Conciliación: Licencias por paternidad – maternidad

La necesidad de conciliar la vida laboral y familiar se presenta asociada a un intenso proceso de cambio de la sociedad española en ámbitos muy diversos:  la modificación de las características de los hogares y de las familias,  la creciente participación de la mujer en el mercado de trabajo, la modificación de los valores sociales de convivencia asociados a la propia concepción del trabajo y del reparto de responsabilidades entre hombres y mujeres o al desarrollo de los sistemas de protección social.(1)

La conciliación laboral es un tema de bastante actualidad, sobre todo en tiempos donde la conciliación ha quedado en un segundo plano debido a la gran crisis financiera,  y donde los planes de igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres ofertan esta medida que solo se lleva a cabo principalmente en el género femenino.

Los discursos políticos hablan de conciliación laboral para  la mujer, pero es muy distinto el concepto de permisos por maternidad o paternidad y lactancia ,  que las medidas de conciliación laboral (un tema muy debatido y muy criticado).

La ley  de igualdad efectiva entre hombres y mujeres, ley orgánica 3/2007, 22 marzo contempla los derechos de conciliación de la vida personal, familiar y laboral dirigidos a los trabajadores y las trabajadoras en forma que fomenten la asunción equilibrada de las responsabilidades familiares, evitando toda discriminación basada en su ejercicio. (ley orgánica)

Mientras que la mujer puede acogerse a las 16 semanas de baja por maternidad para recuperación y  adaptación de ella y de la nueva criatura,  la otra parte progenitora se acoge  únicamente a dos semanas y a una posible lactancia compartida con la mujer .

El permiso que se disfruta actualmente en España  por  maternidad y paternidad es el siguiente : la mujer dispone de seis semanas posteriores al parto  obligatorias  más 10 semanas  opcionales antes o después del parto,  comenzando el subsidio el mismo día del parto, y  sumándose dos semanas más por cada hijo en caso de embarazo múltiple. Puede acogerse a un régimen de jornada completa o parcial.

En el caso de adopción, acogimiento o nacimiento, sin perder derechos salariales ni laborales, la otra persona progenitora  tiene derecho a 15 días ininterrumpidos ampliables en dos días más por hijo, en caso de embarazo múltiple. Podrá acogerse a jornada completa o parcial en función de la empresa y se permite si la madre desea concederle las  10 semanas  opcionales posparto.

Las personas que trabajan tienen derecho a pedir reducción de jornada por lactancia, ya sea hombre o mujer, en caso de niños o niñas menores de 9 meses. La distribución del permiso es una reducción de una hora en su  jornada laboral durante 9 meses o una  acumulación del horario  previa negociación con la empresa.

Aunque la madre es la única persona que puede amamantar a su hija o hijo de forma directa no significa que sea la persona que se tenga que quedar en casa  a alimentar a la criatura o a realizar sus cuidados.

Otras de las medidas que contempla la conciliación laboral y familiar es la reducción de jornada por guarda legal menor de 8 años, persona disminuida o cuidados directos de una persona familiar  de segundo grado en consanguinidad (cuando por edad, enfermedad no pueden valerse por si mismos) o excedencia por cuidados familiares hasta los tres años de vida.[1]

El hecho es que el porcentaje de mujeres que amamantan a sus recién nacidos actualmente más de seis meses es muy bajo  (aunque el permiso por lactancia incluye cualquier forma de  alimentación ya sea materna o artificial) sin embargo , el porcentaje de mujeres que tienen reducción de jornadas o no se incorporan a la jornada laboral es muy alto.

[2]Estas jornadas reducidas o parciales,  permiten a las mujeres actuar en los dos ámbitos, pero a medio y largo plazo es contraproducente  para ellas, significa menos salario, menos valoración social, menos posibilidades de promoción y  ascenso en la empresa y posteriormente, pensiones más reducidas que los hombres, con la  consiguiente precarización de la vida de las mujeres en la vejez, además de la perpetuación de los  roles de género.

Aunque  existan medidas destinadas a ayudar a incorporar a la mujer al mercado laboral, los hombres no comparten la responsabilidad  familiar y son los menos los que se acogen a las reducciones de jornada o permisos de lactancia, por lo que socialmente todavía estas estrategias no se contemplan .

La conciliación debe de tener  su origen en las instituciones y es necesario  pactar entre familia e instituciones  el tipo de conciliación.


[1] Garrigues  Giménez A. (2009). Vida personal, laboral y familiar y tiempo de trabajo: mecanismos flexibilizadores «clásicos» en la ley orgánica para la igualdad efectiva entre mujeres y hombres. ASPARKÍA,  investigación feminista. 20. 59-79.

[2] INSTITUTO ANDALUZ DE LA MUJER. PLAN ESTRATEGICO DE ANADALUCIA PARA LA IGUALDAD DE HOMBRES Y MUJERES 2010-2013.

3.- (2007) LEGISLACION ESTATAL: IGUALDAD EFECTIVA DE MUJERES Y HOMBRES. Ley Orgánica 3/2007, de 22 de marzo, para la igualdad efectiva de mujeres y hombres (BOE de 23 de marzo de 2007).

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  1. Creo que muchas mujeres hemos dado por sentada la conciliación laboral y familiar. En general, la hemos visto como una guerra ganada, lo que no deja de ser cierto, pero que en ese afán, hemos dejado de problematizarla.

    La maternidad sigue siendo visibilizada y vivida socialmente desde una concepción biológica inmutable. Es innegable que solo las mujeres podemos parir, sin embargo; es la concepción que tenemos sobre el hecho de “ser madres” lo que la configura. “Ser madres”, bajo la concepción machista y patriarcal que excluye las nuevas formas de organización familiar (monoparentales, gays, etc.) y perpetúa una única manera de serlo, no permite legitimar otras formas de vivir y organizar la vida familiar, lo que indudablemente excluye a los hombres de su derecho y obligación de “ser padres”.

    Cuando dejemos de visibilizar “la maternidad” y el “ser madres” como una labor única y exclusiva de la mujer que pare, podremos exigir la creación e implementación de políticas públicas de conciliación para la maternidad y la paternidad, más inclusivas y diversas.

  2. Esto estaría muy bien, pero, el actual gobierno nos acaba de echar tierra encima. Y comienzo por el Ministerio de Educación que ha eliminado el programa que desde 2008 estaba destinado a crear plazas para menores de tres años, Educa3, que el año pasado contó con un presupuesto de 100 millones de euros, tenía que renovarse en 2012 y no va a ocurrir. La explicación que dio la secretaria de Estado de Educación, Montserrat Gomendio, es que la situación económica ha obligado a fijar unas prioridades que han dejado fuera ese programa, entre otros. La enseñanza para menores de tres años es una etapa más “asistencial” que educativa, dijo Gomendio. Y, aparte de que multitud de expertos y expertas no están en absoluto de acuerdo con esa afirmación, el hecho es que ese impulso de las plazas de cero a tres años se detiene, ya que no existe ninguna partida similar en el área de Servicios Sociales. El presupuesto para escuelas infantiles cae, y también lo hace la ampliación del tiempo remunerado destinado a que los padres trabajadores atiendan a sus bebés. Tendrá que esperar.

    Por otro lado, La atención a los dependientes (niños, ancianos, discapacitados) ha recaído tradicionalmente en las familias, sobre todo en las mujeres, por tanto, recortar en este capítulo no ayuda en nada a la conciliación laboral y personal. Pues bien, la financiación de la dependencia ha sufrido un recorte de 283 millones de euros, una partida entera que cada año se destinaba a las comunidades para la dependencia.

    “Estas cuentas públicas suponen un retroceso terrible. No habrá conciliación”, afirma la socióloga Constanza Tobío, experta en conciliación. “Volverá a ser un tema de segunda fila, como en los años ochenta del pasado siglo”, prosigue esta catedrática de la Universidad Carlos III. “Además, se está rompiendo el modelo puesto en marcha en los últimos ocho años, en el que la conciliación y la igualdad iban de la mano”, lamenta.
    Por tanto, y de acuerdo con Constanza Tobío también me lamento y me pregunto ¿con tantos recortes saldremos de la crisis que ellos llaman económica?


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