Colombia, sin igualdad de género

Claudia Vanegas, una abogada con especialización en derecho laboral coincide con el último estudio sobre Disparidad de Géneros del Foro Económico Mundial, FEM: en Colombia las mujeres no tienen iguales oportunidades que los hombres.
“Por experiencia propia, uno, en calidad de mujer, no es tratada con igualdad; sigue siendo víctima de violencia; los salarios son más bajos que los de los hombres, el servicio a salud no es igual. Incluso en la política, somos menos las mujeres”, aseguró.
Precisamente, de acuerdo con el más reciente estudio sobre el tema, el país pasó de ocupar la posición 22 entre 115 en el 2006, al lugar 55, entre 134 en el 2010, entre 134 países de todos los continentes. Aunque mejoró en relación con el año anterior, cuando ocupó el lugar 56.
Uno de los frenos en cuanto a la equidad de género está en la baja participación de las mujeres en la fuerza laboral, ítem en el que Colombia ocupa el lugar 113, entre 134 naciones. El FEM usa un indicador de cero a uno para medir la igualdad, donde uno indica que hombres y mujeres tienen los mismos derechos. En participación laboral femenina, Colombia saca 0,55 y en equidad salarial 0,59.
En aspectos como la participación económica y oportunidades igualitarias para hombres y mujeres, el país fue calificado con 0.6941, ocupando el lugar 45 en el listado total. En igualdad educativa, Colombia fue calificada con 0.9956, ocupando el lugar 44.
Frente al tema de la salud, ocupamos el lugar 40, con una calificación de 0.9791.
Frente al tema de participación política, la “calificación” no fue muy buena. El país ocupó el lugar 80, con una puntuación de 0.1018 sobre 1.0. Según el estudio, por cada 90 hombres en el Congreso, hay apenas 10 mujeres; y en cargos ministeriales, por cada 79 hombres en cargos ministeriales, hay 21 mujeres.
Mientras que se estima que los hombres colombianos ganan 10.080 dólares al año, las mujeres ganan 7.138.
Menos sueldo
El problema de la desigualdad salarial es uno de los temas que más preocupa a las mujeres del país.
Clara Mercedes Suárez, médico en una clínica bogotana, asegura que ella gana, en promedio, un 15% menos que sus colegas hombres, pues su contrato tiene salario y condiciones diferentes y no entiende los motivos.
Según Carmen Elisa Flórez, profesora de la Universidad de los Andes,
las grandes transformaciones demográficas, sociales y culturales de la segunda mitad del Siglo XX incorporaron grandes cambios en la composición, tamaño y funciones de la familia, cuyos impactos sobre el mercado laboral aún se están procesando. Entre ellos se encuentra el aumento del costo de oportunidad de quedarse en la casa y el aumento de la disponibilidad de tiempo de la mujer durante la vida productiva.
Esto se tradujo en un importante crecimiento de la tasa de participación laboral de la mujer, que pasó de niveles del 36% en 1982 al 48% en 1997 en las siete principales ciudades del país.
Sin embargo, la incursión de las mujeres al mercado de trabajo ocurrió al tiempo con una gran desigualdad en los ingresos laborales frente a los hombres. Son muchas las razones culturales que refuerzan esa tendencia. La sociedad todavía ve al hombre como el proveedor de la familia y las compañías tienden a remunerarlo mejor. Las empresas conservan una concepción patriarcal que privilegia los valores y atributos ligados al hombre. A menudo, en posiciones equiparables, al hombre intrínsecamente se le atribuyen más capacidades innatas que a la mujer y se le remunera mejor, según explica José Manuel Acosta, presidente de Human Capital en Colombia.
El embarazo también se convierte en un factor de discriminación salarial, asegura la experta. De acuerdo a la docente, en sectores económicos que concentran mano de obra femenina en edad fértil, se calcula que se compromete el 25% del tiempo laboral productivo tan sólo por la licencia de maternidad, lo que se refleja en una diferencia salarial de proporción similar frente al género masculino.
Hay otras razones para la reducción del tiempo comprometido en el trabajo por parte de la mujer, ligadas a sus prioridades de vida.
Mientras los hombres le dan mayor importancia al salario, las mujeres se inclinan más por temas como la flexibilidad horaria.
Los mejores
Los países nórdicos Islandia (1), Noruega (2), Finlandia (3) y Suecia (4) siguen registrando el mayor nivel de igualdad entre hombres y mujeres, de acuerdo con el Informe del Foro Económico Mundial.
Según el índice correspondiente, el nivel de igualdad de géneros en Francia (46) disminuyó debido a que en los últimos doce meses la cantidad de mujeres que ocupan cargos ministeriales ha mermado.
Estados Unidos (19) achicó la disparidad de géneros y ascendió 12 puestos, posicionándose por primera vez entre los 20 mejores países en los cinco años de historia del informe. Este ascenso es atribuible a la mayor cantidad de mujeres que ocupan puestos de liderazgo en la administración actual y a mejoras en la brecha salarial.
“Los países nórdicos siguen liderando la tarea de eliminar la desigualdad de género”, afirmó Klaus Schwab, fundador y presidente ejecutivo del Foro Económico Mundial. “La baja disparidad de género de estos países está directamente relacionada con un alto nivel de competitividad económica. Para que un país crezca y prospere, las mujeres y las niñas deben tener igualdad de oportunidades. Aún es necesario que ocurra una auténtica revolución en materia de igualdad de género, no sólo para movilizar a un grupo más grande de talentos tanto en términos de volumen como de calidad, sino también para crear un sistema de valores más piadoso en todas nuestras instituciones”.
En América Latina y el Caribe, Trinidad y Tobago (21) y Cuba (24) ocupan los primeros puestos. Argentina (29) es otro de los países con sólidos resultados. Brasil (85) y México (91) están en la segunda mitad de la clasificación, y Guatemala (109) sigue ocupando el último puesto en la región.
Pakistán (132), Chad (133) y Yemen (134) son los países con mayor disparidad entre hombres y mujeres en 2010.

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  1. Estoy totalmente de acuerdo que para que un país crezca y prospere, las mujeres y las niñas deben tener igualdad de oportunidades .Y a la vista de los puestos que ocupan los países más desarrollados y avanzados socialmente según el Informe del Foro Económico Mundial (Islandia, Noruega, Finlandia y Suecia) este hecho se corrobora. Sin embargo, hay un dato alarmante en estos países que encabezan la lista y es el referido al grado de violencia de género que sufre la población femenina, sobre todo en Finlandia y Suecia donde prácticamente la mitad de las mujeres han sido víctima de la violencia de género por parte de algún hombre. Para mí, es un ítem que debería de restar muchos puestos.

  2. Colombia, es un país que lamentablemente se ve afectado por un conflicto armado interno que parece histórico y que diariamente continua cobrando la vida de la población, la vida es poco valorada en Colombia, los diferentes gobiernos de turno han mostrado interés en posicionar el país como ofertor de servicios y pieza clave en la consolidación del sistema neoliberal, donde pocos tienen mucho y muchos tienen muy poco, pero es ineficiente en la consolidación de políticas y estrategias que garanticen la calidad de vida y la protección de los derechos humanos de las personas.
    Los logros que se han alcanzado en materia de derechos y reconocimiento del conflicto armado, ademas las estrategias para lograr la paz han venido de grandes procesos de movilización de la sociedad civil que le exige al Estado actuar frente a los actos criminales de grupos armados, algunos incluso vinculados al estado.
    En este orden de ideas,los temas de género y equidad pasan a ocupar un segundo plano, pues se da prioridad a atender otras problemáticas sociales y se invisibiliza y obvia la importancia de atender todo lo concerniente a la realidad de inequidad de las mujeres en todos los ámbitos de su vida, gracias al movimiento social de mujeres se han logrado las leyes que apuntan a reconocer y transformar la situación de las mujeres, así como la creación de la Concejeria presidencial de las mujeres, pero las deudas continúan siendo grandes en cuanto a asignación de recursos y aplicación de las normativas, el camino es largo y solo será posible cuando los Estados reconozcan que la igualdad de género es indispensable para garantizar la calidad de vida de toda la población.


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