¿A quién pertenece el cuerpo de las mujeres? Una pequeña reflexión

Mi aportación emerge al hilo del debate surgido en clase en una de las sesiones con Celia en la que una compañera nos comentaba una experiencia entre su círculo de amistades un fin de semana cualquiera, un debate entre amigos sobre la desigualdad de las mujeres en relación con el empleo y las posibles medidas para salvaguardar esas diferencias. Nuestra conversación acabó llegando a la actualidad, al retroceso que ha tenido lugar en la generación adolescente y como además esta situación había empeorado por el uso de las nuevas tecnologías. No es la primera vez que escucho estos argumentos y estoy segura de que vosotros y vosotras tampoco. Como no podía ser de otro modo, terminamos desviando el tema hacia Instagram y el uso que le dan concretamente las chicas a esta red social. De cómo hay una exposición evidente del cuerpo, de su intimidad, de una sexualidad incipiente que, y aquí comienza mi reflexión, no está ni resuelta ni permitida por la sociedad para las mujeres. Lo que primeramente me llamó la atención es como quienes estábamos allí presentes, sin excepción de mi misma, volvemos a caer en el tópico de la culpabilización: somos seres sexuados y la sexualidad es una parte innegable de nosotros mismos. Otra cosa es como la gestionemos y quizás fotos eróticas de jóvenes adolescentes no es la manera idónea para expresar esa sexualidad pero tampoco podemos pedir algo mucho más sofisticado cuando no cuentan con herramientas ni recursos para manifestar de manera más saludable esta parte innata del ser humano, algo tan básico como educación sexual. Aquí es evidente la distinción entre hombres y mujeres: si a los hombres, quizás hoy no de manera tan evidente, se les anima a experimentar su sexualidad y a disfrutar de ésta plenamente, a nosotras, mujeres, se nos pide decoro y discreción, que nos protejamos nosotras mismas de un peligro aún no definido de manera muy clara. Llegando un poco más allá, solo apremiamos la belleza física en las mujeres. Se nos educa para ser guapas, para ser delgadas, para ser jóvenes, etc., el culto al cuerpo está a la orden del día y cada vez más come terreno también de la autoestima masculina… pero, sí enseñamos a nuestra juventud que lo que se premia es el aspecto físico, ¿pretendemos que suban fotos estudiando en la biblioteca? Es la hipocresía de la sociedad, como lo es también la apropiación del cuerpo de las mujeres. No nos engañemos, no somos autónomas ni dueñas de nuestros cuerpos: del mismo modo que se nos niega nuestro derecho a vivir nuestra sexualidad y por lo tanto experimentarnos y expresarnos como nos plazca, éstos –nuestros cuerpos- están a disposición del goce masculino: están mal esas fotos de Instagram pero pones la tele, acudes al quiosco y solo ves imágenes de mujeres escasas de ropa (y no voy a hablar de los estándares imposibles de belleza a los que pertenecen porque eso da para otra entrada), podemos ser madres sí pero que no se nos ocurra dar el pecho en público… La expresión de la sexualidad femenina está bien cuando está ejercida desde el deseo de otros nunca cuando nace desde nosotras mismas. Esto me hace ahondar más en que nuestros cuerpos hayan llegado quizás a convertirse en un “arma” política, y se me viene a la cabeza una parte concreta, que es el pecho, y un ejemplo evidente de esto, FEMEN. Este grupo reivindicativo nos podrá gustar más o menos y quizás su estructura es criticable, para mí lo es,  pero lo que cierto es que generan mucha polémica para ser solo un grupo de mujeres que hacen resistencia pacífica: llegan a un sitio (por supuesto, no elegido al azar porque para algo hacen protesta y necesitan levantar ampollas) y muestran el pecho, muestran el pecho para manifestarse en contra de algo. Fijándonos en las represalias que suscitan (exageradas, en mi opinión) creo que evidencia de manera muy significativa todo lo que se ha venido tratando en esta reflexión. Quizás es hora de que nos planteemos como vivimos realmente desde nuestros cuerpos de mujer, que es elegido, que no y como nos repercute esto.

Por último me gustaría concluir tomando a la compañera como ejemplo y espero que no se moleste por la licencia que me voy a tomar porque no va para nada con mala intención. Ella finalizó su intervención hablando de como generalmente se nos acusa de  feminazi o hembrista (conceptos que se empiezan a emplear de manera muy reiterada) y puntualizó en que era feminista pero no radical porque los extremos no son buenos ni para un caso ni para el otro. A mí sí me gustaría posicionarme y afirmar que soy feminista radical: Soy feminista radical porque no hay nada de malo en creer fervientemente en la idea de que las mujeres y los hombres somos iguales.

Algunos artículos interesantes sobre esta temática:

– Camerlo, S. (2012). “Lo tuyo es mío y lo mío es mío: la apropiación del cuerpo femenino” en La letra partida. 2 de diciembre de 2012. <http://www.laletrapartida.com.ar/con-esta-letra/sociedad/de-profundis/51-lo-tuyo-es-m%C3%ADo-y-lo-m%C3%ADo-es-m%C3%ADo-la-apropiaci%C3%B3n-del-cuerpo-femenino.html?showall=&limitstart=>

– García, A., MdelC. (2004). “La apropiación” en Letras. Vol.8, enero. <http://www.jornada.unam.mx/2004/01/08/ls-cuerpo.html>

Sobre FEMINAZIS y HEMBRISTAS:

Mujer Lisérgica. “Rush Limbaugh quien inventó la palabra feminazi”. 20 de abril de 2016. [Facebook]. <https://www.facebook.com/Mujerlsd/photos/a.832665990134914.1073741828.832610293473817/972587436142768/?type=3&theater> [Consulta: 27 de abril de 2016]

Algunas recopilaciones de noticias sobre FEMEN, desde dos puntos de vista:

El País: <http://elpais.com/tag/femen/a/>

LibertadDigital: <http://www.libertaddigital.com/organismos/femen/>

 

 

 

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  1. Estimada Brenda, me ha parecido muy realista tu aportación al blog y un tema que, como muchos otros, dejamos obviar y seguimos guiándonos y manteniéndolo presente como si no tuviera repercusiones relativas a la integridad de las personas y, en este caso, del género MUJER. Así, comenzaré haciendo una breve descripción del término en base a la idea y patrones que hay que reunir para conseguir, encima, poder definirte dentro de mujer en esta sociedad: persona de sexo femenino, sumisa al hombre, delicada, complaciente y cuidadora de las relaciones sociales y… superficialmente de medidas de cánon 90-60-90 con altura media y “cara bonita”; de lo contrario, hablaríamos de otra cosa… no sé, de una persona rebelde, de una mari-macho, de una gorda o flaca, de una friki… al fin y al cabo, de alguien estereotipada y que sufre discriminación. Al hilo de esto, paralelamente sucede lo mismo de cara al mercado de trabajo y es que, conseguir un puesto retribuido en la esfera productiva si eres mujer, no solo exige tener conocimientos y formación (a veces eso es lo de menos), sino que implica obligatoriamente disponer de una imagen que llame la atención de los clientes. Así, mujeres de gran intelecto sufren exclusión de empleos para los que están capacitadas por su físico y, bellezones no formados en la temática, obtienen puestos de trabajo temporales que se centran mayoritariamente en colocarlas como imán para los usuarios por su imagen. Me parece que este es un tema muy polémico pero perpetuado en un siglo de culto al cuerpo, de juventud eterna y de ideales sustentados en lo externo, más allá de la persona como ser humano en sí. Por ello, te doy las gracias por abrir este debate de conversación y espero que te agrade mi comentario sobre el mismo en relación con la asignatura.

  2. Compañera, ahí me has tocado la médula.
    Una de las cosas que más me molestan del machismo es el hecho -que por cierto comparten muchas mujeres- de lo bien visto que está que los hombres tengamos muchas y cuanto más mejor, relaciones sexuales; mientras que si es la mujer la que lo hace es una…
    ¡Nunca lo entendí!
    En el fondo creo que es el miedo que tenemos los hombres a ser comparados con otros, por miedo a no dar la talla.
    La verdad que es también un tabú sexual, no solo machista, ya que en el fondo ni hombres y mujeres estamos realmente liberados sexualmente, por motivos culturales.

  3. Estimada compañera,
    Me ha parecido muy impactante tu aportación al blog. Estoy de acuerdo contigo en lo que respecta a caer en el mismo tópico de siempre. Nos alarma que una niña adolescente tenga un uso excesivo de las redes sociales por las repercusiones que le puedan acarrear, sin embargo ocurre de forma diferente cuando hablamos de un niño adolescente.
    Bajo mi punto de vista y hablando de forma personal, me produce mayor miedo las consecuencias para una niña al exponerse a las redes sociales y exponer en cierto modo “su cuerpo” por el bombardeo de noticias que se dan en televisión diariamente acerca de los abusos producidos a menores como consecuencia de lo anteriormente mencionado.
    Intento luchar con esa idea día a día, ya que, debería de existir el mismo miedo tanto para los niños como para las niñas, pero caemos en los estereotipos de que una mujer es más “liberal” por no decir otra palabra, cuando decide explotar su sexualidad y mostrar su cuerpo de la forma que más le plazca.
    Opino que se produce una cultura de “tabú” acerca de este tema, y que se nos educa en ser mujeres sumisas y obedientes, además de recatadas por lo que puedan decir si decidimos ser libres con nuestro cuerpo y nuestra sexualidad. Debe de haber un cambio de mentalidad y opinar de igual forma para hombres y para mujeres, además de instaurar el pensamiento de que TODA LA CIUDADANÍA es libre de hacer con su cuerpo, con su imagen, con su sexualidad lo que le plazca y no criticar por ello, ni poner a nadie por encima de nadie.
    Me ha encantado tu aportación de verdad, me hace reflexionar en muchas de la actitudes que posee con adolescentes que pertenecen a mi familia y me hace replantearme muchas formas de actuar. Gracias!

  4. Hola compañera,
    me ha parecido muy interesante tu aportación a la vez que necesaria. Incluso además me ha hecho plantearme cosas que no me había planteado hasta ahora. Se conoce que muchos adolescentes (y no tan adolescentes) utilizan las redes sociales para manifestar su cuerpo desnudo o semidesnudo para que sus seguidores lo vean. Por una parte pienso igual que tú, el culto a la mujer se relaciona con ser guapas, delgadas, parecer jóvenes… Además en la sociedad actual se premia el aspecto físico, no van a subir fotos estudiando en una biblioteca…
    Pero más allá de ésta reflexión tan acertada que has hecho, me acerco a la aportación de nuestra compañera “aliciamolinasantos”. Dejando de lado el tema de la aceptación o no del culto al cuerpo femenino y masculino, me adentro más en reflexionar sobre las repercusiones y consecuencias que esto puede tener. No es una sorpresa ya encontrarnos casos de pederastas ocultos en cualquier rincón del mundo. Creo que las actuaciones de este tipo aumentaran la posibilidad de que los pederastas hagan su trabajo con mayor facilidad, o incluso que aumenten la cantidad de ellos. Por eso pienso, que sería un buen tema para analizar…
    Muchas gracias por tu aportación

  5. Estoy totalmente de acuerdo con las aportaciones de la compañera, y no tengo duda que ni nuestro cuerpo, ni nuestra sexualidad son propiedad de las mujeres. En primer lugar porque las modas, que son establecidas por un grupo de empresarios, son las que establecen como ha de ser nuestro cuerpo, en segundo lugar la familia, el grupo de iguales y la iglesia nos dice como hemos de vivir nuestra sexualidad, siendo curioso que los mensajes nos marcan la idea de que nuestro cuerpo es sexual pero dirigido al otro, siempre debemos estar a la espera de las demandas del otro. Incluso son los políticos los que legislan si podemos o no podemos abortar, sin tener en cuenta las circunstancias personales e ideales de cada una de nosotras. Muchas gracias, me ha gustado mucho tu reflexión y aportación.

  6. Me voy a centrar en lo de feminismo radical. Soy de las que defienden un feminismo radical, pero explicando que de radical entendiendolo como exagerado, no debería tener nada, por el simple hecho de que es una respuesta a la opresión. No deja de ser una reacción a una situación de desigualdad. No somos radicales, nos estamos defendiendo. No vale con poco a poco intentar igualarnos a los hombres (en cuanto a derechos y leyes), se necesita un ritmo más acelerado. Las feministas seguimos exigiendo muchas cosas que exigiamos ya hace más de 100 años, como la igualdad salarial. Es lamentable que en muchos países del mundo las mujeres no puedan ni siquiera votar. Si nosotras que lo tenemos “más fácil” para luchar, ya que no nos van a encarcelar o penalizar de otras formas, debemos hacer visible esto y colaborar como podamos.


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