Yo decido

Yo decido

¿Determina la cantidImagenad de ciudadanos y ciudadanas la riqueza de la nación? Este ideal del pasado siglo XVI ha llegado a nuestra sociedad con muchas connotaciones sociales y políticas.

Desde hace algunos siglos, el poder patriarcal castigaba a la mujer en edad reproductiva por no poder tener hijos con la exclusión de la sociedad, por no querer tener a dichos estando embarazada con penas muy severas, e incluso se valoraba más el matrimonio, la sexualidad y la capacidad de la mujer para dar descendencia que a la propia mujer en sí, es decir; a la mujer se la trataba como mera herramienta de la sociedad para fabricar hijos y cuantos más mejor.

Con todo esto se le daba una crucial importancia al papel de la familia para la transmisión de la propiedad y la reproducción de la fuerza de trabajo.[1] Pero a su vez,  lo que verdaderamente intenta un Estado es tener total hegemonía sobre la mujer y por ello lanza una cruel batalla hacia esta por el control de su cuerpo y de su decisión a reproducirse o no hacerlo, es decir; controlar en todo momento lo que hace la mujer con se sexualidad reproductiva y no reproductiva.

Si tratamos este discurso unos siglos más tarde (siglo XIX), podemos observar que en muchos países se había logrado de alguna manera que la mujer tuviese el control de su cuerpo, decidiendo con ello que es lo que quería hacer y cuándo pretendía hacerlo. Pero, con las políticas truncadas de algunos gobiernos hoy en día y contra las mujeres, esta guerra ha vuelto a resurgir con el único objetivo de controlar una vez más algo que ellos no pueden fiscalizar de otra forma que no sea con la opresión directa o indirecta hacia la mujer.

El fin de esta incansable batalla del sistema patriarcal que tenemos impuesto, es que la mujer vuelva a los cánones antiguos. Estos son la vuelta a su casa por consiguiente, la salida de la esfera pública y, la dedicación a la familia, a su marido y a la reproducción de materia de trabajo futura como son los hijos. (Varones preferentemente).

 

“Yo decido”, es el lema que tengo en este artículo porque contraria a las políticas que se cuecen en España, yo como mujer decido que hacer con mi cuerpo puesto que no me considero una máquina reproductiva, si por el contrario me considero persona con capacidad de decisión propia y MUJER. 

Y con respuesta a la pregunta lanzada anteriormente, no creo que sea la cantidImagenad de ciudadanos y ciudadanas la riqueza de la nación, si por el contrario es un Estado donde toda persona por el simple cometido de serlo pueda decidir sobre lo que quiere y aún más cuando hablamos de control del propio cuerpo.

 

[1] Silvia Federichi;Calibán y la bruja.2010

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  1. Es indignante que las políticas jueguen con la función de reproductora que, por suerte o por desgracia nos corresponde a nosotras.
    Si damos la vuelta a la tortilla y fueran el hombre el que pudiera reproducirse ¿se plantearían los gobiernos este tipo de leyes?, personalmente lo dudo muchísimo; juegan con nuestra capacidad de decisión, con nuestros cuerpos y pretenden manipularnos con lo único que nos diferencia.
    También me cuestiono si este tipo de leyes deberían de regularse a nivel europeo puesto que suponen un negocio para otros países; y, para mí lo más importante es que convierte a la mujer en un ser más vulnerable, permitiendo que aquella que tenga medios pueda abortar y las mujeres que carezcan de los mismos no, generando más pobreza y permitiendo su reproducción en las sociedades con menos recursos.
    Tal y como titulas el artículo “Yo también decido” puesto que soy mujer y hago con mi cuerpo lo que quiero.

  2. Estimada Mª Ángeles, me resulta muy interesante tu post sobre el derecho a decidir y como, en palabras de Empar Pineda, en esta Ley “la autonomía de las mujeres desaparece, quedando estas al albur de lo que otros decidan por ellas” (2014, 30)
    Para la reflexión os dejo este enlace donde encontramos otra manera de defender el derecho de la mujer con relación al aborto: https://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=btqQqkPK1oM
    Comparsa La Canción De Cádiz – Pasodoble “Aún frágil en su apariencia” – Semifinales COAC 2014

    Referencia
    Pineda, E. (2014). La ley Gallardón de aborto.TE, trabajadores/as de la enseñanza, Abril-Mayo, 345, 30-31.


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