La economía armamentística

El señor de la Guerra

 

En el mundo hay más de quinientos cincuenta mil millones de armas de fuego en circulación. Un arma de fuego aproximadamente por cada doce personas en el planeta. Así, que para comenzar, me gustaría reflexionar sobre; ¿Cómo se arman las otras once restantes?

He pensado en una película basada en hechos reales, titulada el Señor de la Guerra. En ella podemos visualizar todo aquello que yo con esta reflexión quiero aportar. La película está situada en el mundo globalizado  del tráfico de armas. En la ella podemos ver unas consecuencias poco conocidas del final de la guerra fría; la enorme cantidad de armas que quedó disponible en los antiguos estados soviéticos, para ser vendidas a los países en desarrollo, el negocio que significaba para los países desarrollados como Estados Unidos, China, o la Unión Europea, y las inmensas sumas de dinero amasadas por los traficantes de armas con su venta a los participantes de los diferentes conflictos bélicos.

Para resolver el pequeño enigma que hemos planteado al principio, hemos de mirar lo que se esconde detrás de esa pregunta. El argumento que habitualmente se utiliza para enmascarar la industria militar y quienes realmente se están beneficiando de ella, frente a las críticas pacifistas y antimilitaristas, es la creación de riqueza y la generación de muchos puestos de trabajo.

Un ejemplo conocido de esto que exponemos, es la industria militar estadounidense, la cual genera grandes beneficios económicos. Beneficios que si analizamos, van a parar a manos de los respectivos directivos e inversores. Cierto es que esta industria genera muchos puestos de trabajo, pero ello no quiere decir que no pueda ser criticable. Esta industria se sostiene gracias a los diferentes encargos que hacen diferentes gobiernos (principales clientes). No hemos de olvidar que uno de los principales gastos de los presupuestos generales por parte de los estados son destinados a artillería. Por ello es normal que nos preguntemos si este gasto está justificado y si realmente nos da un beneficio a la hora de la creación de puestos de trabajo.

Un estudio realizado en 2007 por Robert Pollin y Heidi Garrett-Peltier, del departamento de economía de la universidad de Massachussets, nos arroja que si invirtiéramos en EE.UU (uno de los estados que es conocido por su enorme inversión en industria armamentística), mil millones de dólares en cualquier alternativa civil, como podría ser sanidad, educación o transporte público se generarían más puestos de trabajo que en una inversión militar. Según el estudio “Si la inversión se realiza en el sector sanitario o en la rehabilitación de viviendas, se genera un 50% más de puestos de trabajo que en el caso de invertir en el sector militar. Pero si la inversión se realiza en el sector educativo o en el transporte público se generan más del doble de puestos de trabajo, en ambos casos, que la misma inversión en el sector militar”.

Así pues, ¿Por qué se sigue manteniendo estas inversiones? La respuesta es sencilla, y se halla en la ambición de los gobiernos por recaudar cuanto más dinero puedan mejor, a costa de quién sea y de la manera que sea. Así, en la película podemos observar, que se prefiere mantener a un delincuente y traficante de armas en la calle, por la mera relación de intereses que mantiene con el Estado, del cual ambos se benefician de una manera abismal, enriqueciéndose, aun sabiendo, que no están actuando conforme a la ética. Bajo mi punto de vista, aunque directamente el beneficiado es “el señor de la guerra”, indirectamente, el mayor beneficiado de esta situación, es el Estado Norteamericano ya que ante el debastamiento que supondría un ataque producido por las armas que se exportarían sumergidamente (a través del traficante), el país dañado, pediría a EEUU que le abasteciera con armas para poder hacer frente al conflicto. Así esta cadena beneficiaría tanto a unos como a otros, pero como podemos observar, si no existiese el uno el otro no se podría mantener.

Anuncios

  1. Ciertamente la industria armamentista es una producción de las grandes potencias, integradas todas en la OTAN y compuesta por muchos, por los que detentan el poder hegemónico mundial. Así mismo, es importante recordar que esta industria, es básicamente masculina.

    Al afirmar esto, lo que pretendo es evidenciar que el aprendizaje social de muchas de las características vinculadas al mundo masculino, como la agresividad y la guerra, no han contribuido a la creación de un mundo más diverso que deje de temerle a las diferencias y que no tenga que inventarse guerras para imponer un único poder y una única manera de proceder social y económicamente.

    Creo que debemos feminizar el mundo, reivindicar valores asociados con lo femenino, democratizarlos y dotarlos de valor y significado. Solo bajo nuevos paradigmas, basados en la solidaridad, el respeto y la equidad podremos construir un mundo más amplio y en paz, con menos guerras y monopolios transaccionales.

  2. Considero que sería un error analizar este tema sin tener en cuenta las relaciones internacionales. Estados Unidos es un país imperialista, utiliza el armamento para la dominación de otros países. Más allá de que es interesante analizar qué inversión genera más empleo, creo que no es lo mismo la industria armamentística para defensa que para el ataque a otros países. Soy de Argentina, país claramente víctima del imperialismo.


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s