El patriarcado y la división sexual del trabajo.

 

trogloditas

La palabra patriarca proviene de las palabras griegas άρχω que significa “mandar” y πατήρ que significa “padre”. La RAE lo define como “Organización social primitiva en que la autoridad es ejercida por un varón jefe de cada familia, extendiéndose este poder a los parientes aún lejanos de un mismo linaje”.

 

El patriarcado es una organización humana (por lo tanto, una construcción social que sirve como herramienta de dominación social del hombre sobre la mujer), siendo la más persistente en el tiempo y en el espacio. El mayor poder del patriarcado es habernos hecho creer que lo cultural (supremacía de unos sobre otros) viene definido por las leyes naturales.

 

Los mecanismos que emplea están tan normalizados en la sociedad que nos hace creer que el sexo con el que nacemos nos dota de habilidades, cualidades y características definidas como propias para según qué sexo. Sería lo que actualmente conocemos como roles o estereotipos de género.

 

Podemos establecer los orígenes del patriarcado en el momento en el que las sociedades humanas pasas a ser sedentarias, con los inicios de la agricultura y la ganadería. Si bien en etapas anteriores ya existía una división sexual del trabajo en la que la mujer realizaba tareas de recolección y el hombre se especializaba en tareas de caza, la dependencia económica era mutua, puesto que se trabajaba para el bien común del grupo. Cuando los hombres salían a cazar, no siempre conseguían abatir presas, por lo que la alimentación en esos días dependía de lo obtenido por las mujeres. Además, al tratarse de grupos nómadas, los embarazos trataban de espaciarse lo máximo posible para evitar tener que transportar a más de un bebé.

 

En estas nuevas sociedades sedentarias prima el interés por aumentar el número de individuos, puesto que cuanto más numerosa sea la población, mejor defensa frente a posibles ataques de grupos rivales. Por lo tanto, las mujeres quedan relegadas a la función reproductora, provocando su dependencia económica y sometimiento al sexo masculino.

 

Pasamos así a dividir el mundo en dos esferas sociales que han pervivido hasta nuestros días: el mundo del trabajo (masculino, público y productivo) y el mundo doméstico (femenino, privado y reproductivo). Mientras los hombres son considerados “cabeza de familia” y responsables del mantenimiento económico de la familia, las mujeres asumen las tareas propias de cuidados. Estas tareas, esenciales e imprescindibles para la vida, son invisibilizadas y consideradas no-trabajo, en tanto en cuanto no reciben una retribución económica.

 

Si el patriarcado domina a la mujer a través de la maternidad, podemos fácilmente deducir que quienes se oponen al uso de métodos anticonceptivos, como la Iglesia y las religiones, son quienes mantienen este sistema de dominación. Pero también existen instituciones de la sociedad política y civil articuladas para mantener este orden social, económico y cultural, que determina la subordinación de las mujeres como categoría social. Ejemplo de esto serían los medios de comunicación, la publicidad, la literatura, etc, etc. El cómplice del sistema patriarcal sería el machismo (supremacía del sexo masculino sobre el femenino), y su enemigo el feminismo (igualdad de los sexos).

 

A pesar de ser definido como “organización social primitiva”, el patriarcado pervive, vive y revive en cada lugar del mundo y en cada generación, que transmite y enseña que los sexos son jerárquicos y complementarios, y que hay que especializarlos.

 

La imagen de la cabecera de este post refleja mucho más de lo que parece. Tal y como siempre nos han contado en clase, son los vencedores quienes escriben la Historia. La Historia, en función de quién y cómo la cuenta, puede ser utilizada como instrumento político y propagandístico. Siempre han sido los hombres los encargados de transmitir su Historia, dejando, una vez más, totalmente relegado y olvidado el papel interpretado por las mujeres a lo largo de la misma.

 

Fuentes:

 

http://es.wikipedia.org/wiki/Patriarcado#Prehistoria_y_origen_del_patriarcado

http://www.ecologistasenaccion.es/article13104.html#outil_sommaire_3

http://totamor.blogspot.com.es/2013/02/el-patriarcado-vanina-montes.html

http://www.redcontraeltrabajoinfantil.com/forum/topics/organizacion-patriarcal

 

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  1. Muy buen artículo Marta, al leerlo me surgen las dudas que siempre me rondan cuando se habla de patriarcado; si era tan importante el aumento de la familia para defenderse de otros grupos ¿por qué se dio más importancia al trabajo productivo que al reproductivo?, ¿el punto de inflexión se da cuando las sociedades se transformaron de nómadas a sedentarias o ya anteriormente se le daba más importancia al trabajo de caza realizado por el varón (por aquello de la fuerza y la valentía de enfrentarse a un animal) que al de recolección ejercido por las mujeres (por ser más cuidadosas y delicadas)? ¿Por qué quedamos relegadas a la función de cuidados o por qué no se le da el mismo valor a esa economía que sustenta a la familia desde su interior? tan solo son preguntas que me hacen reflexionar…

  2. Estimada Marta, muy buen post, totalmente de acuerdo con tu exposición acerca del sistema patriarcal. Ahora bien hay Socioólogos como Manuel Castells que comienzan a hablar de una democratización de la familia que se está acentuado en los últimos años, fisurando el tradicional patriarcado. Entre los factores que están erosionando este sistema encontramos: La disolución del matrimonio por divorcio o separación, que manifiesta la desafección hacia un modelo familiar basado en el compromiso a largo plazo de sus miembros; El retraso en la formación de parejas y la vida en común sin matrimonio; La variedad creciente de formas familiares, que diluye el modelo de la familia nuclear tradicional.(Castells, 1997: 163-164)
    Por otro lado, como comentaba nuestra compañera Ana en el post “La brecha salarial entre mujeres y hombres” las ideas de corresponsabilidad y de competencia masculina en el cuidado de la prole están abriendo la puerta a un nuevo tipo de familia más simétrica, igualitaria, como también señalan Alberdi (1999) y Tobío (2005)

    Referencias
    Alberdi, I. (1999). La nueva familia española, Madrid: Taurus.
    Castells, M. (1997). La era de la información: Economía, sociedad y cultura. El poder de la identidad (Vol. II). Madrid: Alianza.
    Tobío, C. (2005). Madres que trabajan. Dilemas y estrategias. Madrid: Cátedra.


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