El papel del género y la familia en el desarrollo financiero: esferas productiva y reproductiva

 

La economía en España se caracteriza por un desarrollo sustentado en un sistema capitalista donde, para hablar de su evolución hasta el siglo XXI, debemos hacer referencia a dos esferas paralelas pero presentes en este campo: la productiva o pública y la reproductiva o privada. La primera engloba los espacios de actividad laboral remunerada y categorizada según especialización y, la segunda, el ámbito doméstico que suele carecer de sueldo y reconocimiento como tal. Ambas zonas son necesarias para la sostenibilidad y el crecimiento de nuestro mercado de trabajo, diseñado desde el equilibrio e interconexión entre las mismas pero, dicho aumento financiero a través de esta metodología repercute en otras variables que no generan tal equilibrio entre factores como pueden ser, en este caso, el género y la familia.

Según estudios y estadísticas a nivel europeo, nuestro país muestra un determinado tradicionalismo en cuanto al reparto humano y roles entre lo público y lo privado según el sexo de la persona. Tal y como afirma Domínguez Folgueras (2015), aunque hemos tenido grandes avances en la introducción de la mujer al mercado de trabajo y a una buena formación y nivel educativos, nuestra cultura y políticas poseen todavía menor flexibilidad que otros países occidentales, conformando una barrera de cara a la corresponsabilidad y conciliación entre lo laboral y lo familiar entre hombres y mujeres.

Lobera Serrano, J y García Sainz, C. (2014: 214) exponen para justificar este fenómeno que nuestro modelo familiar se ha fortalecido en la convergencia de un contexto político conservador y religioso, y la herencia de unas normas sociales (…) que se han autorreforzado mutuamente con respecto a los roles de género donde han influido factores sociales como:

  • La construcción de los roles de género y tareas asociadas: por un lado, mujer, ama de casa y sustentadora del cuidado familiar y del hogar y, por otro lado, hombre, cabeza de familia y sustento económico
  • La industrialización, que subrayó las diferencias de género en referencia al trabajo en cuanto a la remuneración.

Sin embargo, este último aspecto abrió también una mayor entrada a las mujeres en la esfera reproductiva de la economía, hecho que no se dio en España hasta los 70 y que, aunque fue un avance en la perspectiva de género, produjo en un primer momento lo que se conoce como “doble turno” para ellas, al no derivar en una disminución considerable de las tareas del hogar y reparto más igualitario hasta finales del siglo XX, donde la cifra de mujeres dedicadas exclusivamente al hogar se reduce a la mitad (Esping Andersen, G., 2009). En esta línea, las mujeres han sufrido un gasto de energía mayor para su evolución al tener que dividir su tiempo en respuesta a ambos espacios. Desde la psicología y la sociología se afirma que la naturaleza de la mujer va ligada a la reproducción y servicio de los suyos y, en este sentido en base al género, al papel en la esfera de trabajo doméstica como ama de casa. Arbaiza (2003:19) explica que este concepto se forjó en España a finales del siglo XIX como tendencia a fortalecer la idea de domesticidad frente a la emergencia de la mujer obrera. Lo cierto es que, algo de discriminación si que encierra el término, el cual recoge nuestra Real Academia Española solo en femenino (no existe y/o aparece explícito “amo de casa” en la RAE). Vega Montiel (2007:180-182) destaca en este continuo hacer, cuidar y mantener de la mujer desde su rol de ama de casa nueve características claves relacionadas con su identidad personal y laboral:

  1. La no remuneración,
  2. La jornada interminable,
  3. La multiplicidad de actividades.  
  4. La rigidez. límite entre el tiempo de trabajo y el tiempo de ocio o descanso para las amas de casa es difícil de trazar
  5. La escasa cualificación. definido como un trabajo que no requiere un aprendizaje especializado.
  6. El límite de la autonomía.
  7. La indefensión.
  8. La invisibilidad.
  9. La soledad.

Así, podemos afirmar que, la mujer, por el simple hecho de serlo, vive y convive desde su construcción cultural por y para los demás, los cuales subsisten mediante su propia energía; de aquí el mayor gasto al que se alude anteriormente.

Partiendo de la situación contextual y particular especificada, emergió en España un interés notable en el estudio de esta problemática basada en el conflicto de género, familia y economía, a fin de conocer en profundidad nuestra situación y evolución y actuar desde el conocimiento. De todos ellos y los resultados recogidos en fuentes como la INE, EPA, Eurostat, se puede afirmar que, actualmente, la distribución en la esfera pública y privada entre sexos es más equitativa:

  • Las mujeres han visto aumentado su tiempo en la vida pública y remunerada y, en consecuencia, ha disminuido su tiempo en el hogar.
  • Los hombres tienen mayor participación en el ámbito doméstico y algo menos de presencia en el trabajo fuera del hogar.

Sin duda, esto es un punto que se debe visibilizar y seguir desarrollando. Aun así, todavía existe una brecha de género considerable en la ocupación de horas a uno y otro espacio, donde la mujer sigue sufriendo una desigualdad negativa en este sentido, la cual se eleva sobre todo tras la llegada del primer hijo, reflejada en su mayor dedicación al espacio familiar y su reducción de presencia en el ámbito público. Los datos muestran un incremento de trabajos a tiempo parcial y reducción de jornadas completas en las mujeres, al contrario que en los hombres, fenómeno que vuelve a desequilibrar la igualdad de géneros en este sentido.

Como cierre, decir desde la perspectiva de género y la economía tras un pequeño acercamiento a su situación en España que, no se puede negar que se ha avanzado en el acceso de las mujeres a las esferas productiva y reproductivas de nuestro mercado; no se puede negar una mayor contribución de los hombres en el ámbito doméstico y sus tareas… pero si que tampoco se puede negar que aún faltan dar varios pasos para conseguir una verdadera perspectiva de género y erradicar esta lacra asignada por ser de un u otro sexo: todavía hay brechas salariales, de dedicación en los espacios, de reparto de jornadas y cuidado familiar y de hijos… matices que perpetúan la discriminación y que se tornan relevantes de investigación y estudio en beneficio de la justicia social y la equidad.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

Arbaiza Vilallonga, M. (2003). Orígenes culturales de la división sexual del trabajo en España (1980-1935). En Carmen Sarasúa y Lína Gálvez (Eds.), ¿Privilegios o eficiencia? Mujeres y hombres en los mercados de trabajo (pp. 189-216). Alicante: Universidad de Alicante.

Domínguez Folgueras, M. (2015). Parentalidad y división del trabajo doméstico en España, 2002-2010. Revista Española de Investigaciones Sociológicas, 149 (pp. 45-64).

Esping Andersen, G. (2009). The Incomplete Revolution. Cambridge: Polity Press

Lobera Serrano, J y García Sainz, C. (2014) Identidad, significado y medición de las amas de casa Quaderns de Psicologia Nº 1. V. 16 (pp. 213-226)

Vega Montiel, A. (2007) Por la visibilidad de las amas de casa: rompiendo la invisibilidad del trabajo doméstico Política y Cultura nº 28 (pp. 173-193). Universidad Autónoma Metropolitana Unidad Xochimilco Distrito Federal: México

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  1. Efectivamente, creo como tú, que esta es otra de las temáticas de género a abordar y en las que aún sigue habiendo desigualdad.

    Durante el desarrollo de la asignatura “Desigualdades de género en los mercados de trabajo” se nos han aportado datos sobre el desigual número de horas dedicadas por mujeres y hombres a las tareas domésticas, de cómo es la mujer la que abandona el ámbito laboral con el nacimiento de los hijos, de lo que supondría en el PIB nacional la valoración del trabajo doméstico, etc.

    Sí que considero, y tú también lo haces, que se ha avanzado y que cada vez más, las diferencias se van recortando, aunque queda mucho camino por andar. Por otro lado pienso, que con la actual cobertura social por maternidad, es necesario que uno de los cónyuges reduzca su jornada o incluso necesite abandonar provisionalmente el mercado de trabajo. Sabemos que normalmente es la mujer quien lo hace y los datos estadísticos de empleo y actividad estudiados lo corroboran.

    Es necesario por tanto, ir incrementando la cobertura social en este aspecto, e igualando los permisos entre mujeres y hombres y algún tipo de reducción de jornada de ambos progenitores cubierta por la Seguridad Social en los primeros años, así como, mayores servicios sociales cubiertos por el Estado, aunque conocemos la situación actual y la dificultad de asumir su cobertura.

    • Efectivamente, creo como tú, que esta es otra de las temáticas de género a abordar y que aún sigue habiendo desigualdad.
      Durante el desarrollo de la asignatura “Desigualdades de género en los mercados de trabajo” se nos han aportado datos sobre el desigual número de horas dedicadas por mujeres y hombres a las tareas domésticas, de cómo es la mujer la que abandona el ámbito laboral con el nacimiento de los hijos, de lo que supondría en el PIB nacional la valoración del trabajo doméstico, etc.

      Sí que considero, y tú también lo haces, que se ha avanzado y que cada vez más, las diferencias se van recortando, aunque queda mucho camino por andar. Por otro lado pienso, que con la actual cobertura social por maternidad, es necesario que uno de los cónyuges reduzca su jornada o incluso necesite abandonar provisionalmente el mercado de trabajo. Sabemos que normalmente es la mujer quien lo hace y los datos estadísticos de empleo y actividad estudiados lo corroboran.

      Es necesario por tanto, ir incrementando la cobertura social en este aspecto, e igualando los permisos entre mujeres y hombres y algún tipo de reducción de jornada de ambos progenitores cubierta por la Seguridad Social en los primeros años, así como, mayores servicios sociales cubiertos por el Estado, aunque conocemos la situación actual y la dificultad de asumir su cobertura.

  2. Buenas tardes compis! Así es, la brecha de género existe, y es muy notoria en los ámbitos científicos por ejemplo. En estos ámbitos existe aún una “clara infrarrepresentación de las mujeres” en cargos de responsabilidad hay un predominio de los hombres en puestos de decisión.

    El pasado mes de marzo, pudimos ver el reportaje que nos ofrecía Huelva televisión sobre la Universidad de Huelva y el Seminario conmemorativo sobre igualdad “tras dos décadas de estudios de género”, en la entrevista realizada a la catedrática y profesora del máster Pilar Cuder, dejaba claro esta infrarepresentación :” según los estudios que se están realizando las mujeres que llegan a catedráticas o bien están solteras o bien no han tenido hijos y esto es un dato muy significativo ya que si se observan las estadísticas de hombres catedráticos se aprecia que ellos tienen familias y ningún problema por compatibilizar la vida profesional con la personal”.

    Esto es un frente que tenemos pendiente como sociedad.

  3. Comparto la visión de mi compañera en cuanto a la situación de las mujeres en el mercado laboral. Discriminación salarial, discriminación en cuanto a representatividad en las altas esferas, desprotección ante la maternidad en muchos casos, y un largo etc…
    El problema reside cuando el patriarcado imperante en nuestra sociedad se hace cada vez más latente y el reparto de roles asignados social y culturalmente por cuestión de género, establece desde el principio la posición que los hombres y que las mujeres deben ocupar en la sociedad.
    Así como considero que deberían de exisitir leyes de maternidad/paternidad igualitarias para hombres y mujeres, también considero que el mercado de trabajo en general debería de modificarse, ya que, en el mercado de trabajo siempre va a existir más dificultades en cuanto a acceso al mercado laboral para las mujeres.
    Un claro ejemplo de las dificultades a las que una mujer ha de enfrentarse para poder acceder al mercado laboral se encuentra en la puerta de entrada, es decir, en la entrevista previa. Desde un primer momento la lógica de las preguntas realizadas varía en función de si es un hombre o una mujer, y ni que decir tiene que a un hombre JAMÁS le preguntarían si tiene pareja o si tiene pensado formar una familia.
    No importa, la mujer está para críar a los hijos e hijas…
    Absurdo pensamiento imperante en nuestra sociedad que nos hace avanzar y al mismo tiempo retroceder. Es por ello que se ha avanzado mucho y que la situación de las mujeres no es ni parecida a la existente hace unos años, pero no hemos de olvidar todo el camino que nos queda para recorrer hasta llegar a un punto que todos los hombres y todas las mujeres sean tratados de forma igualitaria y posean las mismas oportunidades en el mercado laboral sin cábida ninguna a discriminación.


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