El “feminismo” del movimiento funk carioca

El movimiento funk en las favelas¹ cariocas² no es solamente un estilo musical. El funk carioca es la representación del ethos de la favela.

Según los datos de IBGE, Instituto de Estadísticas de Brasil, el censo de 2010 señaló que 1.393.314 habitantes, o sea, 22% de la población de Rio de Janeiro vive en favelas. Aunque Brasil sea considerado una gran potencia económica aún no fue capaz de mejorar verdaderamente la condición de la población en las grandes ciudades.

De esa forma, la favela se ha convertido en una otra ciudad dentro la ciudad de Rio. Es un local con cultura, valores y leyes propias, sobretodo, donde hay trafico de drogas. La policía no consigue entrar y quien manda y juzga son los traficantes. Por consiguiente, la favela ha creado su propia identidad.

En este proceso de construcción de identidad, el funk tuvo un papel muy importante, pues hizo publicidad de la favela y además legitimó este estilo de vida. Criticado por muchos y querido por otros, el movimiento funk carioca ha conseguido una gran conquista. En 2009, los diputados del Estado de Rio de Janeiro aprobaron el proyecto de ley que clasificaba el funk carioca como un movimiento cultural ya que hasta aquel año el funk no era reconocido como expresión cultural sino como música de favela. Además, esta misma ley derogó la ley que establecía condiciones y prohibía las realizaciones de fiestas de funk en Rio de Janeiro.

Las favelas son sociedades muy machistas, donde la mujer es tratada muchas veces como simple objeto, además hay gran incidencia de violencia hacia las mujeres. El funk, a través de sus músicas, empezó a tornar público los valores y la mentalidad de los hombres sobres las mujeres en las favelas. En las letras de funk la mujer es siempre tratada como objeto sexual. La fidelidad de la mujer es obligatoria y si traiciona le paga con su muerte, mientras tanto, el hombre para ser hombre tiene que tener muchas mujeres.

El símbolo de belleza femenina de la favela valora los rasgos de la mezcla de razas. Mujeres muy sensuales de pecho y cadera ancha, cintura fina, pechos de silicona, pelos muy largos y lisos y siempre bronceadas. Este símbolo sexual de la favela es deseado por los hombres y envidiado por muchas mujeres.

De esa forma, cuando el funk empezó a tener más suceso con músicas que desprestigiaban las mujeres, surgió un movimiento femenino del funk que exaltaba la independencia femenina en todos los ámbitos. Para las cantantes feministas del funk, la mujer es libre para hacer sexo cuando y con cuantos quiera, es libre para decir al hombre que lo desea, para llamarlo cuando quiera. La mujer es independiente y no necesita del hombre, mientras tanto, si este hombre tiene dinero lo que ella tiene que hacer es explotarlo. Según ellas, si los hombres desean y explotan nuestro cuerpo nada más justo que explotar los hombres económicamente.

Aunque el movimiento de funk femenino carioca sea muy criticado, las músicas tienen hecho bastante suceso en las fiestas de las diferentes clases sociales de Rio de Janeiro. Muchachas bailan moviendo las caderas hasta el suelo con una sensualidad singular. Muchos que critican el contenido de la letra musical no son capaces de estar parados con la melodía que invita a bailar. La misma mujer que critica el contenido de las letras es que la que lleva horas bailando en las fiestas funk que están por toda ciudad.

Definitivamente, la sociedad carioca está sufriendo una crisis de valores donde la legitimidad de la lucha femenina contra la dominación masculina está en manos de mujeres que no tienen la menor idea de lo que verdaderamente significa ser FEMENISTA.

1 Nombre  dado a los asentamientos precarios en Brasil. Sinónimo de chabola.

2 Quien nace en la ciudad de Rio de Janeiro.

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  1. Sin duda es un problema que la musica, que es una expresión cultural, legitime actitudes y pensamientos misóginos. Cada persona es libre de componer las letras de sus canciones, pero las personas que escuchamos esas canciones que degradan a las mujeres somos las que tenemos que mostrar un rechazo y no dejar promocionar ese tipo de música. Típico caso de las canciones de reggeaton, tan de moda, que algunas tienen letras muy machistas y acaban siendo cantadas “inocentemente” por cualquier persona, y lo queramos o no las letras de las canciones influyen en la forma de pensar, sobre todo en la gente adolescente que pueden tener preferencias por ciertos grupos o cantantes y acaban imitándolos.
    El caso de las mujeres cariocas que cantan funk desde una óptica feminista, o al menos feminista desde su punto de vista, también tienen que tener cuidado con sus letras, pues por ejemplo con el hecho de pensar que pueden explotar económicamente a los hombres, ¿están diciendo que la economía está en manos de los hombres? y ¿es justo luchar por la igualdad cuando se legitimando la posibilidad de aprovecharse de los hombres por venganza?
    No es venganza lo que persigue el feminismo, sino la igualdad sin condiciones.

  2. Estoy totalmente de acuerdo con lo que dices al final de tu post sobre que estas mujeres no tienen ni idea de lo q significa el ser feminista.

    Pienso que con sus canciones en las que ridiculizan a los hombres y en las que dicen que hay que explotarlos economicaménte, no hacen más que ponerse a la altura del machismo, alzar el sexo femenino ridiculizando y minusvalorando al masculino.

    Por otra parte creo que con su actitud y sus pensamientos lo que hacen es perjudicar a las demás mujeres creando y transmitiendo unos valores erróneos.

    Pienso que la música y todo lo artístico en general, son unos medios muy útiles y eficaces a la hora de transmitir valores, por ello deberían aprovechar la oportunidad que les da el movimiento funk para luchar por una verdadera igualdad de oportunidades y de trato entre hombres y mujeres.

  3. Me ha parecido muy interesante conocer un movimiento que desconocía totalmente.

    Estoy de acuerdo en que reivindiquen en la calle o con la música los derechos de las mujeres a utilizar su cuerpo como quieran y con los fines cuales sean, pero no a costa de menospreciar al compañero masculino ni a comportarse de la misma forma (homófoba) que se hace con las mujeres.

    Independientemente de los valores que trasmiten de los que no estoy de acuerdo en absoluto, en un lugar donde el patriarcado y el machismo se acentúa y como la autora comenta, el indice de violencia hacia la mujer es elevado, me parece interesante como surge un movimiento de visibilización de estas mujeres que son discriminadas tanto en la música como en su propia cultura.

    No solo las feministas deberíamos de criticar que estas mujeres transmitan valores esterotipados, misóginos y capitalistas, sino que se debería de criticar también, cómo el estado de Río acepta un movimiento que degrada, maltrata y subordina a la mujer , como es el FUNK.

  4. Coincido con ustedes en cuanto a que la música es un instrumento útil para la expresión de ideas y la re-afirmación de otras. También comparto la opinión de que este movimiento en particular es una versión femenina del raguetón, en cuanto a estilo musical.

    Sin embargo, creo que el movimiento funk visualiza una realidad que de otra manera no podría ser visible, sobre todo si nos centramos en el contexto de las favelas, en donde como en muchos otros contextos y en muchas otras favelas en el mundo, las mujeres no tienen voz y menos canciones que las re-inventen, aún cuando esa reinvención perpetúa ciertos roles y estereotipos.

    Creo que el funk carioca es una expresión contestataria de una situación que oprime a esas mujeres. ¿Podría ser mejor?, ¿Podría ser diferente? Quiero creer que sí. Pero ¿Según quiénes?, ¿Quiénes son las feministas? ¿Quién define qué es el feminismo?

    Para esa mujeres, ellas son feministas, y en muchos sentidos es así. Me gusta pensar que puedo elegir y que el feminismo que yo persigo nunca se arrogará el derecho a decidir quién entra o no en el movimiento. Yo persigo ideales feministas, que me ayudan a seguir caminando, a buscar el horizonte, uno más justo e igualitario.

    Considero que el movimiento Funk carioca está más vivo que nunca, precisamente porque genera ruido, porque otras mujeres, las de esas y otras favelas podrán escucharlo, reconocerse excluidas desde esa música, para luego criticarlo, mejorarlo y quizás un día trascenderlo.

    Criticar este tipo de movimientos es bueno, pero sería una práctica más justa y menos excluyente entre nosotras las mujeres si reconocemos que aún con sus debilidades, este movimiento le hace balanza y contrapeso al regueton misógino y machista.


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