://www.20minutos.es/noticia/1049076/0/)
Conciliación de la vida familiar y laboral: las nuevas medidas
Desde la plena incorporación de la mujer al mercado laboral, el índice de nacimientos disminuyó en nuestro país de forma considerable. Una de las principales razones de este descenso fue la imposibilidad de compaginar trabajo y familia. Por eso, en los últimos años se han aprobado diferentes medidas sociales para facilitar la conciliación de la vida familiar y la profesional.( http://www.seg-social.es/prdi00/groups/public/documents/binario/097545.pdf)
Encuesta del INE: Encuesta de Empleo del Tiempo 2009-2010 http://www.ine.es/docutrab/empleotiempo/proyecto_eet09.pdf

Observatorio para la igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres
Sobre la conciliación de la vida laboral y familiar, situación actual necesidades y demandas
http://www.educastur.princast.es/fp/hola/conciliacion/conciliacion_estudio_mayo05.pdf
De entre los datos visualizados el que más me ha llamado la atención es el abandono del trabajo por sexo, así pues por un tiempo prolongado, nos indica que las mujeres abandonan en un 28% y los hombres en un 12%, y en el caso del nacimiento de un hijo hablamos de los siguientes datos mujeres en un 42.6% y los hombres tan solo un 2.3 %.(Observatorio para la igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres)
Y si hablamos de datos referentes al uso dedicado al hogar podemos ver que el tiempo medio de hombres es de 1 hora y 42 minutos, frente a las 4 horas y 2 minutos que dedican las mujeres.
Por lo que podemos extraer que desde la lucha de la igualdad de oportunidades y de trato ante hombres y mujeres hay que hacer una importante reflexión por parte de toda la ciudadanía y no solo de aquella que trabaja de manera directa, como indirecta al respecto de la consecución de este objetivo.
Siendo el papel de los agentes sociales en esta línea imprescindible para fomentar medidas que permitan igualar la oportunidad entre mujeres y hombre, así como igual de importante que en su puesta en práctica cuenten con la perspectiva de género.
Pero, me planteo una pregunta al respecto, ¿hay medidas realmente eficaces, para prevenir toda clase de discriminación tanto directa como indirecta en cuestión de género?
Las mujeres vienen luchando por la igualdad de oportunidades desde hace mucho tiempo, y frente a esto, hoy por hoy nos encontramos como son las mujeres quienes concilian a través de medidas como por ejemplo, la flexibilidad, la tele asistencia, las excedencias, etc y no nos damos cuenta de la esencia paternalista que esconden todas estas medidas en el fondo, pues se están adoptando en función de los roles de género, impuestos por el patriarcado en beneficio de los privilegios del genero masculino, haciendo que las mujeres sigan perpetuando los roles reproductivos sin perder las cargas y rsponsabilidades del trabajo productivo y económico que han conseguido con su emancipación y autonomía.
Por tanto, ¿podíamos hablar de una identidad biológica o una identidad construida? Pues no hay un sexo masculino y otro femenino, si no que hay uno masculino y otro en contraposición de este y de las características que el masculino manifiesta para él.
Tenemos unas medidas de igualdad de trato desde la neutralidad, pero en realidad son medidas de igualdad de trato desde la desigualdad estructural, en tanto que mujeres con perspectiva de genero no consigan tener cotas de representación en cada una de las estructuras socio-economicas de nuestras sociedades, no se conseguirán adoptar medidas efectivas que permitan conseguir como finalidad de la igualdad de oportunidades
En la actualidad, la mayoría de las mujeres que se encuentran regulando y adoptando una red que vertebra las pautas de acción y las medidas de acción positiva que permitan la consecución de medidas eficaces, en mi opinión, muchas veces lo que están haciendo es adoptar nuevamente los principios paternalistas de sus compañeros varones, y de esta manera seguiremos sin poder romper con la hegemonización masculina de nuestras sociedades.
Ante la actual situación de crisis financiera que estamos atravesando, ¿que está pasando con todo este tipo de medidas? y a nivel empresarial, ¿que sucede con los planes de igualdad? ¿Se realizan realmente y con efectividad y seguimiento? o ¿solo de plantean porque los obliga la ley? Son muchas las preguntas que me hago al respecto.
Lo que tenemos que tener claro es que tenemos que cambiar el actual discurso y seguir luchando por que las mujeres tengan un empoderamiento subjetivo que les lleve a un empoderamiento activo, en tanto que mujeres y hombres vean en su actividad la situación de desventaja social en la que se encuentra pues “lo que no se ve no se valora y no se trabaja”y “lo que se ve por el contario si se trabaja”
En definitiva debemos de hacer un análisis de género que nos permita ver la situación de desventaja estructural de mujeres con respecto a hombres, que nos permita la corresponsabilidad desde la distribución de cargas de responsabilidad entre los miembros computables de la unidad familiar y no solo en manos de las mujeres de la familia.

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  1. La conciliación actual está basada en la supuestas resposabilidades femeninas con respecto a la unidad familiar. Coincido con la compañera en que estas medidas no son más que una muestra del paternalismo y el machismo indulgente que se pretende instaurar:” ayudemos a las mujeres a poder trabajar y realizar sus tareas”.
    La incorporación laboral de la mujer pasa por realizar sacrificios de su tiempo, de su familia y en ocasiones de su salud, de ahí que, en caso de nacimientos o enfermedades de personas mayores a su cargo, se produzca el abandono laboral.Pero estos “sacrificios” son construidos ya que las responsabilidades otorgadas a la mujer también lo son.
    Si no cambiamos las conceptualizaciones sobre las reponsabilidades sociales de hombres y mujeres no podremos aistir a una sociedad responsable con sus miembros ni a una adecuada incorporación laboral de la mujer.
    Las políticas de conciliación están destinadas a cubrir el tiempo que la mujer “abandona” el hogar o a facilitar este “abandono” pero no comtempla el tiempo masculino, no hay medidas de conciliación para el hombre.
    El empoderamiento activo pasaría por una mayor presencia de la mujer en las esferas de toma de decisiones, sólo así podremos combatir el machismo indulgente que pretende ayudar a la mujer y cambiarlo por una postura de igualdad real donde las responsabilidades familares sean, como su nombre indica, de la familia.

  2. En general, los análisis económicos no computan el trabajo domestico realizado por las mujeres en su doble o triple jornada laboral donde se problematiza la temática trabajo X tiempo de las mujeres. Por un lado, a los hombres les toca total libertad de elegir lo que hacer con su tiempo libre después de su jornada a tiempo integral de trabajo o en los días no laborables y los festivos. Pero, a las mujeres no se les permite esta misma decisión a la vez que a ellas, en casi todas las sociedades modernas, les toca una labor extra al trabajo remunerado que es el trabajo domestico realizado en el hogar. Estas reflexiones son interesantes porque plantean cuestiones muy complejas relacionadas al tema del tiempo en femenino. En este ámbito también se encuentran las desigualdades de género donde las mujeres no tienen libre arbitrio a la hora de decidir lo que quieren hacer con su raro tiempo libre. Esta cuestión es importante porque las sociedades han creado mecanismos de control cultural que afectan las mujeres en sus distintas edades con el tiempo del tiempo libre. Los aportes teóricos de la antropología problematizan el tiempo femenino encertándole en las estrategias de dominación de la condición de la mujer engendradas en el patriarcado. El tiempo entonces no es solamente una construcción cronológica sino que es un sistema de control. Controlar el tiempo de las mujeres es controlar la condición femenina. Con la finalidad de mantener este control el patriarcado ha proporcionado la ragmentación de los tiempos sociales de las mujeres en tiempo personal, familiar y laboral.
    El tiempo fragmentado ha generado una crisis existencial para las mujeres: la
    crisis de la conciliación. En los mercados de trabajo, las mujeres están todo el
    tiempo intentando conciliar la tricotomía laboral-familiar-personal donde el
    patriarcado ha fragmentado el concepto de tiempo como se la mujer fuera un sujeto igualmente fragmentado en el tiempo y en el espacio.

  3. Me resulta curioso que cuando se habla de conciliación en quiénes enfatizamos es en las mujeres, son ellas las que deben “conciliar”, “acomodar”, el trabajo laboral con el necesario trabajo doméstico y los cuidados. ¿Por qué no pensamos también en los hombres?. En este sentido, siguen recayendo en ellas las responsabilidades hogareñas y de cuidados familiares, mientras que el hombre, se mantiene perpetuando, tanto como la mujer en este caso, sus roles tradicionales. A ellas, por “obligatoriedad” les corresponde el trabajo doméstico, les “toca”, mientras que ellos persisten en ser los proveedores, los “expertos” del espacio público, los que “no saben o no entienden, o no “nacieron para” las tareas domésticas ni el cuidado de otras personas. La implementación de políticas de conciliación deben contener un análisis previo de la manera en que son organizados los tiempos y cargas en el hogar, cómo se planifican, organizan y distribuyen los tiempos para cada uno de los sexos, tanto para las mujeres como para los hombres, y sobre esta base procurar conciliaciones que logren el reparto equitativo de las responsabilidades que atañen a los cuidados y los trabajos domésticos. Nuevas prácticas que, lejos de perpetuar los estereotipos, traigan aparejados cambios en los juicios de valor y las concepciones, en las que se incluyan a los hombres como parte del proceso. Las políticas de igualdad, aunque destinadas para el logro de las relaciones simétricas, de paridad, e igualdad, no siempre logran su cometido, por ello la importancia de cuestionarlas constantemente, revisarlas críticamente y preguntarnos en qué manera estas siguen o no reproduciendo roles, atributos y la asignación de espacios tradicionales para uno y otro sexo. Romper estas dicotomías de la construcción social del género es uno de los grandes retos de las políticas de conciliación.

  4. Desde hace ya tres décadas, en el ámbito de los países más desarrollados, el proceso de transformación de la sociedad industrial hacia una sociedad que hoy denominamos sociedad de la información o sociedad red, ha ido cobrando forma, en cambios de diversa índole; culturales, demográficos, económicos, estrechamente vinculados entre sí. Algunos de estos cambios confluyen directamente en el tema de la conciliación, como son, entre otros, la incorporación masiva de las mujeres en el mercado de trabajo, la conformación de nuevos modelos de familia, el reconocimiento progresivo de la igualdad entre hombres y mujeres, el envejecimiento poblacional, la incorporación de las TIC al proceso productivo, etc. Algunos de
    estos cambios mencionados se vienen vislumbrando de manera particularmente intensa y acelerada en la sociedad española en poco más de una década.
    Estos cambios que venimos apuntando conllevan, sin duda, la colisión con valores, prácticas y, a menudo, un desequilibrio con las estructuras y formas de organización social y laboral muy arraigados culturalmente, pero también, vienen suponiendo la apertura de nuevos retos y oportunidades para reorganizar, innovar y reequilibrar los distintos ámbitos personal, familiar y laboral por los que discurre la vida social.
    En este contexto de transformación de modelo de sociedad y ante la evidencia del conflicto entre el mundo productivo, reproductivo y su repercusión en la calidad de vida, es en donde surge cada vez con mayor peso y va cobrando forma el concepto de conciliación. La conciliación de la vida familiar y laboral, tal y como apuntan algunas analistas (Bustelo/Lombardo,2007), constituye un ejemplo de la necesidad y tendencia progresiva por parte de los estados, no solo de abarcar la organización de la ciudadanía, sino de incidir cada vez más en lo que hasta hace poco se consideraba el marco de las relaciones privadas y de la organización de la intimidad, es decir, en normas, prácticas, valores, instituciones y organizaciones que regulan la sexualidad, la reproducción, la vida privada y las relaciones que en ella tienen lugar.
    En la aproximación al concepto de conciliación cabe señalar como una de sus características intrínsecas el hecho de estar informado por los valores de igualdad entre hombres y mujeres.
    En efecto, se podría decir que la conciliación es el resultado de las políticas de igualdad al tiempo que se constituye como herramienta fundamental para articular esos valores y prácticas de igualdad entre hombres y mujeres en ámbitos concretos. Quizá, otro de los rasgos que en mayor medida caracteriza la conciliación es su carácter dinámico. En primer lugar, porque se enmarca dentro de un proceso de construcción y de ampliación tanto en su propia definición y reconocimiento social y político como, por supuesto, en su aplicación a la realidad. Como podemos corroborar, en nuestro país, en poco más de una década, se ha venido redefiniendo, ampliando y dotándose de diversos sentidos y contenidos la idea de lo que implica la conciliación laboral, personal y familiar hasta llegar a ser un concepto bisagra que guía e interrelaciona, en gran medida, las políticas de igualdad de género, las políticas relativas al ámbito laboral y las políticas sociales.
    De esa importancia progresiva da buena cuenta la evolución en su desarrollo a partir del II Plan de Igualdad de Oportunidades de las mujeres (1993-1995) y, sobre todo, del impulso que va a experimentar a partir de su reconocimiento explícito en el III Plan de Igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres (1997-1998) y en el IV PIO (2003-2006).Paralelamente, ha adquirido autonomía propia en la Ley 39/1999 para promover la conciliación de la vida familiar y laboral de las personas trabajadoras, y por supuesto tiene reflejo en la actual Ley Orgánica 3/2007 para la igualdad efectiva de mujeres y hombres. A lo largo de este proceso se han ido visibilizando y poniendo de manifiesto nuevos ámbitos de afectación dentro de las políticas sociales relacionados directa e indirectamente con la conciliación. Ejemplos de ello, son la necesidad de crear más plazas educativas para niños de 0 a 3 años y también la creación e intento de implantar medidas de apoyo por parte de las Administraciones Públicas al colectivo de personas discapacitadas o en situación de dependencia. Los datos que ofrece el Instituto de la Mujer son claros al respecto: las mujeres con experiencia laboral previa cada vez abandonan más el mercado de trabajo durante un tiempo prolongado por el nacimiento de un hijo. De las personas inactivas que no buscan empleo por razones familiares de cuidado de personas mayores, discapacitados, enfermos o de menores más de un 90% son mujeres. En segundo lugar, otro de los aspectos que da cuenta del carácter dinámico es que la práctica de la conciliación, especialmente en el ámbito de las organizaciones laborales, requiere diálogo entre las partes y exige un estado permanente de actualización y de revisión de las medidas, adaptándose de manera continua a las necesidades de todos sus actores y de la propia organización. La conciliación es, en resumen, una realidad compleja que abarca múltiples dimensiones y tiene repercusión en los diferentes ámbitos de la vida social, laboral y familiar y,por tanto, implica una extensión y afectación a toda la sociedad.


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