Violencia de género en adolescentes… Mitos del amor romántico

http://http://www.youtube.com/watch?v=xitW_9WRoek

Este vídeo me ha parecido realmente interesante. Es una campaña contra la violencia de género en chicas adolescentes.

Es un tema, que personalmente me preocupa bastante. He tenido la posibilidad de hablar con varias chicas adolescentes sobre este tema.

Tienen demasiadas creencias falsas sobre las relaciones de parejas, como bien dice el vídeo. Todo esto es debido a los mitos del amor romántico. Los mitos que sustentan el amor romántico son un conjunto de creencias sobre la supuesta naturaleza del amor, creencias compartidas por el conjunto de la sociedad, consideradas como verdades absolutas, que son prácticamente imposibles de cumplir y que, por tanto, generan frustración e insatisfacción. Las personas expertas en violencia de género los consideran como una de sus múltiples causas. Algunos de estos mitos son:

  • Mito de la “media naranja”, que presupone que la pareja se elige porque se tiene predestinada y que no hay otra elección posible.
  • Mito del emparejamiento o de la pareja, que da por hecho que lo natural y universal es la pareja heterosexual y la monogamia.
  • Mito de la exclusividad, o de que no se puede amar a dos personas a la vez .
  • Mito de la fidelidad, que determina que todos los deseos deben satisfacerse con una única persona.
  • Mito de la equivalencia, creencia de que enamoramiento y amor son lo mismo y si una persona no está apasionadamente enamorada es que ya no ama a su pareja.

  • Mito de la omnipotencia, lo que supone que con el amor basta para solucionar todos los problemas.
  • Mito del libre albedrío o creencia de que nuestros sentimientos amorosos son íntimamente nuestros, sin influencias biológicas, sociales y culturales.
  • Mito del matrimonio o de la convivencia, que establece este vínculo como el único posible para el amor y, además, de carácter duradero.
  • Mito de la pasión eterna o de la perdurabilidad, que promueve que la pasión y el amor, al igual que el matrimonio, tienen que ser duraderos.

El mas importante para mí y con el que debemos acabar es con este maldito mito:

  • Mito de los celos, considerando su presencia como un signo de amor. Los celos constituyen, sin duda, una de las causas de violencia contra las mujeres en la pareja.

Dichas adolescente no ven que los celos, son un síntoma de la violencia de género, esto es demasiado preocupante. Muchas chicas sufren violencia de género Y NO SABEN IDENTIFICARLAS COMO TAL.

 

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  1. Estoy de acuerdo con Aida, estas creencias suponen un peligro para la sociedad porque ayuda perpetuar que se den situaciones de violencia de género.

    Sin embargo, es muy difícil romper con esto porque todo lo que nos rodea ayuda a que estas ideas se mantengan, en el caso de los adultos, y se creen, en el caso de los niños y jóvenes. Es por esto, que considero que es necesaria una educación más humana con la que consigamos de nuestros jóvenes una buena autoestima, esto es importante en el caso de las mujeres sobretodo.

    Es por esto que necesitamos recibir una educación de género de forma transversal desde la infancia hasta llegar a la universidad.

  2. El artículo me ha parecido muy interesante, porque la violencia de género en adolescentes es una cuestión que me desconcierta. Con la cantidad de información con la que hoy se cuenta y la facilidad para acceder a ella, cómo puede ser que generación tras generación se reproduzca las mismas situaciones.
    José Luis Sangrador, profesor de psicología, dice que la importancia del amor es cultural, y que el amor es una realidad inferida, un constructo psicológico. Pero la cuestión es por qué algunas chicas creen que la felicidad depende de la pareja y no de ellas mismas, por qué acaban embarcándose en relaciones de pareja solo para evitar sentirse pequeñas e inexistentes. Por qué acaban eligiendo a chicos que minan su autoestima cuando lo que desean es todo lo contrario. Solo se me ocurre pensar en echarle la culpa a la educación, al concepto que de uno mismo han ido generando la familia, los amigos y la sociedad y que acabamos aceptando como ciertos. Si además, ese autoconcepto que al final tenemos de nosotros, no nos hace valorarnos como seres individuales y únicos, quedamos a merced de quien quiera manipularlo.

  3. “El amor como ideología cultural pero también como configurador de prácticas sociales e individuales, es parte intrínseca del proceso de construcción de las relaciones de género”( Esteban, Medina, Tabora 2005:208) , por lo que al abordar el tema del amor, es necesario tener en cuenta el contexto histórico y la formación socioeconómica, la edad, las diferencias con que cada sexo expresa este sentimiento y en última instancia, cuando hablamos de amor sexual podríamos valorar hasta la singularidad con que cada personalidad manifiesta este sentimiento. Es una realidad que en el ser humano, el amor es un sentimiento real, el resultado de una emoción basada en la atracción y la admiración de un sujeto hacia otro, que puede ser o no ser correspondido. Para Erich Fromm el amor es un arte y, como tal, una acción voluntaria que se emprende y se aprende, no una pasión que se impone contra la voluntad de quien lo vive .
    Pero al hablar de funciones sociales del comportamiento amoroso nos referimos al papel que representa el amor en la sociedad en que están inmersos los individuos que lo sienten. Cada cultura y cada época histórica ha favorecido la existencia diferentes formas de amar, y cada una de ellas cumple o ha cumplido una serie de funciones en las sociedades en la que se han manifestado, pero desde una perspectiva feminista, (Lagarde 2005: 359), “en la visión feminista, el amor es histórico – está condicionados por las épocas y las culturas –, está especializados por géneros – tiene normas y mandatos diferentes para los varones y las mujeres – y va de la mano con el poder. El vínculo entre el poder y el amor es central en la visión feminista del amor”.
    Si al hablar de la funcionalidad biológica del fenómeno amoroso podíamos señalar una función de aumentar las probabilidades de transmisión genética propias a las próximas generaciones, respecto a las funciones sociales del comportamiento amoroso podemos señalar el deber de mantener el orden social, con un tipo de amor prescrito distinto para cada sistema social en función de sus propios intereses, que en la mayoría de los casos suelen ser masculinos.
    Durante el proceso de socialización aprendemos como debemos sentirnos cuando estemos enamorados, cuándo debemos enamorarnos, qué características son deseables en el otro para enamorarnos de él (sexo, edad, clase social, estado civil, atractivo físico, actitudes y aptitudes en general), cuáles son las pautas y el ritmo de seducción adecuados, que se espera de la gente cuando se enamora, cuáles son los lugares apropiados para enamorarse, etc.
    En las relaciones entre adolescentes , es posible observar los diferentes comportamientos entre chicos y chicas y el sexismo que rige sus relaciones, es decir, no son relaciones de cooperación sino de competencia, discriminación e incomprensión. Desde la escuela es posible observar cómo chicas y chicos tienen distintos comportamientos, actitudes y roles, y distintas expectativas ante la vida.
    En el mundo de la adolescencia, periodo por excelencia de búsqueda de identificación como género y de formulación de guiones o modelos de vida, podremos ver claramente como la chica concede mayor importancia al mundo amoroso y afectivo de los chicos. El “yo” de la chica adolescente vive la fantasía del amor, donde transcurre su tiempo y desarrolla su espacio. El chico adolescente también vive la fantasía pero su tiempo y su espacio lo divide entre la acción, la fantasía de aventuras y, dentro de ésta, la fantasía erótica o amorosa. El hecho de que las mujeres concedan tanto tiempo, espacio imaginario y energías al amor, debe ser por la gran importancia que éste y su formulación social (matrimonio o la convivencia en pareja) tiene para la consecución del bienestar económico, sentimental, sexual, etc. Y no es que la convivencia en pareja no reporte beneficios económicos y afectivo-sexuales para los varones, pero éstos centran su interés, sobre todo, en conseguir un puesto en la sociedad y en ser reconocidos y considerados por los demás varones mientras que la mujer lo centra en el amor y en las relaciones con las personas; es decir, que el chico busca su identidad en el logro de una profesión y un reconocimiento social y la chica en el logro de un ideal amoroso. A veces ésta puede buscar su identidad en el logro de los dos aspectos, amor y profesión, escapando del uno al otro, entrando en contradicción entre ambos o supeditando uno (generalmente la profesión) a otro. Por otra parte esta sociedad, al no considerar a la mujer como sujeto en primera persona sino como sujeto-objeto, en función de otro, que es el primero, hace que ella estructure su mundo, o guión de vida, en torno a las relaciones con él o los otros. Por tanto, sus temores y miedos también deben estructurarse en torno a la posibilidad gratificante de estas relaciones, es decir, en torno a las posibilidades de amor.
    Pero el predominio de un estilo amoroso u otro o de unas creencias sobre el amor u otras no depende exclusivamente del género si no que intervienen también otras variables o factores relacionados con la estructura social y los valores culturales imperantes, tal y como resumen Silvia Ubillos y cols. (2003).
    Así, por una parte, en lo relativo a los factores estructurales, la ratio entre hombres y mujeres es relevante en el estilo de amor dominante. En las sociedades con más hombres que mujeres se valoraría a las mujeres existentes, predominando una imagen idealizada de la mujer y de la familia y una idea romántica no pasional del amor; en cambio, en las sociedades con más mujeres que hombres se desvalorizaría a la familia y al matrimonio y predominaría un estilo de amor lúdico y erótico con poco compromiso.
    En cambio en las sociedades con mayores niveles de igualdad de género habría menos diferencias entre hombres y mujeres en la importancia asignada a los recursos económicos y a la realización de tareas de cuidado como criterios para elegir a la pareja, de modo que los criterios serían más similares entre hombres y mujeres.
    En definitiva, el desarrollo económico y social de un entorno permite a la persona valorar más los aspectos subjetivos que los prácticos, motivo por el cual este desarrollo reforzará la importancia del amor pasional como criterio y requisito para elegir pareja íntima y formar una familia (mientras que las situaciones de carencia se pondrían sobre la mesa necesidades de tipo práctico y, por tanto, otros criterios de elección). No podemos olvidar que en las relaciones amorosas se produce un intercambio, sistemático de bienes y servicios entre los miembros de la pareja que de una u otra manera si la mujer no se erige, como individuo económicamente independiente, el amor termina siendo un instrumento de sometimiento.

  4. Me ha parecido muy interesante este artículo porque he estado realizando varias investigaciones sobre estos temas en varias instituciones. Una en un colegio de Ayamonte a niños y niñas de 12 años y el otro, en la Universidad de Huelva a alumnos y alumnas del grado de Educación Primaria.
    Los resultados de ambos estudios son muy interesantes porque estos jóvenes no dejan de reconocer que los mitos son los que les envuelve la vida y los que los “hacen felices”. Hay comentarios dentro de las entrevistas como: “sin el no puedo hacer nada en mi vida”. “yo le digo a mi novio que solamente soy de él”, “si miras a otra persona es porque no me quieres”, “yo le pegaría si le mira el culo a otra”, “yo soy muy celosa y eso no es malo”….etc.
    Con todo esto, he llegado a la conclusión de que los mitos están muy arraigados a los jóvenes de hoy día y que gracias a estos las relaciones entre adolescentes se basan en 5 pilares principales:
    -Celos
    -Aislamiento
    -Abandono
    -Control
    -Estereotipos
    Estos, son muy peligrosos dentro de las relaciones de pareja porque determina una violencia total hacia las mujeres, dejándolas una vez más subordinadas y dentro de un rol clásico donde la mujer es más vulnerable, hay que protegerla, debe estar callada y tener una estética totalmente femenina.

  5. Este post del año pasado nos permite, a las alumnas del máster de género y ciudadanía del curso 2013/14, realizar comentarios destacando la realidad tan severa y actual de estas agresiones enmascaradas bajo el paraguas del amor y la afectividad.
    Hace relativamente poco, en noviembre del pasado año, publicó María R. Sahuquillo en El País, un artículo que bajo el título “Sexismo a golpe de WhatsApp” analizaba como los adolescentes replican los patrones machistas y cómo las redes sociales están sirviendo de acicate para estas prácticas.
    Unos meses antes Silvia Quílez escribía una noticia similar en la que destacaba que los adolescentes en su mayoría no eran capaces de detectar las actitudes relacionadas con la violencia de género, rebajando el estatus a problemas con la pareja.
    ¿Qué está pasando con nuestros adolescentes y qué importancia tienen los medios en la eternización de estos patrones de conducta?

    Referencias
    Quílez, S. (2013). Los adolescentes “no detectan las actitudes” de la violencia de género. RTVE. Consultado en http://www.rtve.es/noticias/20130601/adolescentes-detectan-actitudes-violencia-genero/676480.shtml
    Sahuquillo, Mª R. (2013). Sexismo a golpe de WhatsApp. El País. Consultado en http://sociedad.elpais.com/sociedad/2013/11/19/actualidad/1384895182_866639.html

  6. Es muy interesante el artículo como los comentarios que comentan en relación a este tema que pasa entre los adolescentes, como hay otras cosas que suceden de violencia entre compañeros de escuela o cuando van a un lugar a bailar y son agredidos por otros, hay algo para saber http://jorgeguldenzoph.com/fenomenos-sociales/prevencion-lleva-el-acento-en-la-o-y-no-en-la-n/ y que explica un poco más sobre este tema, como hay cosas http://www.youtube.com/user/jorgeguldenzoph que es bueno leer para comprender el porqué de las reacciones de los jóvenes.


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