BRECHA SALARIAL ENTRE HOMBRES Y MUJERES

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La brecha salarial entre mujeres y hombres es la diferencia existente entre los salarios percibidos por los trabajadores de ambos sexos, calculada sobre la base de la diferencia media entre los ingresos brutos por hora de todos los trabajadores.(1)

Según datos de la UE las mujeres ganan un 16 % menos por hora que los hombres y nos preguntamos ¿hasta cuándo? Parecía o nos hacían creer que este tema de la diferencia en la retribución de los salarios estaba más que superada y que era casi increíble pensar que por un mismo trabajo cobremos diferentes salarios hombres que mujeres, pero la realidad no se puede obviar y los datos reflejan que desgraciadamente existe esta brecha salarial, con las consecuencias que para las mujeres acarrea teniendo en cuenta que nos perjudica en multitud de aspectos como: a la hora de solicitar prestaciones por desempleo o en el momento de la jubilación generando situaciones de más vulnerabilidad y de pobreza en la tercera edad.

En relación a España, según datos del Informe de desigualdades salariales del sindicato UGT (Unión General de trabajadores y trabajadoras) revela que una mujer tiene que trabajar 82 días más que un hombre para cobrar lo mismo, así como, refleja que en el último año se han incorporado más mujeres al mercado laboral que en años anteriores (2), pero hay que atender y tener en cuenta que estos empleos son más precario, a tiempo parcial y con menor remuneración como comentaremos más adelante.

Según publica el sindicato CCOO (Comisiones Obreras) la diferencia salarial de género ha aumentado dos puntos porcentuales debido a los cambios legislativos en el mercado laboral, y es que estos cambios han abaratado los despidos, han incentivado las jornadas laborales parciales y han reducido las prestaciones, con lo cual nos lleva a una situación de desprotección social.

Tal como dijimos anteriormente hay que cuestionarse qué tipos de trabajo son los que realizan las mujeres con respecto al de los hombres y es que, en su mayoría, las mujeres desempeñan puestos en el tercer sector que es el peor remunerado y las jornadas laborales son a tiempo parcial, lo que conlleva a una menor cotización y a que, en muchas ocasiones, las mujeres se vean obligadas a tener que compaginar varios empleos a la vez para poder llegar a obtener un sueldo digno.

En cuanto a la media jornada laboral, muchas mujeres acceden a esta con el objetivo de poder concordar el trabajo fuera de casa con el trabajo doméstico, perpetuando y relegando de nuevo a que sea la mujer la encargada de esa parte privada del trabajo en las que se encuentran las funciones de cuidados; y sea ella y no el hombre la que rechace trabajar en horario de jornada completa asumiendo las desventajas que conlleva para la mujer pero cumpliendo lo que la sociedad espera de nosotras.

En los últimos tiempos se ha hablado mucho de conciliación familiar y laboral y nos preguntamos ¿Cuál es el precio que hemos pagado las mujeres para conseguir esa “falsa” conciliación que se nos ha querido vender?; no existe conciliación sin corresponsabilidad, tiene que haber un trabajo previo de concienciación y predisposición por parte de la otra mitad de la población, los hombres, al igual que es necesario que nosotras dejemos entrar en esa parcela privada , esa que nos han hecho creer que era solo nuestra y nos han impuesto desde que somos niñas.

Fuentes: (1) http://ec.europa.eu/justice/genderequality/files/gender_pay_gap/140319_gpg_es.pdf (2)http://www.ugt.es/actualidad/2013/febrero/18%20informe%20sobre%20desigualdad%20salarial%202013.pdf

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  1. Querida compañera, tu alegato me parece acertado, y es que, con respecto a lo que indicas sobre que es siempre la mujer la que tiene que ceder con respecto a tomar jornadas de trabajo de menos horas a causa de que sigue siendo la que tiene la mayor carga en las tareas domésticas, tengo que decir que esto es la “pescadilla que se muerde la cola”: a la hora de pedir una reducción de jornada, me imagino que también pesa la economía familiar, es decir, si el hombre sigue teniendo sueldos mas altos en el trabajo remunerado que ambos realizan, es mas lógico que mantengan su sueldo íntegro, ya que aporta mas dinero. Por tanto, hay que seguir luchando para poder alcanzar la igualdad salarial que nos permita a las mujeres poder decidir, sin la correspondiente presión económica.

  2. Estimada Ana, muy acertado tu post, ligado al que hace unos días publiqué sobre el despido de la directora del New York Times, Jill Abramson. Existe una discriminación tan evidente que hasta hay sentencias judiciales al respecto, por ejemplo esta contra El Corte Inglés de hace unos años (http://www.elmundo.es/mundodinero/2007/09/10/economia/1189443941.html) o son noticias en los informativos (http://www.antena3.com/canarias/noticias/sociedad/trabajan-mismo-cobran-menos-que-hombres_2012022200191.html) o políticos de relevancia se hacen eco de esta desigualdad y promueven leyes para evitar que suceda (http://www.noticiasmundofox.com/videos/obama-promueve-iniciativa-que-busca-igualdad-salarial-para-las-mujeres-en-estados-unidos)
    Parece evidente que somos discriminadas, ¿no?

  3. Estimada compañera, creo que desde el ámbito legislativo, jurídico y político se están dedicando importantes esfuerzos al
    objetivo de reducir este diferencial. La igualdad de retribución entre mujeres y hombres constituye un derecho fundamental de la ciudadanía que reside en la UE y en España, habiéndose dado numerosas interpretaciones jurídicas a este principio desde los Tribunales, y siendo extensas las reivindicaciones impulsadas por parte de los agentes sindicales en este terreno.
    Sin embargo, a la vista de los datos cabe advertir que, pese a este esfuerzo institucional, los resultados obtenidos no están siendo tan favorables como sería deseable. Las mismas instancias políticas reconocen que los resultados son limitados, dado que la legislación y acción política se muestra efectiva de cara a reducir la discriminación salarial directa en trabajos iguales, pero no así en el caso la brecha salaria en España: realidades y desafíos 143 de la desigualdad salarial asociada a factores subyacentes y de naturaleza indirecta. Tanto es así que, desde el ámbito institucional –español y europeo- se mantiene y reitera que la desigualdad de retribución entre los sexos constituye uno de los problemas más relevantes y persistentes para la calidad del empleo de las mujeres.
    La desigualdad salarial entre mujeres y hombres se desvela, en definitiva, en forma de fenómeno complejo y multidimensional. Por el contrario, este abordaje de la brecha salarial ha de servir para ubicar el cómo y hasta dónde es posible intervenir


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