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TRIPLE DISCRIMINACIÓN

TRIPLE DISCRIMINACIÓN

Según el grupo de inmigración de ATTAC-Madrid, denuncia la triple discriminación que llega a sufrir una mujer, por el hecho de serlo, por trabajadora y por ser inmigrante.
Debido a la situación por la que está pasando el mercado laboral actual, los sectores de trabajo a nivel irregular son los que más demandan la presencia de trabajadoras extranjeras, al ser trabajos precarios. Se caracterizan por tener características de inestabilidad y sin protección jurídica, como pueden ser los siguientes trabajos que se mencionan:
• Trabajos domésticos no pagado o mal remunerado, caracterizado por ser degradantes y precarios, con jornadas de 16 horas diarias, salarios bajos y con dependencia del empleador. No está incluido en el Estatuto de los Trabajadores, por lo que no está regulado.
Este tipo de trabajo no debería de existir, ya que a mi parecer es lo más parecido a la esclavitud, a cambio de una recompensa precaria.
• Trabajos cuyas actividades están relacionadas con la prostitución, dando lugar a la estigmatización y vulnerabilidad de las que lo practican, y a su exclusión social.
La alegalidad de la prostitución da lugar a la posibilidad de la explotación, tráfico de personas y trabajos forzados.
No estoy de acuerdo con la trata de blancas, pero creo que si se regularizara la prostitución para todas aquellas mujeres que quieren utilizar su cuerpo para ganarse el dinero, que no hace otra cosa que vender los recursos personales que tiene como en los demás trabajos, así se evitaría todo los problemas que existen de explotación, corrupción y proxenetismo presentes en nuestra sociedad.
Las circunstancias de hacinamiento, acoso económico y marginalidad, provocan que las mujeres inmigrantes pasen por condiciones de intolerancia y vulnerabilidad, que dan lugar a situaciones de violencia de género. A esto se le puede sumar el no tener apoyo de redes sociales, información más directa, búsqueda de vías y ayudas de protección. Muchas de éstas temen denunciar al no estar regularizadas. También afectan las carencias materiales, lingüísticas y administrativas que retraen a la víctima para dar el paso.
Por ello es un tema importante de exponer, que ya es un problema ser mujer para conseguir un trabajo, encima el ser inmigrante no favorece, ya que si en su caso se encuentra algún trabajo, este será en las peores condiciones que puedan existir.

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  1. Algunas de las situaciones que ha expuesto mi compañera las he podido ver en el centro donde he realizado mis prácticas del máster. En este centro existe un servicio de atención a las personas inmigrantes, y creo que podéis imaginar algunas de las situaciones que he visto, y la impotencia que he sentido con algunos casos. Por ejemplo: mujer de nacionalidad rumana, empleada de hogar interna, trabaja todos los días de la semana, sin vacaciones; despedida por su jefa cuando le comunicó que iba a darse de baja médica por depresión. La mujer fue al centro para informarse de sus derechos y qué debía hacer para denunciar lo sucedido. No obstante, su caso es difícil que salga bien porque debe demostrar que trabajaba en la casa, y no tenía pruebas para demostrarlo. Otro caso es el de una mujer de nacionalidad latinoamericana, trabaja como empleada de hogar interna, aparte de trabajar muchas horas al día y no tener vacaciones, mi tutora del centro me comentó que sospechaba que la mujer recibe malos tratos por parte de su jefe, quien la controla cuando sale de casa para hacer recados, la llama constantemente al móvil mientras está en la calle, incluso la grita y la insulta a través del móvil. Imaginad el calvario que está soportando esta mujer.

    El colectivo de mujeres inmigrantes es MUY vulnerable a sufrir cualquier clase de violencia, cualquiera, desde violencia de género hasta abusos sexuales. Muchas de estas mujeres pueden desconocer que están siendo explotadas, o son conscientes de ello, pero desconocen el idioma y/o los recursos de los que disponen para denunciar lo que les ocurre. En otras ocasiones no denuncian por miedo, y soportan todo tipo de situaciones y abusos, ya que muchas veces estas mujeres representan la única fuente de ingresos económicos de la familia.

    Esta situación es lamentable, pero también lo es el racismo que aún existe en esta sociedad, que ve a los inmigrantes como personas u objetos que no valen nada e incluso los considera una amenaza, pues muchas personas creen que los inmigrantes les quitan empleo, cuando muchas de estas personas están trabajando en condiciones muy precarias y sin ningún tipo de protección jurídica.

  2. Me ha parecido realmente interesante la aportación tanto de mi compañera Gema como de Patricia con su experiencia en el ámbito “más real”.
    Parece irreal que aún hoy en día siga existiendo discriminación en la que se suman y hacen que aumente esta discriminación por razón de nacionalidad y sexo.
    Con referencia al trabajo domestico resaltar que se sigue desarrollando por parte de las mujeres, en el momento en que las “mujeres occidentales” abandonan ese ámbito hacen que lo ocupen otras mujeres, en este caso mujeres inmigrantes, los casos realmente preocupantes son aquellos en los que no existe legalización de la situación, pero aún en casos legalizados debemos considerar importante el ver que este círculo hace que los hombres sigan sin hacerse cargo de las labores domésticas.
    Los casos de trata de blancas están fuera de discusión ya que es una discriminación en la cual se deja de considerar a la mujer como persona llegando a utilizarla como mero objeto de ganancia de beneficios.
    Incluso en los casos de inmigrantes que vienen con contratos de trabajo a España se encuentran con situaciones de trabajos precarios, lo que demuestra la mayor vulnerabilidad que puede tener este colectivo

  3. Estoy de acuerdo con mis dos compañeras, pues en el siglo XXI en el que estamos todavía existe, racismo (aunque yo lo llamaría clasicismo, puesto que el jeque árabe no nos molesta pero si un ciudadano de a pie de cualquier país) y si se es mujer aun existe mucha mas vulnerabilidad. La mujer tiene que soportar ser tratada como un ser inferior y encima como inmigrante, esto hace que se les trate como objetos y no como personas. El trabajo doméstico (sector femenizado) en cualquiera de sus modalidades es trabajo precario, mal pagado y de economía sumergida. Los indices de precariedad, vulnerabilidad y/o exclusión social de mujeres inmigrantes ocupadas en este sector son sensiblemente superiores a los de las mujeres españolas, ya son inmigrantes y a la misma vez mujeres.

    Con respecto a la prostitución decir que, muchas de ellas son engañadas desde sus países de origen con un futuro mejor para ellas y para sus familias y llegan a nuestro país o cualquier otro con la ilusión de cambiar sus vidas. Cuando llegan aquí se encuentran con que tienen que ejercer la prostitución les guste o no y la gran mayoría son amenazadas-obligadas para ejercer el trabajo mas antiguo del mundo. Pienso que si se legalizara no habría tanto trafico de mujeres, aunque ningún gobierno no está por la labor, pues es mucho dinero el que deja dicho trabajo ilegal.


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