LAS MUJERES EN EL MERCADO DE TRABAJO

La inserción de la mujer en el mercado laboral está plagado de desigualdades y situaciones de discriminación, directas e indirectas, a pesar de que pueda parecer que ya está la cosa mejorada, no es así, aún queda un largo camino por recorrer, y que por medio de datos existente al respecto que analizaremos, pueden darle cuerpo y veracidad a esta teoría haciendo un repaso por la situación actual.

  • Tasa de ocupación

Teniendo en cuenta los datos obtenidos en el primer trimestre del 2016 de la Encuesta de Población Activa, observamos como el empleo entre los hombres es de 9.847.4, mientras que en las mujeres es de 8.182,2. Atendiendo el tramo de edad comprendido entre los 25-49 años, la diferencia se hace aún más significativa, siendo esta de 7.290,4 en los hombres y de 5.527,2 en las mujeres. Esto evidencia que, a pesar de esta incorporación al mercado de trabajo continúan muy lejos de alcanzar la igualdad “las primeras manifestaciones de las desigualdades entre los sexos en el mercado laboral es la baja incorporación de las mujeres al empleo” (Castro, 2011), las mujeres continúan en desventaja frente a los hombres en cuanto al cuidado y crianza de los hijos puesto que es en este tramo de edad cuando las mujeres se dedican a ello.

  • Tasa de Paro

Son estos otros los datos que mejor reflejan las desigualdades existentes entre hombres y mujeres en el mercado de trabajo. En el primero trimestre del año 2016 la tasa de paro femenina se sitúa al 22.78%, subiendo 0.26 puntos, frente al 19.45% de los hombres, que baja este año respecto al anterior, con lo que continuamos viendo que el paro femenino supera al masculino, a pesar de que a raíz de la crisis el paro entre los hombre fue mayor (INE, 2016). Además tendremos en cuenta otros factores que hacen que el trabajo femenino siga siendo precario, “las empresas han transformado la organización del tiempo de trabajo en un instrumento para gestionar y movilizar productivamente su fuerza de trabajo. Esa política empresarial se concreta en la exigencia de una elevada “disponibilidad” temporal entre los trabajadores; el mejor trabajador es el más disponible, el peor, el menos disponible” (Prieto y Pérez, 2013).

  • Tipos de contrato

En este punto veremos que quienes poseen una elevada concentración de contratos a tiempo parcial y temporales son las mujeres, lo que de nuevo revela una precarización laboral mayor. Del total de 15.198,8 de contratos a tiempo completo, el número de mujeres es de 6.152,0, mientras que el de hombres es de 9.046,8. La situación cambia radicalmente en cuanto observamos el número de contrato a tiempo parcial, en este caso de un total de 2.830,8, el mayor número de estos contratos recae en las mujeres con 2.030,2 (INE, 2016). Esto ha aumentado del año pasado a este, empeorando la situación de las mujeres.

  • Salario

Es uno de los temas más sangrantes en esta problemática y una de las desigualdades más significativas, además de uno de los más claros indicadores de desigualdad laboral, “sería la parte de esa diferencia que no queda justificada por una distinta aportación de valor en el desempeño de un trabajo y que solo puede ser explicada en función del sexo de la persona que lo realiza” (Ongil, de Cabo, Calvo y Rodríguez, 2010). Además uno de los factores que más resalta estas desigualdades y que “constituye la parte más mediática de las discriminaciones indirectas” (CIS, 2015). Llama mucho la atención que esta situación dónde más se dé sea en los sectores donde las mujeres tienen una mayor representación, aunque puede llegar a explicarse por la fuerte segregación tanto horizontal como vertical existente en el mercado de trabajo.

Según el Informe del Día Internacional de la Mujer Trabajadora de la UGT (2015), “se dispara la brecha salarial y la desvalorización del trabajo femenino crece durante la crisis. El 28,1% de las mujeres estaban en situación de riesgo de pobreza o exclusión social en 2012”. En España esta situación ha empeorado aumentando esta diferencia, “se aleja de la media de la Unión Europea y se sitúa a los niveles de 2002”, según este informa las mujeres tendrían que trabajar cuatro meses más que los hombres para ganar lo mismo en trabajos con el mismo valor.

FUENTES BIBLIOGRÁFICAS

  • Castro Soto, Rebeca (2011): “El Trabajo Femenino Desde Una Perspectiva Sociológica.”, Revista Anuario del Instituto de Derecho Comparado, 34, 2011, 17-34. http://www.raco.cat/index.php/Papers/article/view/25507
  • CIS (2015): España 2015. Situación Social. Ed. Cristóbal Torres Albero, Madrid, 2015.
  • INE (2016) http://www.ine.es/daco/daco42/daco4211/epa0116.pdf
  • Jauregui de Gainza, María Luisa (1992): La educación cívica de la mujer latinoamericana: una respuesta para su emancipación?. Revista Iberoamericana de Autogestión y Acción Comunal, Nº 25/26/27, pp. 235-241
  • Ongil López, Marta, et al (2010): La Brecha Salarial: Realidades y Desafíos. Las desigualdades salariales entre mujeres y hombres. Economía, Mujer, Empresa, 2010.
  • Prieto, Carlos y Pérez de Guzman, Sofía (2013): “Desigualdades laborales de género, disponibilidad temporal y normatividad social. Gender Labour Inequalities, Temporal Availability and Social Regulation”, Reis. Rev.Esp.Investig.Sociol., 141, 2013: 113-132.
  • UGT (2015): Trabajar igual, Cobrar igual. Conciliar igual. Informe Día Internacional de la Mujer Trabajadora, revisado el 6 de mayo de 2015. http://madrid.ugt.org/Publicaciones/Informe_8_%20de_Marzo_2015_UGT_Mujer_Trabajadora.pdf
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