MUJER Y EMPRESA, ¿EXISTEN BUENOS TRATOS?

Hace unos días los medios de comunicación mostraban su indignación ante la trascendencia de una noticia acerca de las acciones discriminatorias que sufren las trabajadoras de una empresa hortofrutícola, a las que se les restringe la asistencia al wc, marcándole un tiempo determinado de estancia en el mismo, y haciendo que se cuelguen al cuello una especie de tarjeta anunciando su necesidad de asistir al baño.
Es obvio que este hecho vulnera los derechos más elementales de una persona, limita su libertad y la ridiculiza, (es de suponer que éste es uno de los propósitos de los/as responsables que vigilan y controlan el trabajo de estas mujeres). Pero lo que es más alucinante es que todos/as se escandalicen ante este hecho, cuando éste es el pan de cada día en cualquier empresa hortofrutícula o cooperativa agraria, en las que se ha llegado a insultar y a faltar el respeto a muchas mujeres.
Sin ir más lejos, en una de las cooperativas freseras sitas en Moguer, Huelva, se han llegado a colocar paleps en determinados momentos de la mañana o la tarde obstaculizando la entrada al wc, asímismo también se ha llegado a llamar por megafonía “guarras” a las mujeres que estaban allí trabajando. Todo esto unido a innumerables faltas de respeto y a acciones que pretenden ridiculizar a las mujeres y mofarse de éllas.
Hasta cierto punto, hay gente que puede justificar estos hechos que acontecen en el sector agrario, argumentando que se trata de “caciques analfabetos y sin educación”. Pero cuando hechos similares ocurren en otras empresas como por ejemplo, podría ser una gestoría en la que tu superior es una persona “con preparación, cualificación, educación…etc”, en un momento en el que “suponemos” que la mujer está tan protegida institucionalmente de acciones discriminatorias, ¿qué explicación podríamos darle a tales hechos?
Recientemente tuve conocimiento de dos circunstancias:
La directora de publicidad de una empresa (cuyo sueldo es bastante inferior a la categoría que tiene) en teoría tiene un horario establecido de 8 horas diarias, pero muchos días trabaja diez. Cuando lleva unos días que ya ha echado más horas que las que le pertenecían, su jefe en tono de mofa le dice que cada día llegue 1 minuto más tarde.
La estudiante en prácticas de una gestoría que no recibe ninguna retribución, es instada por el director de la misma a estar más horas sin que se fije en el reloj. Además dicha estudiante escucha a menudo por parte del mismo director comentarios despectivos y que vulneran los derechos de las mujeres tales como: “a las mujeres que les pegan es porque se lo merecen” o “si las mujeres no existieran, tendríamos que domesticar a otro animal”.
No sé si todo esto le importará a alguien. Lo que yo tengo claro desde hace tiempo es que todas las acciones que intentan “posibilitar” la igualdad entre hombres y mujeres quedan muy bien escritas y también cuando aparecen en las noticias. No sé si lo que pretenden es enmascarar la realidad y que no pensemos demasiado en cómo son las cosas realmente. Pero a dia de hoy la igualdad real, todas los derechos y ventajas que pueden disfrutar las mujeres trabajadoras, sólo se visibilizan en las políticas y las funcionarias.

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