Mujeres +45: estrategias ante la crisis

Sobre las consecuencias de la crisis económica en nuestro país es algo de lo que hoy no se duda aunque podamos discrepar o tener ideas diferenciadas sobre cuando empezó o terminará. La fecha de inicio de ésta en España se fija en 2008 aunque quienes entienden de la materia indican que se podía prever un tiempo antes. De igual forma se dice que salimos de ella en 2014 pero difícilmente podemos creer en ello dada las altas tasas de desempleo (uno de los indicadores para medir la recesión económica) que azotan las estadísticas nacionales.

Uno de los aspectos más llamativos, del cual me gustaría hacer tema de esta intervención, es la repercusión que ha tenido para las mujeres españolas mayores de 45 años[1]. Según el III Informe sobre “Mujer en riesgo de exclusión en el mercado laboral” de la Fundación Adecco:

Desde que comenzara la crisis en 2007, las mujeres mayores de 45 años están desempeñando un gran protagonismo a la hora de afrontar la recuperación económica. Entre 2008 y 2015, más de un millón de mujeres de esta edad, que eran ajenas al mercado laboral, se han incorporado al mismo, en busca de un empleo que les permitiera contrarrestar la pérdida de ingresos en los hogares. (Fundación Adecco, p.1)

Aunque puede resultar extraño comprender el por qué mujeres de estas características –en un gran porcentaje amas de casa, más cercanas por el período vital en el que se encuentran al retiro y el descanso- decidan incorporarse por primera vez al mercado laboral deja de serlo si aplicamos una visión de género: dado la sacudida a la economía y el consecuente resentimiento de los hogares, las mujeres aparecen para contrarrestar la pérdida de ingresos. Muchas son las personas que han visto mermados sus ahorros e incluso han perdido su empleo. Hogares familiares a los que se retorna debido a la imposibilidad de hacer frente a las responsabilidades, muchos de ellos dependientes de un solo sueldo en numerosas ocasiones. Quizás en este contexto es fácil distinguir entre la tasa de paro masculina y la tasa de paro femenina: la primera, de tipo coyuntural, debido a las circunstancias que acarrea la situación económica que nos engloba; mientras que la tasa de paro femenina es estructural ya que viene originada por una desigualdad en las estructuras entre hombres y mujeres[2]. En cualquier caso y volviendo al tema que nos ocupa, la carga –responsabilidad- de la esfera privada sobre el hombro de las mujeres como se ha mencionado anteriormente en otros posts de este blog, provoca que en circunstancias tan difíciles como pueden suponer las dificultades económicas, las mujeres asuman la responsabilidad de poner solución a esta situación. No es difícil imaginar que, en situaciones extremas las soluciones también lo serán y por tanto pueden aparecer factores de riesgo. La búsqueda del primer empleo tiene lugar en un entorno donde existe mayor riesgo de exclusión y precariedad laboral lo que afecta a sus posibilidades de vivir en condiciones de dignidad, igualdad y sin pobreza. La crisis tiene consecuencias económicas y sociales especialmente graves para las mujeres, todas ellas están especialmente expuestas al riesgo de exclusión social y laboral. En particular las de este período de edad pues a su falta de experiencia hay que añadir otras circunstancias como bajo nivel formativo o escasos recursos económicos.

Podemos aventurarnos a introducir un debate sobre hasta qué punto estos hechos suponen una carga para el bienestar físico y emocional si pensamos que al llegar a casa les espera “la otra jornada”[3]. No es mi intención por ser otro tema tan amplio y a la vez estudiado, que daría para un blog entero.

Ni que decirse tiene que del mismo modo se adoptan también otras estrategias como es el caso de las mujeres de edad más avanzada, en torno a los 65 años, basadas también en la unión y la cohesión familiar. Hablamos generalmente de abuelas que cuidan de sus nietos y nietas ante la imposibilidad del resto de familiares para hacerse cargo de las criaturas. Esto nos parece normal puesto que seguro conocemos algún caso o incluso hemos recurrido a tal ayuda. El problema surge cuando la carga empieza a ser tan pesada que se pone en riesgo la salud de la protagonista en brindar ayuda: ya hoy se habla de un síndrome, el de la abuela esclava, que no es más que la aparición de síntomas somáticos y psicológicos ante una sobrecarga emocional y física.

Para concluir podemos sintetizar que todo hecho tiene sus sombras y luces, ya que de por sí que estas mujeres accedan por primera vez al mundo laboral es algo muy positivo. Deja de parecer tan maravilloso cuando, centrándonos en las circunstancias, aparecen cómo y por qué intentan inscribirse en este nuevo mundo… y cuáles son sus consecuencias.

[1] Al mismo tiempo, se indica en este informe que 792.000 mujeres menores de 30 años se han retirado del mercado laboral, probablemente ante la falta de expectativas profesionales; algunas prolongando su etapa académica; otras, marchándose al extranjero en busca de mejores condiciones, etc. Además, frente a esa cifra, solo 2.700 hombres de 45 años están buscando su primer empleo. (Fundación Adecco, p.1)

[2] Otros datos vienen a corroborar esta hipótesis:

  1. Las mujeres duplican las tasas masculinas de permanencia en la búsqueda de empleo, debido a una doble discriminación por sexo y edad, mostrando mayores dificultades para acceder y promocionar en el empleo y una mayor permanencia en el desempleo de larga duración.
  2. Las diferencias retributivas y la temporalidad que afectan directamente a la protección social de las mujeres se manifiestan en las situaciones de crisis económica, como la actual, de manera más contundente.
  3. Del total de personas desempleadas que perciben prestaciones por desempleo, sólo el 40% son mujeres, con una cuantía media diaria un 15% inferior a la de los hombres desempleados.
  4. Las medidas de reducción del déficit público, que llevaron aparejada una reducción salarial de las personas empleadas en la Administración Pública, afectaron en mayor medida a las mujeres por su mayor presencia y porque el promedio salarial que perciben en el empleo público también es inferior al de los hombres.
  5. Las condiciones laborales más precarias de las mujeres (trabajo a tiempo parcial, temporalidad, desempleo de larga duración, dificultad de acceso al empleo en la edad madura…), sumadas a las interrupciones de la carrera profesional para el cuidado de hijos y familiares, condicionan su acceso a la protección social y a las pensiones, de ahí que se acojan favorablemente las medidas de acción positiva (necesarias para corregir la discriminación sufrida por las mujeres en el mercado de trabajo). (Martínez Barroso, 2012: pp. 22-23)

[3] Sobre la doble jornada de las mujeres hay mucha investigación y trabajo realizado de importante interés. Animo a quien le llame la atención el tema a ahondar sobre este concepto.

Recursos consultados:

Fundación Adecco. III Informe #Empleoparatodas: mujer en riesgo de exclusión en el mercado laboral. <http://www.fundacionadecco.es/_data/SalaPrensa/SalaPrensa/Pdf/754.pdf> [Consulta: 2 de mayo de 2016]

Gil, S. (2015). “Las mujeres mayores de 45 años, se llevan casi todo el empleo creado” en Azimut. <http://fundacionadecco.org/azimut/las-mujeres-mayores-de-45-anos-protagonistas-del-nuevo-empleo/> [Consulta: 3 de mayo de 2016]

Liñán, E. Síndrome de la abuela esclava. <http://www.elpuertodesantamaria.es/pub/igualdad/ago12/abuela_esclava.pdf> [Consulta: 3 de mayo de 2016]

Martínez Barroso, M.R. (2012). “La crisis económica y social en Castilla y León. Problemas y respuestas jurídicas” en Revista Jurídica de Castilla y León, nº28. <www.unav.edu/matrimonioyfamilia/…/31019_Martinez_RJCL2012_Crisis.pdf> [Consulta: 2 de mayo de 2016]

Parlamento Europeo. (2011) Situación de las mujeres que se acercan a la edad de jubilación. <http://www.ccoo.cat/ceres/documents/recull_legislatiu/12288.pdf> [Consulta: 4 de mayo de 2016]

Parlamento Europeo. Comisión de Derechos de la Mujer e Igualdad de Género (2010). Informe sobre el papel de la mujer en una sociedad que envejece. <http://www.lrmcidii.org/wp-content/uploads/2011/02/parlamento-informe-mujer-envejece.pdf> [Consulta: 2 de mayo de 2016]

 

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