¿Nos tomamos en serio?

Según los estudios de género, las mujeres son educadas para cuidar y vivir para los otros, mientras los hombres son seres que viven para sí mismos. De esa forma, los chicos no aprenden a auto cuidarse, pues tienen una madre que los cuidan y luego una novia o esposa que los cuidará, o sea, el acto de cuidar en la gran mayoría de las veces cabe a la mujer.

Quien no aprende a cuidarse no puede cuidar, pues el cuidado es la expresión máxima del amor. En ese sentido, la sociedad espera que la mujer sea la responsable por el cuidado y la dedicación de su familia. Al hombre no les es exigido esa atención lo que conlleva a una menor presión social por el cuidado a los demás.

La mujer desde chica es enseñada a preocuparse con los cuidados de la casa, con el cuidado a los demás, a echar más cuenta en como come, como se arregla, como habla, como comportase. Por tanto, a las mujeres les es enseñado un conjunto de reglas, de símbolos que las sitúan en una posición social siempre por debajo del hombre.

Según el Instituto de la Mujer, las mujeres dedicaban más tiempo que los hombres al trabajo de la casa, mientras que éstos consagran más horas al estudio, a sus empleos y al tiempo libre. El 1993, las mujeres destinaban 5 horas y 28 minutos diarios más que los hombres a las tareas domésticas, en 2001 las mujeres aún trabajaban en casa 4 horas y 12 minutos diariamente más que los varones.

Con estos datos estadísticos podemos concluir que aunque las horas de trabajo doméstico de las mujeres tengan disminuido aún siguen dedicando más tiempo a este tipo de tarea que los varones. De esa forma, es inviable que las mujeres sean igual de competitivas, pues es evidente que las tareas domésticas se concentran casi exclusivamente en las manos de las mujeres.

A partir de la discusión de los papeles de hombres y mujeres en la sociedad, tomamos consciencia de las consecuencias del patriarcado. Este sistema político y social ha construido la función de la mujer y le ha dado ese puesto de sumisión. En ese sentido es importante señalar que la concepción de género no es algo formado dentro de la barriga de nuestras madres, la concepción de género es socialmente construida.

Según el sociólogo alemán Émile Durkheim, la acción humana obedece a las maneras colectivas de pensar, trabajar y sentir externas al individuo ejerciendo un poder coercitivo sobre su conducta. Así, el patriarcado ha creado un simbólico femenino da ama de casa, de madre responsable y atenta, que orienta, que educa que ama. Características que no eran compartidas por los padres, pues a ellos fue dado la función de buscarse la vida, de trabajar, de estudiar. La mujer que intentara romper con esos roles era excluida, pues había una fuerza coercitiva social que las obligaba a aceptar ese padrón. La sociedad en que esta mujer nació ya tenía sus reglas y aquél que intentara huir de los padrones sufriría brutalmente las consecuencias.

De esa forma, los estudios de género fueron muy importantes para la emancipación de la mujer en el sistema patriarcal. Con esos estudios se pusieron en discusión los papeles determinados entre hombres y mujeres. Como consecuencia, los movimientos feministas (teniendo en cuenta que el estudio del feminismo es también estudio de género) despertaron las mujeres del valle de sombras llamado patriarcado y las incitaran a buscar su lugar de enunciación

A partir de este momento hubo una gran trasformación social que cambio substancialmente las estructuras sociales conocidas. La mujer pasó a estudiar, a trabajar, a controlar su fertilidad, a desear algo mas allá que su casa organizada y la comida en la mesa. ¿Ahora, después de muchas conquistas y avanzos, se puede afirmar que nosotras, mujeres del siglo XXI, nos tomamos en serio? ¿ Lo que sería tomarse en serio?

En pleno siglo XXI, cuya mujer moderna estudia, trabaja, concilia marido, profesión, hijos, casa, ¿se podría afirmar que esta mujer es totalmente independiente y dueña de si, dueña de su propio cuerpo, de sus emociones? Pues, mi respuesta es que no. La mujer aunque tenga obtenido muchas victorias en el campo político aún no es totalmente independiente y tampoco ha aprendido el arte del control (al menos la gran mayoría).

Según los estudios evolutivos, la mujer a lo largo de generaciones ha presentado en relación al hombre más baja autoestima lo que explica mucho los años y años de sumisión en el patriarcado. Sin embargo, el punto que quiero analizar no está en las explicaciones sobre la baja autoestima femenina y mucho menos de los motivos que las hicieron años y años sumisas al hombre. Mi punto es reflexionar sobre la mujer moderna. Esta mujer que parece dueña del mundo, pero que en realidad, no deja de ser una simple marioneta de un mercado comandado, sobretodo, por hombres.

En este sentido, quiero centrarme en la discusión actual del modelo consumista capitalista. ¿Será que la mujer que no está satisfecha con su cuerpo y resuelve poner silicona tiene amor propio?¿Será que la mujer que se somete a diversas intervenciones quirúrgicas en nombre de la belleza se quiere de verdad? ¿Será que la mujer que gasta más de la mitad de sus rendimientos en bolsos y ropas tiene como prioridad su verdadero bien estar?

Yo contesto que no. La baja auto estima de las mujeres las ha llevado a consumir fácilmente todo lo que el mercado dicha como necesario. Hasta las que se creen más listas están gastando fortunas en cremas de belleza olvidándose que una vida más tranquila, sin stress es mucho más eficiente que la mejor crema del mundo.

Saliendo del tema del consumo femenino, vamos hablar de Japón y la obsesión de tener los pies pequeños, hablar de las mujeres jirafas en África, hablar de tantas otras mujeres que en nombre de la belleza (socialmente construida) se mutilan, se machucan y sufren. Entonces, vuelvo a la misma pregunta ¿Será que nos estamos tomando en serio?

Por fin, contesto a las dos preguntas subrayadas señalando que no nos tomamos en serio, nosotras no nos amamos. Primero, vivimos demasiadamente la vida de nuestros amigos y familiares. Somos nosotras que cargamos el peso de los demás. Somos nosotras que aún libertadas de la sumisión patriarcal seguimos esclavas de nosotras mismas, esclavas del mercado, esclava de lo piensan los hombres sobre nuestro cuerpo, nuestra edad, nuestra inteligencia . Si verdaderamente deseamos tomarnos en serio tendríamos que ponernos en el centro de nuestras vidas, pasar a tener más control de nuestras actitudes y preguntarnos continuamente. ¿Lo que deseo? ¿Es eso mismo que quiero? ¿Hago eso por mi o por el otro?

La consecuencia de esa forma de pensar es la formación de mujeres más seguras y más conscientes de sus escojas, por tanto, más satisfechas. De esa forma, tomarnos en serio es un cambio de actitud que conlleva a una vida más ligera, controlada y al verdadero camino del continuo avanzo femenino.

Anuncios

  1. Estoy muy de acuerdo con lo que expones en el post.
    Las tareas del cuidado y el propio AUTOCUIDADO son primordiales para centrarse en una misma. Aprender a conocernos y a cuidarnos es imprescindible para poder alcanzar la felicidad.

    El control del cuerpo femenino por el sistema capitalista: los estereotipos de belleza, la eterna juventud… conlleva una insatisfacción permanente de la propia estima. Es un desgaste físico y psicológico que conlleva incluso a enfermedades como la anorexia, bulimia, obsesiones….

    Para poder vivir para nosotras mismas y no vivir para los demás es necesario un cambio social, una corresponsabilidad de las tareas domesticas y un empoderamiento de las habilidades positivas de las mujeres.

    Pero, ¿ que es lo que produce esta continua insatisfacción permanente de la mujer a pesar de todos los avances que se han producido?
    ¿Es por esta insatisfacción por lo que persiste la desigualdad o es la desigualdad la que induce a que la mujer no encuentre su propio bienestar?

  2. Sí es cierto que aunque hemos avanzando en el camino de la liberación de las mujeres aún nos quedan más batallas. Yo creo que en parte el problema de la insatisfacción de algunas mujeres es que la liberación ha sido más bien integrar a las mujeres en un mundo ya creado, y que ha sido creado por hombres; entonces el problema radica en que no hemos deconstruido las estructuras que existían para construir unas nuevas basadas en otros valores.
    Así por ejemplo las mujeres tenemos la libertad de hacer lo que queramos con nuestro cuerpo, sí, pero hay que preguntarse si esas decisiones que tomamos son realmente libremente tomadas o están persuadidas por elementos externos (como el caso que nombras en tu post de gastar fortunas en cremas de belleza). O el hecho de que las mujeres ya sean parte del mercado laboral, sí, pero ¿en qué condiciones?¿

  3. Poco más puedo añadir en este artículo, me parece muy interesante y muy bien argumentado. Es cierto que las mujeres “modernas” seguimos cargando la losa del cuidado, del trabajo doméstico y además, seguimos padeciendo ese techo de cristal que nos impide acceder a puestos de decisión.
    En este sistema capitalista en el que vivimos, donde el consumo es lo esencial, las mujeres somos un buen mercado. ¿No os han comentado alguna vez?, “…si te sientes triste, vete a una tienda, cómprate un vestido y date un homenaje, porque tú lo vales…”. Nos lo han vendido en infinidad de ocasiones como terapia.
    En cuanto al ideal de belleza, siempre hemos marcado las mujeres los primeros puestos, cuerpo 90-60-90, cabello sin canas, maquillaje, ropa, fármacos, etc. Además del negocio de los laboratorios para paliar la disfunción sexual femenina, molestias menstruales, signos de menopausia, ansiedad, depresión, etc. Sí, sí, todo un gran negocio este.
    Por tanto, quiero hacer también un llamamiento a las mujeres, para que de una vez por todas, nos tomemos en serio, actuemos como el 52% que somos de la población mundial, y no dejarnos embaucar por el sistema, porque nosotras lo valemos.

  4. Me gustaba mucho el post y estoy acuerdo con los dos comentarios de “marya2012” y “feminista12”. Nos quedan mas batallas pero en otro lado hay questiones con eso tema:
    – Podemos compartir un muyer o un hombre lo que tiene el mismo edad? Por ejemplo un hombre de 30 años y un mujer de 30 años (quien ya tiene un hijo pequeño o esta embarazada)? Creo que los personas en mi ejemplo no tienen lo mismo oportunidaded y tampoco pueden tener lo mismos oportunidades en el mercado del trabajo.
    – Como cambia la carrera de mujer y la vida de mujer si esta embarazada o tiene un hijo?
    Los diferencias nacen porque las mujeres son los que quedan en casa y los hombres van a trabajar y eso es un tradicion hasta estamos en el mundo.
    – Pero en otro lado porque un mujer no puede tener lo mismo carrera como un hombre si tiene los mismos papeles y lo mismo educación?
    Asi eso tema es muy interesante y tambien muy dificil. Los mujeres luchan entra los tradiciones (que ellas tienen que estar en casa y cuidar a los hijos y su marido)? Podemos imaginar un familia donde el marido esta en casa y la mujer trabaja? Hay pero no mucho ejemplo por eso.
    Para tener cambias y mas desigualdad tambien tenemos que pensar que esos diferencias son porque tenemos esos tradiciones. Y cambiar tradiciones de cientos y cientos años es muy dificil.


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s