LA COMPLEJA RELACIÓN ENTRE PATRIARCADO Y CAPITALISMO: LA DOBLE DESIGUALDAD DE LA MUJER

La crisis económica y financiera evidencia una vez más la necesidad de un análisis económico que tome en cuenta las desigualdades de género y corrija algunos supuestos básicos de la economía clásica.

Si bien el patriarcado surgió mucho antes que apareciera el capitalismo, es precisamente con la aparición del último donde se refuerza y profundiza la división sexual del trabajo: el trabajo para el mantenimiento de la vida (trabajo reproductivo o del cuidado) atribuido a las mujeres, y el trabajo para la producción de los medios de vida atribuido a los hombres. Cuando aparece la producción excedentaria surge la necesidad de la acumulación de la riqueza y la división del trabajo en la familia, necesidad que sirvió de base para distribuir la propiedad entre hombre y mujer, como sostiene Engels (1986) “el primer antagonismo de clases que apareció en la historia coincide con el desarrollo del antagonismo entre el hombre y la mujer en la monogamia; y la primera opresión de clases, con la del sexo femenino por el masculino” .

 

¿Cómo se refuerzan mutuamente capitalismo y patriarcado?

Hay que recordar que el capitalismo es un sistema económico basado en relaciones de explotación y de expoliación cuyo objetivo es la búsqueda de la mayor ganancia posible a través de la reducción progresiva de costos.  El patriarcado es una forma de organización política, social, económica, ideológica y religiosa basada en la idea de la autoridad y superioridad de lo masculino sobre lo femenino, fundamentada ridículamente en mitos y que se reproduce a través de la socialización de género.

Cuando ambas ideas se unen relevando a la mujer a la esfera privada, es decir el trabajo doméstico y del cuidado de la familia permite mantener las condiciones de explotación y de sobreexplotación de la fuerza de trabajo en nuestro país, puesto que genera y transfiere valor, aunque no pase por el mercado como el trabajo asalariado así “todos” salen ganando excepto la mujer, que seguirá infravalorada y dependiente del hombre.

 

Mi pregunta es ¿hemos avanzado en minimizar las crueles consecuencias de la opresión patriarcal o, por el contrario, el patriarcado ha sido reforzado por la explotación y la opresión propias del sistema capitalista?

Porque si para erradicar las desigualdades de género, debemos acabar con el patriarcado y esto supone a su vez “meterle mano” al capitalismo, ¿qué alternativas debemos tener en cuenta?

Necesitamos un mercado laboral más justo, más eficaz y competitivo y no conformarnos solo con las “políticas de maquillaje” puesto que esto supondrá “pan para hoy , hambre para mañana”, tenemos que tomar consciencia plena de ello y hacer más política de sororidad, unir la economía de género con la economía de mercado.

Concluyo con una de las frases que más me gustan de Marcela Lagarde:

“La alianza de las mujeres en el compromiso es tan importante como la lucha contra otros fenómenos de la opresión y por crear espacios en que las mujeres puedan desplegar nuevas posibilidades de vida”.

 

 

Referencias bibliográficas:

Cuervo, Á. A. V. (2007). Familia y desarrollo: Intervenciones en terapia familiar. Editorial El Manual Moderno.

 

Revista Pueblos : Capitalismo y patriarcado: la doble desigualdad de la mujer

http://www.revistapueblos.org/old/spip.php?article2227

 

La compleja relación entre patriarcado y capitalismo:

https://www.topia.com.ar/articulos/compleja-relacion-patriarcado-y-capitalismo

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  1. Buenas compañera. Como bien expones en tu publicación, capitalismo y patriarcado son dos conceptos interconectados en el mercado de trabajo y es que, desde la perspectiva de género y siguiendo la línea de tu argumentación, la mujer ha avanzado en cuanto al acceso a este, pero no a la obtención de su propio papel y desarrollo de identidad dentro del mismo. Es cierto que el sexo femenino se ha introducido en la esfera laboral remunerada pero desde una metodología creada e ideada por lo masculino y, en este aspecto, todavía quedan grandes pasos que dar; sigue existiendo desigualdad salarial, desigualdad ejecutiva y, en resumen, desigualdades tanto descriptiva como prescriptivas a nivel normativo y práctico. Cuando hablamos de patriarcado nos referimos a algo que va más allá de unas cualidades en función del género; aludimos a una injusticia social que priva a la mujer de sus derechos y que la posiciona vulnerable no solo en el momento actual sino sumando precariedad a su estabilidad futura ya que, desde una baja o nula cotización en la esfera productiva y un gran empeño en el aislamiento reproductivo casi impuesto en ideales, en una sociedad donde el dinero es lo que te permite desenvolverte, encontrarte en la senectud siendo mujer supone también una doble carga, ya que las ayudas, pensiones y demás incluso también están sujetas al sexo opuesto. Así, pertenecer al sexo infravalorado sigue suponiendo una doble carga en todas y cada una de las etapas de edad.

  2. Buenas Tardes compañera,
    Un buen tema para tratar. Para comenzar a mi siempre me surge la misma duda….
    ¿Qué fue antes, Capitalismo o Patriarcado? Existen tantas incongruencias a nivel social y cultural que cuesta comprender como empeora la situación de las mujeres cuando estas dos ideas coexisten.
    El Patriarcado sigue siendo la gran lacra de la sociedad en general reproduciendo las mismas actitudes generación tras generación. Si bien es cierto que se ha producido un gran avance en cuanto a mentalidad y a situación de las mujeres, nos chocamos de frente con la palabra Capitalismo y con las consecuencias que para las mujeres tiene. Leo tu definición de capitalismo y de forma inmediata acuden a mi cabeza ideas ocultas de las verdaderas intenciones que el capitalismo tiene en nuestra sociedad, ya que, parece ser que sólo interesa la búsqueda máxima del beneficio reduciendo costes, aunque esos costes sean humanos.
    Una vez tras otra nos vemos imposibilitadas a tener una carrera profesional, fructífera y con posibilidades de poder promocionar si ese es nuestro deseo, pero nada de eso ocurrirá de forma libre si la sociedad y el sistema de trabajo no cambia.
    Han de darse las mismas posibilidades a todas las personas, ya sean hombres o mujeres, y para ello aspectos como los mencionados en clase son necesarios como por ejemplo modificaciones en leyes de maternidad/paternidad; modificaciones en el mercado de empleo y de las condiciones salariales, así como de promoción; fomento de la coeducación basada en igualdad de género, etc…
    Me parece un tema muy interesante para debatir, ya que creo que es una de las grandes problemáticas de la sociedad y de la que poca gente se preocupa.
    Muchas Gracias

  3. ¡Hola compañera!
    Me ha costado digerir tu aportación. Me ha dado mucho que pensar.
    Y creo que el capitalismo es evidentemente un sistema que favorece el patriarcado, ya que es un sistema muy competitivo, en el que quien decide optar por la familia, dedica parte de su esfuerzo y dedicación a lo que es verdaderamente importante, en detrimento de dedicarse a competir por alcanzar un puesto en el sistema que le consiga un estatus social de poder o de influencia.

  4. Creo que en la actualidad no se han reducido las consecuencias de la opresión patriarcal. El capitalismo se aprovechó de la situación de desigualdad de las mujeres y se continúa aprovechando de esta situación, por ejemplo, beneficiándose del trabajo doméstico no remunerado que ejercen en mayor parte las mujeres. En mi opinión, no se puede acabar con el patriarcado sin acabar con el capitalismo, ya que este es un sistema que fomenta todo tipo de desigualdades, incluidas las de género. A este sistema solo le importa obtener el mayor beneficio posible, sin importar el daño que cause a las personas. Pero únicamente cambiar el modelo capitalista, no garantiza que desaparezca el patriarcado. Hay que encontrar un modelo económico que sea justo para todas las personas y que no fomente las desigualdades.

  5. Estoy totalmente de acuerdo con anmrblog, el capitalismo es totalmente incompatible con el feminismo. Siempre que defiendo esta idea me remito a cómo el capitalismo se aprovechó de las mujeres y cómo los hombres bajo la idea de igualdad una vez más traicionaron a su compañeras. A finales del XIX las empresas vieron un filón en sus trabajadoras: podían pagarles mucho menos y eran más obedientes. Los obreros vieron aquí una amenaza ya que ellas eran mucho más rentables. Y en los movimientos sindicales, en vez de solidarizarse con las mujeres y luchar de forma conjunta para mejorar las condiciones laborales, las traicionaron pidiendo que les subieran los sueldos a ellos porque las mujeres debían estar en casa cuidando de la familia.
    Resumiendo, las grandes empresas se preocupan exclusivamente de sus beneficios, sin valorar la vida, solo el capital. Y las personas con situación privilegiada (en este caso a grandes rasgos, el primer mundo) no van a renunciar a sus privilegios. Como estos dos colectivos, los primeros mucho más por supuesto, tienen el poder, no va a cambiar nada, a menos que haya una macrorevolución mundial que instaure un nuevo orden.


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