Medidas de conciliación y su repercusión en el ámbito laboral: el ejemplo noruego-español

Que España está a la cola en muchos aspectos en comparación con otros países de la Unión Europea no es afirmar ninguna barbaridad; sin embargo, uno de los aspectos más destacados de los países miembros y, en concreto, de los nórdicos y hacia los que, a menudo, miramos y deseamos alcanzar son el conjunto de medidas de conciliación de la vida familiar y laboral.

Pongamos como ejemplo Noruega, país que, gracias a la dotación de un paquete de recursos de apoyo a las familias, ha aumentado no solo la natalidad, sino también la presencia de las mujeres en puestos destacados en grandes empresas y administraciones públicas. Como principal medida a tener en cuenta, este país dota a las familias de una amplia baja por maternidad de 46 semanas para la madre, cobrando el cien por cien de su sueldo, o de 56 semanas cobrado sólo el 80% del salario, mientras que el padre puede disfrutar de 10 semanas de baja por paternidad; no obstante, están estudiando la posibilidad de dividir dicho permiso en tres partes: una para la madre, otra para el padre y otra a elección del progenitor. En contraposición a esta medida, en España la madre tiene una baja de 16 semanas y el padre de 15 días, ambos cobrando el mismo sueldo que tenían antes de la baja. Las diferencias hablan por sí solas: una pareja, de replantearse el tener un bebe, tendría muchas más ventajas si lo hiciera en Noruega que en España, por no hablar del peligro que supone en nuestro país con lo fácil y barato que están los despidos.

Otra de las acciones llevadas a cabo en Noruega son las ayudas sociales otorgadas por hijo/a nacido/a, basado en 125 euros mensuales hasta los 18 años, sin distinciones, y con gratuidad de los estudios; en España, esta ayuda se establecen en 25,24 euros mensuales por hijo/a a familias cuya renta no supere una renta de 11.500 euros. Observando de nuevo el caso de España, suficientemente complicado es llegar a fin de mes, aún más con menores a cargo, si la renta es de 11.500 euros, pero, tranquilidad, el Estado te dota de 25,24 euros mensuales por hijo/a, lo que te “solucionará la vida” Es por todos/as conocido que nuestra economía no pasa por el mejor de sus momentos, pero lo de esta “ayuda social” (si es que se le puede llamar así) me parece más una broma de mal gusto que un apoyo a las familias.

Cuestiones aparte son otras medidas llevadas a cabo en este país nórdico, como la Ley de Guardería, con un horario de 8:00 a 17:00 (pero ampliable en caso de necesidad), voluntariado que ofrece ayuda y servicios a familias que no pueden realizar tareas específicas en su casa por motivos laborales, o el Centro de recursos para Hombres, cuyos objetivos y áreas de actuación comprenden el fomento el disfrute del permiso por paternidad por parte de los hombres, que, en fechas recientes, ha aumentado de seis a diez semanas pero cuyo uso se considera insuficiente, el incremento de la presencia de hombres en sectores muy feminizados (como por ejemplo, las guarderías) y la dotación de servicios para los hombres destinados a prevenir y combatir la violencia de los hombres contra las mujeres.

Estas cuestiones anteriormente señaladas dan lugar a las diferencias entre las tasas de empleo y actividad en estos países: en el año 2015, el porcentaje de mujeres con edades comprendidas entre 25-54 años en España era de 63’7% y un 75’1% en los hombres de dicho rango de edad, mientras que en Noruega, el 80’7 de las mujeres y un 85,3% de los hombres estaban trabajando. Por tanto, podemos señalar que existe una relación entre las medidas anteriormente descritas y la posibilidad de trabajo para las mujeres, puesto que es de sentido común que, a mayor número de recursos que favorezcan y blinden a las mujeres en el mercado laboral, mayor estabilidad tendrán en sus vidas y, por tanto, mayor probabilidad de reproducción tendrá el país.

Además, estas acciones repercute de manera positiva en el reparto equitativo de horas en el trabajo doméstico por sexos, puesto que en Noruega, los hombres dedican en torno a 3 horas y 7 minutos al cuidado del hogar, de los/as hijos/as o personas dependientes y las mujeres 5 horas y 13 minutos; por el contrario, los hombres españoles dedican 2 horas y 13 minutos a dichas tareas mientras que la mujer hace de media unas 7 horas y 14 minutos. En ambos casos, el reparto de estas horas es mayor en las mujeres que en los hombres, pero en ningún caso es tan diferente como en España, donde la mujer dedica más del triple de tiempo que los hombres y en Noruega la diferencia no llega ni a la mitad.

Como conclusión, podemos afirmar que el modelo noruego está mucho más preparado para dotar de servicios a las familias que en el caso español, a pesar de que las sociedades nórdicas y las mediterráneas son bastante dispares, pero creo que con el paquete de modelos descrito con anterioridad, la natalidad española aumentaría considerablemente y el acceso al trabajo de las mujeres se vería mucho más fácil y seguro.

ENLACES WEBS CONSULTADOS:

http://eur-lex.europa.eu/legal-content/ES/TXT/?uri=URISERV:c10159&qid=1463163026853

http://elpais.com/diario/2011/04/28/sociedad/1303941602_850215.html

https://ec.europa.eu/eures/main.jsp?catId=8453&acro=living&lang=es&parentId=7796&countryId=ES&living=

http://www.femp.es/files/566-1011-archivo/Guia%20BP%20conciliac%2021%20exp%20cast%20electronic.pdf

http://es.workmeter.com/blog/la-conciliaci%C3%B3n-laboral-en-espa%C3%B1a-vs-otros-pa%C3%ADses-europeos

 

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Un Comentario

  1. Muy interesante el artículo Irene, ya que es un claro ejemplo de lo que ocurre en nuestra sociedad y para qué sirven las medidas de conciliación que se han llevado a cabo. Soy de la opinión de que lo que se reproduce en el mercado laboral, sus medidas y normativas son el reflejo de la sociedad en la que vivimos, y ya sabemos que España no es un ejemplo de progreso en este sentido. Considero que vamos a la cola de lo que sucede en Europa y ya ni hablar de países como Noruega, como bien indicas en tu post.
    Creo que la sociedad española aún no ha terminado de deshacerse de su historia machista y del peso que el patriarcado sigue ejerciendo sobre ella, cosa complicada por otro lado, dada la trayectoria. Las medidas de conciliación están hechas para las mujeres, pero creo que sin pensar en ellas y sin ser conscientes de que las mujeres son algo más que madres, esposas y cuidadoras, por lo que se debe tener en cuenta esto a la hora de desarrollar mecanismos que las “ayuden” a compaginar su vida laboral y personal sin tener que renunciar o ceder una parte de alguno de estos ámbitos.
    Aún nos queda mucho por recorrer, pero no perdamos la esperanza. Un saludo!


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